Archive for enero, 2012


La Red

(C) 2012 El Roto

Soy entusiasta de Internet, desde que hace ya 16 años comenzara a usarlo en el centro de cálculo de la Universidad de Valladolid, en aquella sala chunga llena de equipos, muchos con Windows 3.11 y alguno ya con Windows 95, con un Internet Explorer que servía para conseguir descargar el Netscape (como ahora con Firefox o Chrome… XD)… Todo lo que te descargabas entonces eran fotos, de una resolución pésima, y los pocos textos que provenían fundamentalmente de Yahoo!. Aquellos eran los felices primeros tiempos de la ignorancia…

Como con todo lo bueno en esta vida, te enganchas a ello, aunque nunca he sido fanático ni he tenido problemas de adicción con estar “conectado”. Si me he tenido que pasar días sin ver el correo, lo he hecho hasta con cierto gusto, incluso. Pero trabajo para generar sistemas en la red, así que inevitablemente mi contacto con el mundo conectado es bastante importante, y claro, eso te da una cierta perspectiva de las cosas. Si además eso lo unes una perspectiva conspiranoica y antisistema, entonces tienes un caldo de cultivo perfecto.

Siempre me ha gustado la historia, porque permite saber porque las cosas son como son ahora. Aunque Internet siempre haya tenido una aureola hippie contracultural y rancia, sus orígenes no tienen nada de contracultura ni rancio. Internet, como muchos ya sabéis, no se ha llamado siempre así: inicialmente se llamaba ARPANet, porque sus creadores fueron la ARPA (ahora DARPA), que es un brazo tecnológico y estratégico del sistema militar-industrial estadounidense, para generar un sistema de información y comunicación indestructible, capaz de aguantar lo que se le eche. Pero esta es una visión un tanto reduccionista de la historia, ya que si hubiera sido así, este invento jamás hubiera llegado al público. Los militares nunca sueltan sus verdaderos inventos a la población civil, o lo hace de forma sumamente reducida. Pero en este caso, el intento llegó con toda su magnificencia al gran público, y eso es lo primero que debería hacernos sospechar. Es bien sabido que la élite nunca permite el uso de sus inventos hasta muchas décadas más tarde de su invención (un ejemplo no muy conocido es el cine en 3D, que lleva inventado tal y como lo conocemos desde los 50, pero que sólo en la década pasada ha comenzado a utilizarse tanto en cines como en televisores, y la verdad es que casi se lo podían haber guardado…), pero en el caso de Internet, prácticamente unos pocos años después estaba usándose a nivel académico y diez o quince años después en empresas y usuarios particulares en USA… Si no comprendes bien como funciona la élite, nada de esto te extraña, pero bien, continuemos.

La Red causa adicción, eso lo sabemos. Hay personas que no pueden vivir sin ver su correo o responder sus mensajes inmediatamente a recibirlos. Algunos tienen que consultar la Wikipedia para todo y los juegos online son la nueva droga (falta de sueño, dejación de obligaciones, aislamiento, etc…). Junto con la bondades de un sistema “relativamente neutral”, existen muchas cosas que no son tan buenas, pero muchos dirán: “Ah! Eso es culpa del humano”. ¿Seguro? La mayoría de los seres humanos, tengan la edad que tengan, tienen un déficit de madurez genético que les impide entender que son fácilmente manipulables, que su mente es arcilla en manos de los neuro-lingüistas y que están sustituyendo una vida por otra, una irrealidad donde sólo importa la capacidad de generar “amigos”, “dinero” y “tiempo” virtuales. Es un mundo aparte del mundo, y eso tiene consecuencias. Y eso sin contar con aquello de que Internet es un derecho… Alucinante.

