Sé que lo que voy a decir va a sonar extraño a más de uno, pero bueno, eso por suerte tiene fácil solución: informarse un poco mejor antes. El título indica una versión muy compacta de lo que voy a explicar a continuación, así que les ruego que se sienten cómodamente y disfruten del viaje.
Todos sabemos ya a estas alturas que una de las formas para controlarnos ha sido y es el famoso “divide y vencerás”, que tanto éxito ha reportado a nuestros amos durante siglos. No creo tener que dar muchos ejemplos sobre ello, creo que son obvios y evidentes a poco que se conozca la historia (ni siquiera la real, con la de mentira que nos han contado hasta ahora vale): guerras entre rivales, a veces por auténticas tonterías, disputas religiosas, confrontación quirúrgicamente creada para disociar a los que están unidos (el movimiento romántico del siglo XIX es un buen ejemplo), etc. Un ejemplo extremo de esto es la aparición del comunismo.
Cierto es que la revolución industrial trajo consigo un efecto bastante indeseable (para los humanos, porque para nuestros amos era genial): pobreza, muerte, sufrimiento… Muchos millones de personas, que antes vivían más o menos mejor en el campo, pasaron a vivir más o menos peor a las ciudades, trabajando en las fábricas (al respecto de esto, hay un vídeo curioso sobre como la “modernidad” nos ha perjudicado como especie hasta límites insospechados), generando desigualdad y desesperación en los obreros. En este panorama aparece un movimiento aparentemente orientado a intentar subsanar este problema: el comunismo. Como veremos, su intención no era ni mucho menos esa, sino todo lo contrario. La cuestión es comprender porqué y cuales eran los objetivos originales, así como las consecuencias que han sido finalmente.
Karl Marx era un tipo listo que iba por la vida hasta que le ocurrió algo guay: le metieron en la masonería, concretamente en la denominada Liga de los justos, asociada a la Sociedad de las Estaciones (fundada por el masón Louis Auguste Blanqui). Estas organizaciones ya estaban inspiradas en la idea de comuna, pero de hecho Marx llegó a influenciar en estas organizaciones. Tanto es así que incluso llego a cambiar ciertos ritos y hábitos de la logia. La cuestión es que con el colega Engels se marcó un farol guapo: establecimiento de la teoría materialista que daría lugar al movimiento comunista. Pero… ¿Fue realmente idea suya todo ese tinglado? Va a ser que no. La orden ya había participado previamente en varios movimientos revolucionarios en Francia (especialmente el levantamiento de Mayo de 1839) y entre sus objetivos estaban el derrocamiento del poder establecido por el capitalismo y la guerra final (la lucha de clases) para lograr el triunfo de las masas comunales sobre los poderes establecidos (para establecer otro poder omnímodo, por otro lado). Hay que considerar que con la aparición de las revoluciones liberales tras la americana del 1776, para algunos todo se solucionaba cortando cabezas, real o figuradamente. Vamos, que para un martillo todo son clavos. Qué duda cabe que Marx pudo tener sus propias ideas al respecto. Recordemos también su origen judío y sus conexiones con el sionismo, siendo algunos de sus fundamentos un fuerte sentido de la comunidad anulando al individuo (sólo hay que ver lo bien que lo han aplicado, de forma negativa en los gulags rusos y de forma “positiva” en los kibutz israelíes). La cuestión finalmente se reduce a intentar comprender qué era idea suya y qué era ya filosofía básica de la orden en la que militó. Dado que no resulta sencillo hacer la distinción, pasaremos esto por alto, no sin antes responder a una pregunta que se estará haciendo más de uno: ¿Para qué carajo hacer todo esto? Responder a esto no es sencillo, pero en realidad es fácil de comprender cuando se entienden algunos conceptos básicos.
En el siglo XVIII surgió en la Alemania prusiana un movimiento filosófico encabezado por Georg Wilhelm Friedrich Hegel, que se denomina “Dialéctica”, y que aportaba una determinada visión sobre la Historia. De hecho fue el principal creador de la “filosofía de la Historia”. Esta corriente toma el principio de que la historia ocurre por la confrontación de contrarios, y que por lo tanto es posible manipular la historia manipulando los acontecimientos propiamente dichos enfrentando a dos o más partes en disputa. De esta manera, muchos movimientos y filosofías (no todas ellas sanas) han encontrado su base de funcionamiento para provocar cambios históricos de forma, a veces, desenfrenada. A esto hay que sumarle el concepto de “tercer partido”, es decir, el elemento extra que permite que dos discutan aunque ninguno quiera, y que se utiliza para poner en conflicto generalmente a otras dos partes para conseguir un objetivo. El siglo XX ha estado jalonado de estas intervenciones de “terceros partidos”. Desde la I guerra mundial, pasando por la revolución rusa, las guerras posteriores del tipo Vietnam, revolución china, etc. En general, casi todo lo importante que ha ocurrido en el mundo en los últimos 200 años ha sido obra de un “tercer partido” de algún tipo.
Sin meternos en teorías más complejas que podemos tratar en otro momento, la cuestión principal es que la introducción del comunismo como corriente de pensamiento fue ideada precisamente de esta manera. Existía un conflicto nada latente (prueba de ello eran las revoluciones obreras de la primera mitad del siglo XIX) entre capitalistas y movimientos obreros que era, como es lógico, bastante desigual. Cierto es que muchos de los primeros sindicatos intentaron la rebelión abierta, especialmente en Francia y Prusia, pero general eran relativamente bien sofocadas por el ejército y la policía. Para que hubiera un conflicto real que permitiera los objetivos (que describiré más adelante), era necesario que el movimiento obrero fuera más fuerte y capaz. Y para ello debía existir algo que sustentara la posibilidad de crear un movimiento fuerte. Y ese algo fue el comunismo. Ahora me meteré en uno de los meollos de la cuestión: ¿qué diferencia hay entre capitalismo y comunismo?
Generalmente se suele confundir capitalismo con libre empresa, y eso simplemente no es cierto. El capitalismo consiste en la acumulación de bienes de capital (maquinaria, inmuebles, dinero, etc.), con el objetivo de venderlos, alquilarlos o reinvertirlos para la consecución de más capital (en general, dinero). La libre empresa no es más que la posibilidad de poder establecer negocios por cuenta propia, creando una más o menos sana competencia entre empresas, que pueden pertenecer o no a capitalistas. De hecho, ser empresario y capitalista puede ser contraproducente, ya que a un empresario le interesa que haya competencia para tener la posibilidad de incorporar sus productos (considerados mejores que el resto) y hacerlos llegar al público, mientras que el capitalista prefiere el monopolio ya que de esa forma puede hacer lo que por naturaleza sabe hacer: aglutinar capital en sus manos. Es decir: libre empresa y capitalismo son en general antagónicos, excepto porque el capitalismo puede surgir de la libre empresa cuando esta empresa se hace demasiado grande o importante. Dado que para el capitalismo, lo único importante es amasar capital, la forma de conseguir amasar ese capital no es demasiado relevante, de ahí que surjan los problemas a nivel de trabajo: el trabajador, como individuo que realiza el trabajo, genera un producto o servicio que, vendido, genera capital (aunque en términos generales, el producto generado ya es capital en si, ya que tiene un valor intrínseco-por el trabajo empleado en realizarlo-, con lo que no hace falta que sea vendido en si mismo-cosa que puede ocurrir más adelante). Es decir, el propio trabajo como tal genera capital, así que los trabajadores se convierten, básicamente, en unidades de creación de capital (en la libre empresa, el trabajador es una unidad de producción de trabajo, exclusivamente). Así, para el capitalista, el valor del trabajo realizado por el obrero sólo tiene sentido si, de alguna forma, es convertible en capital. Dado que el único objetivo del capitalista es amasar capital, hará todo lo posible para que ese capital sea cada vez mayor: obligará a trabajar más horas, más duro, pagando menos (al fin y al cabo, es capital que se pierde durante el proceso de producción de más capital, aunque desde otro punto de vista podría considerarse una inversión, pero claro está, esta debe ser cada vez menor para que la diferencia resultante sea a su vez mayor), y claro, cuando se usan máquinas no hay problema, pero cuando se usan humanos para hacer lo mismo, la situación es bastante complicada. Precisamente una de las razones por las cuales se está sustituyendo a los trabajadores humanos por máquinas es porque su coste marginal es mucho menor, y además, no se quejan.
