Cuando desperté hace ya nueve meses (aunque ya tenía mucho trabajo hecho antes, fue entonces cuando tuve mi “revelación”, que ya os contaré), no me había planteado ser anti-sistema en ningún momento. Los hay que son anti-sistema por razones políticas, económicas, sociales… Yo soy anti-sistema por razones espirituales. Estoy fuera del sistema porque una vez que desperté, automáticamente quedé fuera. Sí, vivo dentro de un sistema, sin duda, pero no sigo sus reglas. No quiero. Soy un ser humano, un ser de energía, de luz, y no me rijo por reglas humanas.

¿Que hay que seguir ciertas reglas para que no te descubran? Sí. Los radicales deciden que no quieren seguir ninguna caiga quien caiga, pero eso es absurdo. El sistema está siempre ojo avizor sobre quienes incumplen las reglas. Pero yo quiero que si me pillan, si el sistema me quiere joder, que sea por una buena razón, por algo realmente gordo. Por saltarme un semáforo en rojo, no, la verdad.

Se puede no seguir las reglas de muchas maneras: acciones tan simples y mínimas como no comprar en supermercados o productos de multinacionales es una cosa que sé que puedo hacer y que, cuanta más gente la hagamos, más daño haremos. Saltarnos ciertas reglas estatales también es posible. Hablar con tu entorno y explicarles porque deben serlo, también es algo a nuestro alcance. La mejor manera de acabar con un sistema es minándolo desde dentro, poco a poco, rayendo literalmente sus paredes hasta que se caiga por si sólo. Porque el sistema, en cuanto detecta que algo no funciona bien, lo elimina, o al menos lo intenta. Pero cuando no lo consigue, todo termina desembocando en una revolución, o al menos en un estado de excepción. Los que se dejan ver son rápidamente atrapados. Algunos dirán que no actuar así es actuar con miedo. Yo digo que es actuar con inteligencia.

Por último, me gustaría recomendaros este artículo sobre lo que es ser un guerrero de luz. Creo que es especialmente descriptivo:

http://starviewer.wordpress.com/2010/09/02/el-guerrero-de-la-luz-su-camino-hacia-la-impecabilidad-y-la-gestion-eficiente-de-la-energia/