Hay gente que clama ahora porque “quieren cerrar Internet porque nos da libertad”… ¡Ilusos! ¡Nunca ha existido tal libertad! Al igual que en el estado de derecho, de lo que he hablado largo y tendido en este blog, la libertad en Internet es una ilusión. Una ilusión basada en el hecho de que te hacen creer que tienes libertad de decisión cuando en realidad sólo puedes decidir entre las opciones que ellos te plantean: una cárcel con rejas invisibles. La versatilidad de Internet además acentúa la ilusión, porque da la impresión de que es prácticamente imposible controlar ni limitar nada en ella. Falso. Como ha demostrado el caso Megaupload, cerrar Internet sería tan sencillo como, en un momento dado, cerrar Google, Facebook y Hotmail. Esos tres sitios serían suficientes para que el 80% de la Red dejara de funcionar y nos dejara desconectados. Pero es incluso más fácil. Si los gobiernos dicen, unánimemente, a las operadoras, que apaguen los servidores DNS o desconecten los routers, la desconexión sería total. Esto se podría hacer en un par de días o tres. Y ya da igual como sea de flexible la Red o de dinámica: sin conectividad no hay Red que valga (sí, desconectar los DNS no anula Internet, pero la gente no piensa en términos IP, sino de nombres de dominio, con lo que a efectos prácticos no sería capaz de conectarse). Se acabó. Y si piensan que nunca harán eso, es que son ustedes más ilusos e idiotas de lo que pensaban.

Ahora ya nos tienen a todos en la Red, y ahora pueden recogerla. Nos tienen a todos totalmente dependientes de ese sistema que, por otro lado, no deja de ser una realidad virtual, muy bien traída, sin duda, pero no es real. Al no ser real, al ser una construcción artificial, puede ser detenida por su creador en cualquier momento, y por tanto, atrasar a la humanidad 50 años de un plumazo. Eso sí, tendremos caros equipos tecnológicos que sólo podremos usar offline. Somos peces en un mar de estupidez y latrocinio que en cualquier momento desaparecerá como un espejismo. Este año van a pasar cosas, y cuando pasen, lo que menos interesará es que todo el mundo se entere. Independientemente de otras consideraciones, lo de Megaupload ha sido un experimento. No muy bueno, todo sea dicho de paso, porque hay múltiples alternativas (bendito torrent…) y con el tiempo nos olvidaremos del tema, pero tampoco mucho tiempo, porque el invento puede irse al carajo en cualquier momento. Mi recomendación es que os gusta la información, recopiléis toda la que podáis y la pongáis a buen recaudo. Será oro puro cuando ya no tengáis acceso a ella.

Vídeos grabados hace unos días en la costa oeste de EEUU… ¿Dónde creéis que van todos estos aparatos?


Y esto comenta JL al respecto:

Zapping Life

Excelente corto español. Para pensar.

Este es un documental que considero fundamental que sea visto por todos vosotros, y por todos en realidad. Describe, de forma profunda y extensa, uno de los grandes peligros a los que se enfrenta nuestro mundo y que además es uno de los caballos de troya más importantes de la élite en su guerra con nosotros por conseguir completar sus planes de dominación. Después de visualizarlo, muchos entenderán porque vivimos en un mundo tan sumamente enfermo.

¿Qué nos importa?

True story...

Generalmente no leo ni veo/escucho noticias. Sé que el 80% mínimo son burdas mentiras estúpidas. No merecen mi atención. Me dicen a menudo que no estoy conectado con la realidad. Con esa realidad, sinceramente, no quiero estar conectado. Hay realidades en este mundo mucho más interesantes a las que atender y, por supuesto, está la mía propia, por otro lado, la que a mi más me importa.

Todo esto lo digo por todas estas mamonadas de duques, reyes, fundaciones, corruptelas… ¿Qué nos importa? A ver, recapitulemos: ¿qué son esa gente para nosotros? Nada. Ni me dan de comer ni me proporcionan ninguna satisfacción. Son morralla a la que mantenemos por esa estúpida idea de que necesitamos líderes. Y en el caso de Juancar al menos es el titular, pero… ¿Todo el resto? Porqué debería estar preocupado por lo que le pase al yernísimo o a cualquier otro… Ellos no se preocupan por nosotros, no les debemos nada. Además, aunque no lo parezca, esto beneficia al Borbón (odiosa dinastía donde las haya) ya que le permite sacar pecho y, además, los que acusan al yerno han tenido la suficiente pericia para no vincular de ninguna forma a Juancar en todo esto… No son listos ni nada…

Y esto es extensible a la clase política. Cada día es más evidente que han roto el contrato social hace años, ¿por qué deberíamos seguir obedeciendo? Cada día está más claro que la sociedad, como conjunto de ciudadanos vive una vida y el Estado vive otra, y el sistema en general a sus más altos niveles… Esto se va a seguir acentuando y cada vez vamos a obedecer menos normas y reglas, que por otro lado son estúpidas y totalmente arbitrarias.