Visto esto, el problema que surge es obvio: el conflicto entre capitalistas y trabajadores evidencia que hay una distonía importante entre ambos mundos. Tanto es así, que era un terreno labrado para la aparición de filosofías materialistas y un tanto naifs como el comunismo. Se generó una conceptualización basada en el hecho de que sólo existe lo que se ve, lo que se produce con el trabajo (la naturaleza está subyugada a esto, ya que no se sabe de donde ha salido, y por lo tanto, tiene una valor cero), y el trabajador sólo debe tener en consideración el hecho de la creación material como su objetivo en la vida. Pero claro, ¿y el sufrimiento? El sufrimiento es inherente a nuestra condición material (el comunismo niega totalmente la existencia de lo espiritual), y debemos aceptar que es necesario. Pero claro, dile esto a todos los que hacían doce horas o más todos los días en la fábrica. Así que se endulza de la siguiente manera: la lucha de clases (invento comunista derivado del concepto de conflicto entre capitalista y obrero-dialéctica hegeliana) creará una utopía en que los obreros no sufrirán ya que el sistema estatista consecuente cubrirá todas sus necesidades y problemas, de manera que su única ocupación deberá ser producir trabajo. ¿Empieza ya a sonaros esto? Bueno, seguiremos desenmarañando el tema a continuación.
El comunismo se hizo simpático al mundo porque permitía liberar intelectualmente al trabajador de la esclavitud del capitalista (esta idea es una bomba lapa debajo de nuestro chasis mental, ya que como he insinuado en el párrafo anterior, realmente lo único que ocurre es que se cambia a un amo capitalista por un amo estatista, que básicamente es lo mismo como demostraré más adelante), con lo que su introducción fue muy bien recibida políticamente. Pero claro, no dejaba de ser una mera idea. Sin la realización de la utopía, no era posible llevar a cabo el paraíso obrero prometido por Marx (visto desde el principio como una especie de mesías laico). Así, distintos movimientos fueron surgiendo poco a poco en base al comunismo que fueron tornándose oscuros movimientos revolucionarios que se plasmaron en un coleguita llamado Vladímir Ilich, alias “Lenin”.
Para quien se pregunte como un hombrecillo con bigote y unos amiguetes consiguieron destrozar una nación como la rusa en dos o tres años, les diré que la respuesta es sencilla de narices: “tercer partido”. Este concepto, enunciado previamente, nos ayuda a comprender, cuando es tenido en cuenta, como se llegó a conseguir tal hazaña. Lenin y los suyos se encontraban en Suiza cuando partieron en un tren atravesando toda Europa. ¿De quién era ese tren? Alemania. De hecho, el ejército escoltó el tren hasta Rusia (con el compromiso de Lenin de que no bajaría del tren ni una sola vez hasta llegar al país del frío), ya en plena guerra mundial. Ahora bien, ¿qué gana Alemania con ello? Algo obvio: sacar a Rusia de la guerra, que le estaba suponiendo un grave problema, y poder desviar recursos al frente occidental. Pero aún así, no se hace una revolución sólo con un tren. Lenin y los suyos recibieron varios millones (que en la época era muchísimo dinero)… ¡También de Alemania! No era tan complicado, ¿no? Pero no sólo del gobierno alemán, que hubiera sido lo lógico. Existen y se han estudiado documentos que describen las transacciones ocultas del banquero de Alemania, Rothschild, para movilizar al menos 5 millones de marcos a la causa bolchevique. Estos dos factores facilitaron el éxito de la revolución rusa y la aparición del primer país comunista del planeta. El propio Lenin dejó por escrito que el comunismo venía a ser una versión alternativa “ligera” (un poco miope era este hombre) del capitalismo. Como veremos más adelante, es todo lo contrario.
Tenía que hacerse por infiltración, obviamente, puesto que ya en el pasado la experiencia decía que de otra forma no podía hacerse (que se lo digan a Napoleón…). La cuestión es que, independientemente de todo esto, una duda se nos sigue resistiendo: ¿Por qué? ¿Para qué montar todo este follón? Bueno, para eso tenemos que examinar algunos aspectos de importancia.
Antes hemos fijado la idea de que el comunismo es un sistema ideológico basado en el hecho de conseguir que el trabajador se convierta en un esclavo sin alma que trabaje de forma totalmente acrítica para el amo (que pasó de ser el capitalista occidental a ser el capitalista estatista). El capitalismo occidental no puede lograr tal cosa porque existe en una sociedad donde se aprecia la vida humana y sus valores… Por lo menos hasta hace poco… La cuestión es que en occidente existen límites. Pero para la ideología comunista, estos límites desaparecen: en pro del estado central, el trabajador debe sacrificarse sin límite por el beneficio de este centralismo, ya que ese estado central lo ha “salvado” del capitalista salvaje occidental. Al final, no es más que una teoría de confrontación entre las personas, planificado específicamente para seguir la corriente dialéctica hegeliana (recordemos: la historia fluye a través de los conflictos). En occidente no había muchas posibilidades de llevar a cabo esta utopía, con lo que había que conseguir que otro lugar fuera el adecuado. De todos los posibles, se eligió Rusia por varias razones: era una potencia militar que molestaba a Alemania en gran medida, se encontraba en momentos de crisis muy agudos y de hecho hasta las propias instituciones estaban en peligro. Además, varios disidentes rusos pululaban por ahí como el amigo Ilich, con lo que la ocasión la pintaba calva. Si coges a un loco ideologista, le convences de que tendrá éxito y además le das los medios para conseguirlo, tienes la combinación perfecta.
Ya durante la propia revolución como tal la pérdida de vidas fue increíble. Si a eso sumamos las hambrunas generadas por Stalin más adelante, las masacres, los gulags, y etc., pues nos encontramos con entre 30 y 50 millones de muertos producidos de forma directa o indirecta por el régimen comunista ruso. Pero claro, sigamos sumando: entre otros 30 y 50 millones de muertos en la revolución china (que ha provocado el paraíso capitalista más impresionante que jamás veremos), entre la guerra como tal, la revolución cultural, la mini-revolución industrial previa de Mao… Y sigamos: los fallecidos en los regímenes comunistas asiáticos de Vietnam, Camboya (los jemeres rojos), etc… Sin contar con los regímenes africanos y americanos. En general, el comunismo ha sido lo que ha provocado, de forma individual y discreta, la mayor cantidad de fallecidos de toda la historia de la humanidad. ¿Dónde está la utopía aquí, pues?