Seamos conscientes, seamos independientes. No necesitamos líderes, podemos vivir y desarrollarnos de forma libre sin que nos dirijan. Y por favor: apagad la tele y la radio, y tirad el periódico. Vuestra mente y vuestro espíritu os lo agradecerán.

El hogar

Hogar… Que palabra, ¿verdad? Cuando la dices o escuchas, se te llena la boca, sientes cosas que resuenan primitivas, interiores, que dan la impresión de provocar felicidad y sosiego. Los ingleses, con su “home, sweet home” expresan con la sabiduría popular lo que es el hogar. Para ellos, el hogar es el castillo de un hombre (un poco machista, sí, pero igualmente lo podemos aplicar a las señoras…), y es terreno sagrado, más que una iglesia. Pero ahora, si se fijan, sólo tenemos “casas” (house), lugares para vivir, funcionales y sintéticos. Casas. La palabra en si provoca nada, no tiene significado más allá de la semántica. No sientes nada al decirla.

El hogar es aquel sitio, sea cual sea, no necesariamente tu dirección postal, donde estás tan a gusto que te da igual todo, pase lo que pase. Es el sitio donde quieres estar, tanto a las duras como a las maduras, es el sitio donde invariablemente te sientes cómodo y disfrutas. Da igual que sea aquello a lo que llamas “tu casa” o la casa de otro/a, o un agujero en la tierra (que se lo digan a los hobbits…). No importa donde esté ese lugar, incluso en la oficina: si te sientes bien allí, ese es tu hogar.

Yo tengo varios sitios a los que puedo llamar hogar (con fortuna, puedo decirlo de mi actual vivienda, sobre todo gracias a un pequeño y maravilloso ser que lo ilumina permanentemente con su amor…), pero uno de ellos es mi cuerpo. Antes no, era simplemente un amasijo de células que realizaban funciones químicas y al que había que dar de comer para que funcionase. Un mero habitáculo, vamos. Desde que conozco lo que es y como funciona, al menos dentro de mis limitados conocimientos, veo su complejidad y me siento sumamente a gusto en él. Disfruto de cada sensación, del frío, del calor, del soplo del aire o incluso de un dolor de cabeza. La enfermedad también hay que disfrutarla (y combatirla, claro, pero disfrutarla), porque es algo que hemos de experimentar, y generalmente, cuando enfermas tiendes a enfadarte y estresarte, y maldices tu mala suerte, cuando lo que deberías hacer, aparte de todo lo posible para que termine pronto, es disfrutarlo. Sí, ¿por qué no? Todo lo que le ocurre a nuestro cuerpo nos ocurre a nosotros, lo bueno y lo no tan bueno. Yo no quiero estar en otro sitio que aquí, donde estoy. Con mis flujos de energía subiendo y bajando, ese flujo sanguineo discurriendo alegremente por mis arterias ligeramente obstruidas, el agua fluyendo por mi tracto digestivo y cada meada es un placer… ¿Por qué? Porque es mi energía, mi sangre, mi agua y mi orina. Si, partes de un todo cósmico, pero ahora están haciéndome sentir a mi, y eso es lo único importante en el momento que ocurre. Cualquier otra cosa es totalmente irrelevante y superficial. Al fin y al cabo, es la única vida que podemos vivir en este momento. Cuando vengan las siguientes, ya haremos lo que tengamos que hacer. De momento, lo único que debemos hacer es sentir, disfrutar y hacerlo en amor y armonía con todo lo demás, siendo uno con el Cosmos. ¿Es que hay algo más maravilloso que esto, que el hogar?