Quiero recalcar lo que vengo diciendo desde el principio: el comunismo no es más que capitalismo con esteroides. Como se suele decir, el mayor éxito del diablo es hacernos creer que no existe. Durante décadas, el miedo a otra guerra nos ha hecho transfigurar la idea de que ambos conceptos eran antagónicos, pero como se evidencia por lo anterior, no es así. ¿Por qué generar tal mentira? Las razones pueden ser diversas, pero… ¿Cuál es el sueño de todo capitalista? Maximizar el beneficio minimizando los costes y riesgos. Alguno dirá que eso es lo que busca cualquiera. Y así es, pero en el caso del capitalista, recordemos cual es su objetivo principal: amasar capital. Para amasar ese capital, está dispuesto a arriesgar, pero el riesgo en occidente es demasiado elevado (al menos hasta ahora, ya veremos en el futuro próximo…). Si se puede crear un estado central muy fuerte que se rija por los criterios capitalistas con el mínimo riesgo (si hay que exterminar a sectores de la población, se hace sin miramientos, ya que los individuos sólo tienen valor en base a su trabajo en la comuna, y si no lo realizan actual o potencialmente, no sirven para nada), sería todo un paraíso para ellos (eso sí es una utopía alcanzable, lo que lógicamente hace que deje de ser una utopía, que por definición es inalcanzable). Así, tras el fracaso de la URSS, está China, que ha conseguido ser un éxito sin precedentes. Cientos de millones de trabajadores obedientes y acríticos, produciendo por una miseria, viviendo en condiciones que en occidente nos parecerían inhumanas, fabricando al menor costo posible e inundando de productos todo el mundo… Insisto, el sueño de un capitalista. Sobre Mao y la revolución cultural es posible que me meta en otro artículo más adelante, porque también tiene un historia independiente de intervención de tercer partido, en este caso la CIA, que merece un estudio propio.
¿Qué les queda pues a los comunistas occidentales que, de forma inocente y sincera, creen en esa utopía? Bueno, a decir verdad, hay alternativas. Lo primero es comprender que el ser humano es un ser autónomo, independiente, capaz de generar su propia subsistencia de forma personal sin depender de nadie. Cuando se entiende esto (es uno de los mitos del comunismo, ya que para el sistema estatista de izquierdas, los ciudadanos deben depender del estado de la forma más total y completa que es posible), uno se da cuenta de que el materialismo dialéctico que subyace al comunismo es una falsedad. Las cosas se hacen innecesarias y es más, uno puede tener sus propias cosas sin confrontación con los demás. El compartir, la solidaridad (algo eliminado del comunismo ya que es el estado quien reparte todo, por lo que los ciudadanos no deben preocuparse por algo tan trivial como compartir con los demás: quita tiempo de trabajar), la entrega a otros sin compromiso, la satisfacción de ser uno mismo quien gobierna su vida en todos los aspectos… Todos esos aspectos son ideológicamente eliminados el comunismo como una lacra. Como todo el mundo es “igual” (aunque como sabemos, en el comunismo había algunos que eran “más iguales” que otros), todos estos conceptos son inútiles por si mismos. Al existir una dependencia total y completa del estado, no tiene sentido que se ejerzan los más mínimos instintos solidarios de las personas. Además, se elimina lo que nos hace íntimamente humanos, que es nuestro espíritu vital, lo que genera además nuestro amor por los demás y nuestra capacidad de evolucionar como humanidad. La procreación es un mal necesario para ellos, y el amor y el cariño quedan relegados a la intimidad del individuo, no pudiendo mostrarse públicamente sin censura. Algunos comunistas acérrimos dirán que soy un exagerado, pero esa ha sido la experiencia en los regímenes comunistas más importantes, el soviético y el chino. Como se suele decir, no hay peor ciego que el que no quiere ver.
El comunista puede decir que el capitalismo salvaje sigue existiendo. Así es. Y seguramente lo seguirá haciendo. Pero sólo hay que conocer al enemigo para luchar con sus mismas armas. El objetivo único del capitalista es amasar capital. Pues la lucha es en realidad muy sencilla: ellos harán todo lo posible para que tu compres, compres, compres y compres. Cuanto más compres, más amasan ellos. En una economía de mercado, la demanda debe guiar a la oferta, y no al revés (por mucho que a los de izquierdas les moleste, esto ya lo decía Adam Smith y como puede verse, sus acólitos modernos no es que le sigan mucho la corriente, la verdad). Actualmente ellos son capaces de crear necesidades inexistentes para conseguir que compremos sus productos, en su inmensa mayoría innecesarios o adquiridos innecesariamente. Eso nos tiene atados al trabajo ya que es la única forma de conseguir el dinero para comprar esos productos innecesarios. Llegamos al endeudamiento innecesario para poder conseguir esos productos innecesarios. El que se encuentra en esa vorágine (y en estos momentos, por desgracia, son muchas personas) entienden perfectamente lo que quiero decir. Bueno, ya que vivimos en una economía de mercado, hagamos lo que soberanamente tenemos derecho a hacer como demanda: dirigir la oferta. No comprar productos que no se necesitan para vivir es, en general, lo que más temen, porque sin el consumismo, su existencia se vería reducida a una mínima fracción de lo que es ahora. No se compre un coche cada cinco años, no se compre una casa pudiendo alquilarla, no compre comida basura y aprenda a comer productos naturales cocinados por usted (no compre nada que le perjudique y sustitúyalo por lo que le beneficie, en suma), gaste un poco menos en el ocio y dedíquelo a su familia y amigos, no adquiera “gadgets” innecesarios que usará dos veces y luego abandonará (por ejemplo, si tiene un móvil que reproduce mp3, no compre un reproductor de mp3). Si con una conexión de 6 MB tiene suficiente, no gaste más en una conexión de 50 MB. Estos son pequeños ejemplos modernos de lo que se puede hacer para luchar contra el capitalismo. Si todos o muchos de nosotros lo hacemos, ellos comenzarán a notar los efectos en su cuenta de resultados. Créanme, es la única forma de hacerles mal.
Las ideologías son tan tremendamente ilusionantes y atontantes que consiguen que personas que en estado normal puedan pensar críticamente y de forma racional sobre los problemas se conviertan en auténticos borregos de granja, dispuestos a cualquier cosa por su ideología. Cuando un individuo ideologizado consigue sustraerse de esa ideología, siente un descargo mental y espiritual impresionante. Como si le hubieran quitado un peso de encima. No lo digo solo por el comunismo. Esto se aplica a cualquier ideología o religión (que no deja de ser una ideología de tipo trascendental). Pero cuando el individuo se libera de una ideología (un ismo) que ningunea tanto a la persona como el comunismo, siente que vuelve a nacer.
Quisiera concluir con una aclaración y una reflexión. Quiero aclarar que aunque me he referido aquí muchas veces a la izquierda de forma negativa, no lo he hecho porque yo sea de derechas. De hecho, no tengo afiliación ideológica alguna (tampoco religiosa). Mi ataque a la izquierda está fundamentada, como haré notar en un próximo artículo. Quiero por último apelar a lo que nos hace humanos. Sé que este concepto se ha tergiversado mucho, y por eso mismo no quiero meterme en camisa de once varas. Lo que quiero es que cada uno reflexione y piense en lo que es él mismo como persona. ¿Eres un obrero? ¿Eres un oficinista? ¿Eres una empacadora? No. ERES UNA PERSONA. Eres un ser humano maravilloso con grandes talentos y muy especial. Te han estado diciendo lo contrario durante tanto tiempo que te has llegado a creer que no eres nadie, que eres sustituible, que eres eliminable. Y si no lo eres para mi, imagínate para tu familia y amigos. Todos somos seres increíbles cuyo mayor pecado es que no somos capaces de ver lo apasionantes que somos. Cuando empezamos a verlo, se abre ante nosotros un mundo totalmente diferente a nuestro alcance y nos damos cuenta de que por muy equivocados que estuviéramos, tenemos la oportunidad de comenzar de nuevo desde cero. Saludos, Amor y Paz.

Hola,
Soy Vane, la novia de Enrique, quería aprovechar para felicitarte por tu blog. Me he leído todas las entradas y me parecen de lo más interesante. Me guardo el enlace y sigo tu blog.
Un saludo
Hola!
Gracias por escribir. Aunque no escribo todo lo que me gustaría al menos escribo lo que quiero escribir, que ya es algo… XD
Saludos y gracias por pasarte.
Buenas Lainon
, no comparto tu análisis casi en nada (exceptuando puntos menores), aunque tampoco estoy de acuerdo con la ideología comunista y acepto que, efectivamente, tiene similitudes muy fuertes con el capitalismo.
No creo que los principios que indicas fueran los que motivaron la aparición del comunismo (aunque sí que fue promovido por el gobierno Alemán vigente durante la primera guerra mundial). Hubo intereses, obviamente, pero incluso así, creo que se te han escapado algunos.
Creo que falla el escepticismo en este análisis, no es lo suficientemente fuerte, y hay un evidente sesgo de confirmación. Ni tan siquiera has citado a otros teóricos importantísimos también para el auge del capitalismo y el comunismo, como el protestante Max Webber, que unió la doctrina y ética protestante al movimiento capitalista, reforzando sus lazos y haciendo que fueran prácticamente una sola. Ni has citado tampoco el movimiento “maquinista”, el miedo de los obreros a su sustitución por máquinas, ni la creciente sensación de los que tenían el poder en ese momento, la creciente consciencia de que, en cuanto los recursos llegaran a ser, a efectos prácticos, infinitos, la población ya no podría ser controlada mediante los métodos clásicos.
No era cuestión de acumular capital de una forma más simple y con menos revueltas, el capital no importa ni tan siquiera a los capitalistas, sino el control que de él se desprende, la superioridad, la certeza de un futuro para ellos y sus familias que los demás nunca podrían llegar a alcanzar. El comunismo no servía para acumular capital como el comunismo en parte porque solo unos pocos serían beneficiarios de ese capital, y aquí está el quid de la cuestión, demasiado pocos. Es más, se pudo comprobar como el régimen desincentivó la productividad a través de sueldos fijos, práctica imposibilidad de despido, corporativismo y caciquismo.
El éxito del comunismo en su momento no su naturaleza de “capitalismo supervitaminado”, sino a ser el primer sistema efectivo y práctico de control total desde la caída del feudalismo. Incluso el dinero en el mundo capitalista no tenía el suficiente poder como para someter a todos los ciudadanos. Muchos de ellos podían marchar a otra parte donde sus deudas no fueran conocidas, empezar de nuevo. O incluso pasar de ser “esclavos” a gente con poder si su ingenio se lo permitía (y hoy en día también). Sé que esto último está justamente dentro del ideario populista y demagogo que usan los grandes capitalistas para que nos dobleguemos a su ideología, y que en general, no sucede, pero debemos admitir que a veces sí. En un mundo comunista ni se nos podría haber ocurrido semejante cosa.
En un mundo comunista, con todos los servicios básicos controlados por el estado, y en especial, el sistema educativo, era relativamente fácil formar una conciencia colectiva homogénea. Hacer que los “traidores” fueran rápidamente denunciados, hacer que fuera visto con malos ojos una “excesiva” necesidad de independencia y libertad. Era fácil que el miedo acabara formando parte del subconsciente y peor aun, que incluso con ese miedo dentro del cuerpo, la gente fuera incapaz de reconocerlo, sentirlo como parte del orden natural de las cosas.
Posteriormente el régimen alemán nazi, con Hitler y Goebbels a la cabeza de su ideario, copiaron lo que les interesó de esa nueva forma de proceder y obtuvieron “buenos” resultados. Más tarde, en los EEUU, se consiguió lo mismo, pero allí consiguieron refinar ya tanto la técnica que se llegó al punto de la casi indestructibilidad del “nuevo régimen”. Se empezó con el engaño y manipulación de la sociedad, dejando que ocurriera la masacre de Pearl Harbour, se continuó con la propaganda del tío Sam para reclutar tropas, se fabricó casi de la nada a un enemigo común después de la Segunda Guerra Mundial, mientras tanto no dudaban en aplicar las técnicas publicitarias del sobrino de Freud, que en parte eran herederas de las enseñanzas de Freud, y en parte de las de Goebbels…
Y aquí, antes de acabar, es donde quería dejar constancia de que, al permitir un mayor reparto de poder dentro de los EEUU que en la URRSS, se consiguió que este durara más. Es por eso que no puedo considerar al comunismo una forma de “capitalismo supervitaminado” cuando el que más fuerza ha tenido es el neoliberalismo económico heredero directo del capitalismo, que consiguió aprender de su “contrincante” (el comunismo), mientras el comunismo no pudo evolucionar hacia formas más sofisticadas de control. (Ojo, no me gusta el control, simplemente los estoy midiendo desde el punto de vista de la efectividad).
Un saludo.
Muy buenas. Cuanto tiempo
. Verás, el objetivo del artículo no era hacer un repaso exhaustivo del comunismo (se te ha olvidado Calvino, que antes de Max Webber ya fusionó las ideas capitalistas con el protestantismo, con el objetivo de conseguir a la gente más obediente…
), porque sería absurdo habiendo la literatura que hay. Mi objetivo era hacer ver no ya sus similitudes, sino que son prácticamente lo mismo. Hay que ver el fondo de las cosas, no la forma, Castarco, esa es la cuestión principal. Mi posición es que el capitalismo no ha implementado lo mismo que en los países comunistas porque nosotros tenemos una idea más elevada de nuestro ser, cosa que va desapareciendo paulatinamente. ¿Dónde ha triunfado el comunismo? En lugares donde la gente estaba ya lo suficientemente arruinada (no sólo económicamente, sino espiritualmente) como para implementar una forma de control total sobre las masas al estilo de lo que hemos vivido en el siglo XX. Eso es lo mismo que se está intentando implantar en occidente ahora. ¿Por qué crees que existe la crisis actual? ¿Crees que es la típica crisis económica cíclica? Pues no puedes estar más errado. Esta crisis está hecha para que todos, y digo todos, los países occidentales se conviertan básicamente en tercermundistas. Los más avanzados aguantan, pero caerán exactamente igual. Cuando eso sea así, el establecimiento de un poder único mundial será pan comido, al igual que no costó mucho (en vidas sí, claro, me refiero en tiempo), hacerlo en Rusia, China, Cuba…
Por cierto, te hago notar que lo que tu llamas neoliberalismo… ¿No sabes que surgió de la izquierda socialista? Te recuerdo que la llamada “tercera vía” que parió Tony Blair era básicamente eso, lo mismo que los neocon americanos llevaban preconizando unos años antes y a lo que ricamente se unieron tanto países con gobiernos de derechos como de izquierdas. Neo-con no significa nada más que capitalismo aceptable por todos los bandos. Dado que desde mi perspectiva capitalismo = comunismo maquillado, puedes encontrar que hay neocons de derechos y de izquierdas por igual sin que les sonroje admitirlo. Te recomiendo la lectura de varios blogs como El proyecto matrix, Investigar 11-S, Liberación Ahora, Misterios de la Astrofísica y Señales de los Tiempos para aclarar algunas ideas. E insisto en una cosa: no veas la forma, si no el contenido. Verás que el mundo es mucho más pequeño de lo que parece. Saludos.