A dieta

La clásica imagen de la dieta... Y qué no pensar precisamente sobre una dieta

No se alarmen: no estoy dispuesto a pasar el mal trago de ponerme a dieta, primero porque no creo en ello, y segundo porque, afortunadamente, no me hace falta… (Algún día desvelaré tamaño secreto, jues, jues, jues…).

Revisando el siguiente artículo, uno se pregunta como puede estar tan loco el mundo:

Jean-Michel Cohen: “La dieta Dukan puede causar la muerte súbita”

Entono el mea culpa: sólo a mi se me ocurrió realizar la infame “dieta del Dr. Atkins” (cuantas estupideces contiene esta frase), pero en mi descargo diré que eran otros tiempos y estaba más dormido cual oso hibernante… ¿Resultados? Que yo pudiera apreciar, adelgazamiento con efecto rebote inmediato (como todas las dietas, por otro lado, lo que ya denota que muy válidas no son), estreñimiento, nerviosismo casi crónico (mucho mejor ahora), problemas importantes para dormir (también por suerte ya pasados) y algunos otros que me guardo bajo la manga para los momentos de intimidad… Y estos son los apreciables a simple vista que yo pudiera asociar directamente con la dieta, sin más cambios en mi vida y mi comportamiento. Si la dieta Dukan esta semejante como he podido leer, pues otra basura exactamente lo mismo que, os ruego, no realicéis bajo ningún concepto… Ver artículo completo »

Uno de los debates habituales que suele haber con otros despiertos es la capacidad de los dormidos para entender que lo están y tomar decisiones, vamos, lo que comunmente se denomina “libre albedrío”. Este debate requiere de un profundo conocimiento de ciertas cuestiones que al menos me gustaría vislumbrar aquí y que creo que son sumamente importantes. La capacidad de decidir es, para los despiertos, la máxima expresión de libertad, pero para los dormidos, como los cientifistas suelen decir, es una ilusión. Y razón no les falta en realidad. Vamos a ver porqué.

¿Qué es el libre albedrío? Podríamos ser reduccionistas y decir que es tener capacidad de elección (libertad de elección, dicho de forma más populista), pero sólo esto no define el libre albedrío. Poder decidir entre dos o más cosas no parece ser tener libertad para hacerlo. Habitualmente, consideramos tener diversas opciones a nuestra disposición cuando, en general, sólo tenemos un número finito prefijado por alguna otra entidad (padres, profesores, jefes, empresas, gobiernos, bancos, etc…) que restringe esa capacidad en virtud de que sólo podemos elegir las opciones que nos dan, cuando, si miramos con la perspectiva correcta, siempre hay muchas más opciones que simplemente no están a la vista (y cuando eso pasa, generalmente no las tenemos en consideración, sobre todo por desconocimiento). En virtud de eso, es obvio que no hay libre albedrío, porque lógicamente deberíamos poder decidir libremente entre todas las opciones sin límites, incluso si no las tenemos delante. Pero esta es la primera cuestión a considerar, y esto nos lleva a la siguiente cuestión relevante: ¿es posible el libre albedrío sin conocimiento?
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Infancia y espiritualidad

Los niños son espíritus puros; no los estropeemos

Este artículo me ha parecido especialmente interesante:

La espiritualidad garantiza la felicidad de los niños (y de los adultos, añado…)

El artículo hace hincapié en una cosa que me parece fundamental: cuando no buscamos fuera lo que necesitamos, cuando no deseamos otras cosas y cuando desarrollamos nuestro auto-conocimiento, salimos ganando en todos los sentidos. El mirar dentro de nosotros mismos nos garantiza que nos conoceremos y seremos capaces de explotar nuestro potencial, entre otras cosas, que incluye la felicidad. Cuando te conoces, no te tienes miedo, y no te asusta lo que tienes alrededor. Respetas a los demás y vives en un estado en el que no te sientes sólo ni desprotegido, además de no ansiar tantas cosas como desde pequeños nos obligan a desear. Eso, inevitablemente, lleva a conseguir un ser humano completo, holístico, no basado en las necesidades materiales sino en los objetivos vitales.

Es simplemente inmoral como desde pequeños aleccionamos cultural y socialmente a nuestros hijos para que sean clones nuestros, dándoles lo que nosotros creemos que necesitan pero que no son más que morralla que va a condicionar su desarrollo futuro y su madurez. Resulta escandaloso como los atiborramos de cosas, ideas absurdas que no querríamos para nosotros y estupideces flagrantes, y luego queremos que se conviertan en personas de bien y maduras que sepan vivir una vida plena. ¿Pero nos hemos vuelto idiotas o qué? ¿Por qué seguimos manteniendo mentiras como Santa Claus, los reyes magos, el ratoncito pérez y demás estupideces? Les engañamos porque creemos que así son más felices, creyendo en mundos de piruletas que son básicamente proyecciones de nuestros propios deseos; porque además, mantenemos sobre ellos formas de control que son simplemente estúpidas, y que no querríamos para nosotros mismos. Los tenemos esclavizados en un materialismo que roza en muchas ocasiones lo escandaloso, mientras luego crecerán imbuidos por ideas totalmente contrarias que les harán cada vez más infelices. Por un lado les enseñamos a “compartir” mientras luego les ponemos horas delante de la tele para que aprendan a querer más y más… Simplemente estúpido…

Yo lo veo, lo percibo a mi alrededor. Generación tras generación, nuestra especie ha ido degenerando hasta el punto en que no seremos capaces ni de levantarnos por la mañana. Hemos creado una raza de sub-humanos que sólo pueden rebozarse en los lodos de su propia auto-insatisfacción, sin más mira que localizar el próximo lodazal en el que revolcarse, como los cerdos que el sistema cree que somos. Nosotros seguimos trasladando esas ideas a nuestros hijos, mientras las mismas van degenerando con cada generación. Sólo las personas valientes pueden enfrentarse a la realidad que nos impone el sistema y enseñar a sus hijos valores reales, naturales, y esas personas serán plenas y vivirán el día de mañana según sus principios, los que además de los aprendidos se habrán ido creando. En esta vida, la única misión de un progenitor es enseñar a sus hijos a ser independientes, a vivir de acuerdo a si mismos y a ser libres para decidir responsablemente (de forma madura). Cualquier padre que falle en esto habrá fallado en todo lo demás. Cuando traemos a un hijo al mundo, debemos protegerlo hasta que este es capaz de ser por si mismo, de forma independiente. Durante ese camino, habremos de intentar que sea capaz de ser independiente, de que ese objetivo se logre. Cualquier otra cuestión sobra y nos hará fracasar. Esa es nuestra única misión como padres. Si no estás dispuesto a enfrentar ese reto, no deberías tener hijos, porque implica que sólo deseas tener descendencia por tu propio interés egoísta. Entonces te darás cuenta de que tus padres también fracasaron contigo. Y así lleva siendo por mucho tiempo (aunque no por siempre, afortunadamente…).

Seamos grandes y hagamos grandes a nuestros hijos. Ellos no pidieron venir y les obligamos. Por lo menos, tenemos la responsabilidad de enseñarles a vivir, aunque eso es difícil cuando la mayoría de la gente no sabe ella misma lo que es vivir. Así, la Gran Mentira se perpetúa por siglos y condiciona el futuro de la humanidad, que no podrá salir de su estado infantil nunca. Debemos enseñar a nuestros hijos a ser libres, a entenderse y comprenderse a si mismos, amarse a si mismos y a los demás, a no necesitar nada que no necesiten para vivir, a comprender que ellos son lo demás y lo demás es ellos. Tal vez si así lo hacemos, vayamos consiguiendo humanos más elevados, seres espirituales con mayor comprensión de si mismos y de lo demás y consigamos una humanidad que rebase todas las facetas y vaya creciendo como especie cósmica y espiritual. Los seres con alma debemos ser conscientes de nosotros mismos y avanzar, y para ello, los niños son fundamentales. Ellos, ciertamente, son el futuro. Y de nosotros depende que ese futuro sea de luz.

PD: Os dejo este artículo de Miguel Jara sobre los partos, al menos en este país… Si las cosas ya empiezan así desde que nacemos, ¿cómo podemos esperar que sean mejores después?

Parir no rima con extracción

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