Acabo de revisar tu comentario y hay cosas que merecen más explicación, la verdad. Tu afirmación de que “el capital no importa ni a los capitalistas” no puede ser mayor falacia. Como indicas, del capital se desprende el control que ejercen… ¿Y no te parece importante? Sin ese capital, no existe control. Esto es exactamente lo mismo en el sistema estatista comunista, sólo que ellos no necesitan ocultar su indiferencia: la practican en todos los órdenes de la vida. También creo que equiparas capitalismo con libre empresa y como creo que dejo claro, no tienen nada que ver una con la otra, ni de lejos. El capitalismo es comunismo de libre empresa, y el comunismo es capitalismo desbocado ya que no existe la libre empresa para controlarlo. De hecho, de no ser porque existe libre empresa, ahora mismo estaríamos sufriendo exactamente lo mismo. Y de hecho, por eso en países como España, el tejido productivo ha sido no ya menospreciado, sino eliminado casi en tu totalidad. Cada vez más pequeños empresarios se dan de baja porque no tienen capacidad de salir adelante. Simplemente se les está ahogando.
No te equivoques: el sistema no permite ascender a nadie. Dices que es posible ser “esclavo” y después “poderoso”, pero eso simplemente no es cierto. Es la ilusión que nos hacen creer para que pensemos que aún tenemos una posibilidad cuando no tenemos absolutamente ninguna. Sólo se permite trepar hasta donde se deja trepar a algunos, que provienen fundamentalmente de estirpes anteriores. Es risorio como nos hacen creer que ricos y poderosos han surgido de la nada cuando están todos emparentados. Sólo hay que entender el hecho de que tanto Bush, Obama como Brad Pitt son familia. Cuando empiezas a ver estas relaciones consanguineas te das cuenta de donde está la trampa. ¿Y cómo que en el comunismo sovietico no podías ascender desde ser un simple obrero hasta lo más alto? Ejemplos hay a patadas, como el mismo Stalin o Kruschev. No te equivoques: está todo inventado. Las élites funcionan exactamente igual en todos sitios, sólo que de diferente manera. Lo dicho: fondo, no forma.
No tengo tiempo ahora para más, pero si le vuelvo a echar otro vistazo seguro que saco algo más. Saludos.
Me voy a tirar en esta piscina llena de tiburones XD
No creo que sea bueno defender toda una ideología al completo y posicionarse. Lo que importan son los pequeños actos del día a día, y solo hay buenas y malas decisiones, sin importar su ideología. Por desgracia a la gente se le ha vendido la idea que solo pueden “influenciar” en algo cada cuatro años, cuando toda la política es una farsa.
Partidos de derechas aprobando leyes de izquierdas y partidos de izquierdas aprobando leyes de derechas. Pactando entre ellos cuando la situación les favorece para machacar lo que no les interesa, y siendo unos títeres de los bancos y la economía.
Toda ideología se vende a la gente a medias y mostrando únicamente lo positivo. La idea original se pierde y tarde o temprano acaba corrompiéndose. Si la gente se dedicase a investigar las ideologías, sus orígenes, su evolución y sus repercusiones, verían que solo son ideas en el papel, el resto es más de lo mismo, control, poder, dinero.
Una idea puede ser buena, pero nunca sabes quién la va a aprovechar para conseguir otros objetivos.
Buenas maño:
Mira, uno de los condicionamientos del sistema en los últimos 200 años es que no hay que ser radical, no hay que posicionarse. No hay que estar a favor ni en contra y que todo es una escala de grises. Los últimos 50 años son un buen ejemplo de como ese adoctrinamiento se ha asentado en nuestra sociedad. El problema es que, lamentablemente, lo único que puede hacer uno si no quiere seguir haciendo el corro al sistema, es ser radical. El problema no es tener las ideas claras o posicionarse, como dices, sino donde te posicionas. Ahí es donde comienza el debate. Lo que he intentado con el artículo es abrir algo de luz sobre los orígenes de una ideología y como esos orígenes condicionaron los resultados finales que todos conocemos. Toda forma de pensamiento que lleve a la división y el enfrentamiento es, en si misma, contradictoria con el espíritu humano. Por eso los conflictos no son sólo físicos o ideológicos, sino espirituales. Cuando un ser puro como nosotros se debate entre dos amos, al final se rompe por la mitad porque no sabe con quien ir. Por un lado, está nuestro deseo y anhelo de ser libres y felices, y por otro nuestra ansiedad (porque es lo que es) por equiparar esa libertad y felicidad con nuestra vida material (o materialista, con lo que ya tenemos otro -ismo), cuando eso es un total desatino. ¿Eso significa que no podemos ser libres, felices y hacerlo en esta vida material? Al contrario. Lo que digo es que no son equiparables. La experiencia material debe ser usada para lograr esa libertad y felicidad, pero en si mismo no son la misma cosa. Es un medio, no un fin. Ese es el gran error, confundir los términos. Y eso es básicamente lo que hace el comunismo: en su dialéctica materialista, divide a los humanos en clases de forma que tengan que estar en eterno conflicto entre ellos, de tal manera que la única manera de ser “libre y feliz” es alcanzar la utopía obrera en función de la desaparición de los “enemigos de clase”. No se puede alcanzar la felicidad así de ninguna manera. Pero claro, esto fue diseñado así por razones obvias. Es lo que venía a destacar en el artículo.
En cuanto a los partidos, pues lo de siempre. Como dijo aquel “insigne” presidente socialista: “es todo la misma mierda”. Bien que lo sabía. Los partidos nacieron de las revoluciones liberales para conseguir la división política necesaria para mantener al pueblo ocupado en disputas inútiles que a la larga benefician los intereses políticos y económicos de la élite. Dando a la gente la impresión de que puede elegir y de que hay opciones (prefabricadas, no son reales), se mantiene la mente colectiva ocupada en discusiones de salón que les permiten modelar el funcionamiento de la sociedad a su antojo. La democracia simplemente hace mucho tiempo que no funciona, si es que ha funcionado alguna vez. Cuando Churchill dijo que “la democracia es el peor de los regímenes, con excepción de todos los demás que se han probado”, no lo decía por decir. Para la élite (y él pertenecía a ella), la democracia es la forma perfecta de controlar a grandes masas humanas: creen ser libres cuando están siendo controlados de muchas formas diferentes. Todas las demás formas de gobierno que han probado han tenido sus defectos que han ido anulando hasta pulir una dictadura encubierta, la democracia. Su siguiente paso en el NWO es crear un gobierno mundial que parezca democrático pero donde simplemente se manda por decreto en todo el mundo.
En el caso del comunismo, nunca ha habido idea buena, como creo que queda claro. Ninguna ideología que haya nacido dentro del sistema ha sido ni será nunca positiva, porque ha sido concebida, como bien dices, para el control y el poder (el dinero es accesorio, que no se equivoque nadie).
Gracias por escribir. Hablamos.
Hola Lainon:
Antes que nada, un placer saber que sigues por estos mares interneteros y más placer aún leerte.
Creo que tu artículo atina en diversos puntos concretos pero se pierde un poco en lo general, porque cuando se hace una crítica a una idea/ideología llevada a la práctica, habría que contrastar, en primer lugar, qué se ha llevado a la práctica y qué dice la teoría.
Y la teoría comunista (según Marx y Lenin, no sé en el caso de otros autores) establece como puntos fundamentales:
1) La abolición paulatina del Estado tras el triunfo revolucionario. Una sociedad comunista no puede estar regida por una maquinaria estatal, por su propia definición. Los anarquistas coinciden en varios puntos con los comunistas, pero no en éste: ellos abogan por la abolición inmediata del Estado tras la revolución
2) Mientras se transite hacia la sociedad comunista, el estado socialista (es un error calificar a los países que “han sido comunistas” como tales, pues, por ejemplo, la URSS era Unión de Repúblicas SOCIALISTAS Soviéticas) no puede generar puestos funcionariales permanentes: todos deben rotar, cancelarse y/o sustituirse (esto lo dice el propio Lenin), inclusive los altos cargos. Las funciones administrativas deben simplificarse y, paulatinamente, ir desapareciendo.
3) El objetivo final es “a cada uno según sus necesidades, de cada uno según su capacidad”. Esto puede parecer demasiado limitado y frío, pero hay que tener en cuenta el contexto histórico en el que Marx formula esta máxima, y del cuál no se puede sacar. En el S.XIX no existía, para las clases humildes, la cultura del ocio ni de la abundancia que se conoce hoy en día; las clases trabajadoras no hacían otra cosa que trabajar y su ocio consistía básicamente en el descanso de fin de los domingos y algún que otro baile en alguna feria popular. Lo normal es que, en una sociedad civilizada, los individuos aporten lo mejor de si mismos y que, a cambio, sus necesidades queden cubiertas.
Ahora, ¿qué se ha llevado a la práctica?
1) El Estado no se ha abolido en ninguno de los países “socialistas” ni va camino de ello. Antes bien, como tú mismo dices, se ha convertido en un Estado hipervitaminado.
2) El funcionariado se ha reforzado y se ha convertido en toda una oligarquía, con cultos a la persona y dictaduras familiares o unipersonales.
¿Qué es lo que ha fallado? ¿La teoría, por ser irrealizable? ¿La práctica, por no haberse implementado correctamente? ¿Las circunstancias históricas no eran las apropiadas? ¿Los individuos?
No lo sé, pero coincido con Hermann Hesse en que, a pesar de su fracaso, el experimento revolucionario comunista era necesario.
Saludos
Muy buenas a ti también. Lo cierto es que hasta que he vuelto a abrir este blog andaba muy desconectado, pero en los tiempos que corren decir la verdad es un acto revolucionario, ¿no?
Supongo que tenía ganas otra vez de decir que esta boca es mía y en mis nuevas condiciones, que no son las de hace dos años.
Bueno, como he recordado en otro comentario, la intención del artículo no era criticar en si mismo la ideología como tal. Lo cierto es que no me interesa, porque no me interesa el debate político. Soy anarquista, y en ese sentido me parece que cualquier discusión política sólo es necesaria para la eliminación si es posible de esa política. En cualquier caso, la idea subyacente era indicar que la creación del comunismo no fue ni mucho menos (como en todas las ideologías recientes) un proceso natural inventado por unos señores interesados en el bien común. El fondo del artículo era indicar los puntos que esta ideología hace encallar a la sociedad humana, una sociedad que en vez de estar basada en la libertad, el libre albedrío y el bien común está basada en la separación, el conflicto y la lucha permanente en beneficio de nuestros amos. Y el comunismo, desde sus mismas bases infraestructurales, cumple perfectamente este cometido. Conflicto permanente de clases, hasta la exterminación si es necesario, con un sometimiento total y completo del ser humano a las directrices del lider. Y esto es irrebatible.
Por otro lado, te hago unas indicaciones:
1) En el punto 1 indicas que el comunismo no implica poder central. ¿De donde sacas eso exactamente? Porque las masas obreras deben ser gestionadas de alguna forma. Si el obrero en la sociedad comunista no puede tener propiedad, y por tanto, si quiere tener siquiera alimento… ¿De dónde lo saca? Recordemos que el comunismo es una ideología materialista. Sinceramente nunca he visto que el comunismo implicase en si mismo la falta de poder centralizado (ya no por la práctica, si no en la propia esencia ideológica). Para el comunismo el obrero es un ser sin alma, y por lo tanto, sabiendo lo que sabemos sobre ideologías mecanicistas, este ser debe orientarse, o ser orientado, de alguna forma. Otra cosa es que me hables de la “comuna”, pero eso también es falso. Las comunas, en mayor o menor medida tienen algún tipo de organización que distribuye los bienes entre los miembros y dicta ciertas normas que sigan la ideología de la comuna. A eso yo también lo llamo “estado central”, aunque no haya ministerios ni instituciones públicas como tales.
2) Como indicaba en el artículo, es casi imposible diferenciar entre comunismo y socialismo terminológicamente hablando, porque muy habilmente han confundido ambos términos. Estoy preparando otro artículo sobre socialismo donde profundizo más en la cuestión.
3) La frase “a cada uno según sus necesidades, de cada uno según su capacidad” no es comunista, ni siquiera socialista: es liberal. Como explico también en el artículo que estoy preparando, tanto el comunismo como el socialismo son ideologías liberales exactamente igual que el capitalismo, porque todas provienen del mismo marco común de las revoluciones liberales lideradas por los masones. Quiero recordar que independientemente del momento y el lugar, los poderosos siempre buscan el conflicto. Generar varias ideologías totalmente contrapuestas es la forma de perpetuarse en el poder dividiendo a las personas. En esto hago incapie en este artículo.
En definitiva, el problema fundamental para entender estos conceptos es que no se tiene toda la información. Hay gente que cree que conoce muy bien la ideología comunista y socialista porque han leído todo lo posible sobre ello (hasta varias veces), pero en realidad no han raspado nada más que la superficie, porque se han quedado enclaustrados en el mismo tema sin comparar con otras situaciones. La inmensa mayoría de ellos ni siquiera conocen los orígenes liberales de estas formas políticas, con lo que es difícil que puedan distinguir comunismo de capitalismo, a pesar de que fueron desarrollados exactamente por los mismos dirigentes. Es un conflicto falso por el que la gente ha muerto a millones sin motivo. Hasta que nos demos cuenta de que todo es mentira, esto seguirá ocurriendo. Tal vez no aquí al lado, pero seguirá pasando.
Saludos y gracias por escribir.
La sociedad comunista es eso: comuna, por lo tanto no hay poder central. Evidentemente, debe haber organización, pero no estática ni oligárquica; sino similar, por ejemplo, al de una comunidad de vecinos en la que hay una rotación del puesto de representante (presidente) de todos los vecinos. Naturalmente, este tipo de “gobierno” sólo sería posible (si lo fuese, que yo no digo que lo sea) tras un cambio fraguado lentamente en la mentalidad de la sociedad, con conciencia de servicio común (en esto hay mucha similitud entre el comunismo y el cristianismo de base). En fin, tú, siendo anarquista, sabrás mucho más que yo de esto.
Y por supuesto que en la sociedad comunista debe haber propiedad privada: hombre, nadie va a entrar en “mi” casa a quitarme “mi” olla o “mi” tv, faltaría más. Es más, si Marx no cita estas excepciones es porque, en su contexto histórico, ningún proletario poseía nada de ello ni se concebía que pudiera poseerlo. Lo que no puede ser privado (a lo que Marx se refiere) son los medios de producción (industrias, cultivos, etc.). Una vez más, repito: no sé si esto es posible o no, o si sería beneficioso o no. Pero es lo que los autores clásicos dicen.
En cuanto a la frase “a cada uno…”, hombre: por ser, ser, es de Marx y corresponde al ideal comunista. Si tú la tachas de liberal porque Marx era heredero de una cultura revolucionaria liberal, pues bueno. También podríamos seguir para atrás y concluir que la frase es producto de una cultura comercial renacentista, pues la burguesía revolucionaria tuvo su origen en dicho contexto. Pero creo que es sacar las cosas fuera de su sitio.
Y en cuanto a si Marx era masón… ¿hay pruebas documentales de ello? Porque también se dice que era satanista y antisemita y…más o menos lo mismo que se decía de Nietzsche, ya ves, ideologías diametralmente opuestas.
En principio, la propia masonería lo niega (citan la entrevista en la que se supone que Marx deja entrever que es masón…o que no lo es, según el punto de vista):
http://www.freemasonry.bcy.ca/anti-masonry/marx_k.html
http://www.freemasonry.bcy.ca/anti-masonry/anti-masonry03.html#Marx
Claro, también podríamos pensar que lo ocultan porque no les interesa; y también podría yo pensar que a ti te interesa que yo crea que Marx era masón; y también que a mí me interesa que… en fin. Hacen falta datos. Concretos.
Por otro lado, las ideologías no matan (si lo hicieran, no habría comunidad de vecinos en pie): son los individuos los que lo hacen. Los millones de muertos que dices que ha dejado el comunismo (y el capitalismo, y el nazismo, y el cristianismo, y el -ismo que quieras) han sido perpetrados por los mismos individuos en todas las ideologías, desde la más pacífica (supuestamente, el cristianismo) hasta la más homófoba (el nazismo).
Dicho esto, los textos comunistas clásicos sí abogan por el uso de la violencia contra el poder institucionalizado, pero es una conclusión lógica: ¿qué otro recurso le queda al débil frente al fuerte si el primero quiere hacerse valer? El fuerte siempre se puede permitir el lujo de ser pacífico. El débil, no.
Saludos
Pues hombre, me estás dando la razón: tiene que haber algún tipo de organización que “mande” sobre la comuna. Alguien tiene que imponer unas normas cuando se quiere una sociedad (una comuna es una sociedad, me da igual lo grande o pequeña que sea). Que no quieras llamarlo poder es una discusión semántica en la que sinceramente no voy a entrar. Por muchas vueltas que le demos, es una forma de poder, y eso tiene poca discusión. De hecho, me da igual lo rotatorio que sea o “democrático” que se quiera hacer, el que detenta el mandato organizativo en un momento dado siempre va a orientar la organización en el sentido político que le quiera dar. Vamos, como ahora.
En lo que se refiere a la propiedad privada, es evidente que siempre hay algún tipo de propiedad privada, incluso los regímenes más duros lo permiten. Es obvio que el estado no puede controlar que alguien tenga o no tenga algo (aunque con la tecnificación actual es difícil suponer que no ocurrirá en algún momento futuro). La cuestión se dirime de forma filosófica: si la ideología permite o no esa propiedad privada. No te puedo decir de una forma objetiva si Marx dijo que se podía o no, pero no es necesario, porque un gobierno de ese tipo siempre va a desear que sea así. En cuanto a los medios privados de producción… ¿Por qué no pueden ser privados? Porque se admite la misma idea de la propiedad privada. ¿Qué es la propiedad privada? Es lo que le queda al ciudadano cuando aceptar firmar el contrato social. Como en el comunismo no hay contrato social de ningún tipo (como indicas, aunque hay un poder solapado-es lo que yo mantengo-, se supone que no hay un poder central como en las naciones actuales), la propiedad privada tampoco tiene sentido alguno. Ahora bien, en una sociedad libre es imposible que las personas puedan desarrollarse si no tienen la capacidad de realizar lo que crean conveniente hacer sin más límite que el bien común y la salud pública (concepto este que también es para darle de comer aparte…). En el momento en que impiden llevar a cabo procesos de producción propios, es imposible que la persona sea libre para desarrollar ideas y tecnología, a no ser que sea el estado quien genere los recursos para que esa persona pueda realizar esa labor. No puede haber una sociedad comunista libre, es imposible.
La frase de marras: nació en la revolución francesa. Que la usase Marx es hasta lógico, pero que no es suya es seguro. Lo que no entiendo es lo de la cultura renacentista, totalmente antagónica con todo esto. Lo que me da la impresión es que le estás negando la raíz masónica a las revoluciones liberales, lo que de todo punto es inexacto puesto que todas ellas fueron provocadas, dirigidas y terminadas por masones. Liberalismo es igual a masonería. De hecho, las reglas fundamentales de la masonería son la libertad, la igualdad y la fraternidad. ¿Te suena de algo?
Marx era masón como lo era la mayoría de la gente que pertenecía a la alta burguesía de la época. En su época parisina lo iniciaron como indico, y obviamente no vas a encontrar esos documentos y menos en español. Hay que currárselo un poco más…
Ah, por cierto, Engels también, claro… XD
Si quieres pruebas de su pertenencia, las hay nada más buscar: http://escuadronesporlaverdad.com/index.php?title=Karl_Marx. Esto sólo a título informativo, en inglés hay doscientas mil referencias. Mira, por no alargarnos mucho con esta cuestión que sinceramente creo que no tiene mucha discusión: la inmensa mayoría si no todos de los presentados como “grandes hombres” de los últimos al menos 200 o 300 años eran masones o de alguna otra sociedad secreta relacionada. Este hombre no es una excepción por supuesto. Y en cuanto a antisemita… ¡¿Cómo va a serlo, si su ascendencia era judía?! De hecho es más que evidente que era sionista por sus relaciones con las autoridades religiosas de su entorno… Decir que podía ser antisemita es cuanto menos idiota… Ah, y supongo que no te digo nada nuevo, pero los masones tienen terminantemente prohibido decir que lo son, o decir que alguien lo es. Nunca encontrarás a un masón que admita serlo a no ser que lo hayan expulsado o quiera salirse.
Lo de “las ideologías no matan” es como lo de “las pistolas no matan”… Es una forma como otra cualquiera de excusar que hacen daño. Si las ideologías no movieran a las personas como lo hacen, no harían ningún daño. Claro que matan, por Dios, claro que matan. Negarlo sólo sirve para negar lo evidente. La gente, cuando no se mueve por ideologías ni religión, son bastante mejor como personas y más felices. Eso está demostrado (bueno, una religión no deja de ser una ideología donde interviene un factor sobrenatural, o se podría decir que una ideología es una religión sin Dios; al final se consiguen los mismos resultados).
El poder, el sistema de control, siempre va a ganar en condiciones de conflicto. Creo que no hace falta poner ejemplos de ello. Cuando tu te decides por el conflicto, ellos tienen siempre las de ganar siempre, porque tienen los medios y la inteligencia para ganarte. Los humanos en general no tienen ni puñetera idea de hasta qué punto los poderosos saben lo que hacen y nos controlan. El mismo comunismo ha sido y es una herramienta que aunque a muchos les duela, ha sometido a más sociedades y grupos de personas a la esclavitud y la pobreza de toda la historia de la humanidad. Eso es innegable y me niego a discutirlo porque ahí está la historia reciente para demostrarlo (y a día de hoy, China es el paraíso comunista por excelencia, y donde más capitalistas se están estableciendo cada año… ¿Por qué te parece a ti que es?).
Mira, podemos discutir lo que queramos sobre el sexo de los ángeles y hacer todos los brindis al sol que queramos. La Historia está ahí, y dado que la única Historia más o menos confiable que tenemos es la de los últimos 200 años, creo que podemos fiarnos bastante de lo que relatan los registros y las crónicas. Los últimos 200 años han sido los más salvajes y destructivos de toda la historia humana, y una de las causas de ello es el comunismo sin duda alguna. Que al comunista no le guste oírlo no significa que no sea cierto. Las pruebas están, como dice el famoso dicho, “ahí fuera”… Saludos.
El poder, en el sentido que tú le das, se da inevitablemente entre las relaciones entre individuos y, a menos que abogues porque cada uno de nosotros vivamos aislados del resto del Universo, que no es posible, siempre habrá relaciones de poder (choque entre voluntades de poder, que decía Nietzsche). Así que no sé muy bien qué sociedad aspiras a tener.
Sigo sin estar convencido de que Marx fuera masón (aunque puede ser que lo fuera); la página que indicas (que ya había visitado) no ofrece más que tres supuestas pruebas y ninguna demasiado fidedigna (el gesto de la mano –bueno, hasta mi padre tiene una foto de joven con el mismo gesto, y te puedo asegurar que no era masón–, la carta del rabino –que no es original, sino una supuesta transcripción publicado en un libro a su vez publicado en un artículo–, y la salida de tono de Marx en una carta a Engels –que, evidentemente, tampoco es una prueba–). Pero vamos, no niego en absoluto la importancia de la masonería en el nacimiento de las revoluciones liberales, aunque en este caso me chirría bastante que Marx lo fuera. Por supuesto, probablemente la Liga de los Justos, como asociación de corte francés, tuviera mayoría de miembros masones, pero eso no quita que Marx posiblemente los “reconvirtiera” en comunistas.
Y no: las ideologías no matan, a no ser que una mano humana apriete el gatillo. Negar eso es negar la responsabilidad que cada individuo contrae mediante sus actos. Por mucho que un texto (o un discurso) me diga que hay que matar a fulanito, es mi voluntad, mi visión de la responsabilidad, la que decide hacerlo o no. Y, por otro lado, todas las personas se mueven por ideologías/religiones (o llámalo moral, si quieres), ya sean externas o personales (y, aún en este último caso, motivadas por las circunstancias –Ortega y Gasset– que les rodean), no puede ser de otra forma. Tú mismo dices ser anarquista: eso ya es una ideología. Que la ideología (o religión) sea destructiva o constructiva, te haga feliz o no, ya depende de tu elección, de tu responsabilidad.
Por otro lado, dime: si los dirigentes de los países que han sido supuestamente comunistas hubieran dicho que, en vez de socialistas/comunistas, eran liberales, ¿dirías que el liberalismo ha causado millones de muertos?
Saludos
Buenas:
Sí, yo planteo que se puede vivir en sociedad sin relaciones de poder, porque tengo una visión personal de tipo espiritual. Sé que dado como es el mundo actualmente es utópico, pero, ¿el comunismo no lo era también?
En lo demás no voy a insistir, ya he dejado claras mis posturas, aunque sigo indicándote que hay ciertos errores conceptuales en algunos aspectos. En cualquier caso, respeto la opinión de todos ya que todas son opiniones válidas.
En cuanto a tu última pregunta, te diré que si los gobernantes hubieran sido liberales, nunca hubiera pasado lo que ha pasado durante el siglo XX (URSS y China principalmente). El hecho de que sean ideologías de raíz liberal no significa que ya desde su propia conceptualización no estuvieran gravemente tocadas. El comunismo habla de la igualdad de la gente (concepto liberal-masón), pero en cambio les niega la libertad. Un liberal de raíz nunca pensaría de esa manera.
Y sí, soy anarquista, y no, no creo que sea una ideología. Una ideología implica, por su misma esencia, un corpus de ideas que causan una doctrina. Llámame sui generis si quieres, pero creo que el anarquismo precisamente se basa en el respeto del espíritu humano sin reglas. Si no hay reglas, es bastante difícil que haya ideas, y por lo tanto no hay doctrina. Aparte, si has leído suficiente literatura anarquista, sabrás que cada autor tiene sus propias ideas y no se ha formado una ideología centralizada como en el comunismo, liberalismo, socialismo, etc… Además, incluso aunque lo consideráramos una ideología (y algunos lo hayan hecho así, desgraciadamente), me considero no violento y me lema es el no-conflicto. Es difícil que puedas matar a nadie así.
Saludos.
Es inevitable: cuando adoptas una postura (la no violencia, en tu caso) estás generando una ética. Es decir, partes de una moral, de una idea axiomática –por ejemplo, “hay que respetar toda vida humana”- y, en consecuencia, actúas éticamente conforme a esa moral, generando todo un corpus de reglas derivadas (doctrina): por ejemplo, “no puedo matar a ningún ser humano, en ningún caso” o “no puedo matar a otro ser humano salvo en caso de…”. Que tu margen de maniobra sea más amplio que en otros casos no evita que lo tuyo sea también una ideología, no puedes sustraerte a este hecho. Aunque sólo te la apliques a ti.
Pero bueno, aquí ya nos saldríamos de tema.
Saludos.
Hay otro pequeño error de apreciación. Además de anarquista soy radical (esta palabra, la verdad sea dicha, tiene connotaciones negativas que nunca he entendido muy bien, ya que para mi alguien radical es alguien coherente con su postura contra viento y marea, lo que nunca he visto mal, yo personalmente): el respeto no es por la vida humana, sino por cualquier tipo de vida en general, sin distinciones de ningún tipo. No hay más regla. Si a partir de ahí quieres hacer un corpus, doctrina o lo que quieras, eres libre. Yo no hago más consideraciones al respecto. ¿A que soy fácil de seguir? XD.
Saludos.
Jaja! Como buen anarquista, eres muy *fácil* de seguir. Tienes razón en lo de radical, pero, de todas formas, al igual que la absoluta falta de coherencia es deplorable, la coherencia total es una virtud sobrevalorada. Términos medios: somos humanos.
Saludos! (Por cierto, no sé si habrás leido a Hermann Hesse, pero creo que sus obras te vendrían muy bien en tu nueva etapa).
No. Ser coherente debería ser una aspiración, no una utopía, que es lo que ocurre actualmente. Sin coherencia, entre otras razones, tenemos el mundo que tenemos. El sentido común y la coherencia deberían ser nuestras guías. El término medio es tibieza, y los tibios son de la peor estirpe de humanos que existen, porque son desidiosos y fundamento de los males propios y ajenos. No existen los grises como el sistema se ha empeñado en hacernos creer. Cuando te des cuenta verás las cosas de otra manera.
Me apuntaré la referencia para el futuro, porque tengo la cosa un poco copada ahora mismo. Gracias. Saludos.