Este hombre nunca ha dejado de sorprenderme. Judio de origen ruso (aunque no practicante, ya que era abiertamente ateo), nunca estuvo de acuerdo con la fundación del estado de Israel por los sionistas, y como él mismo indica en este texto, rechazaba tales ideas como simples chaladuras de materialistas esquizofrénicos:

En realidad no soy sionista. No creo que los judíos tengan el derecho ancestral de ocupar una tierra sólo porque sus antepasados vivieron allí hace mil novecientos años. (Este tipo de razonamiento nos obligaría a entregar América del Norte y del Sur a los indios, y Australia y Nueva Zelanda a los aborígenes y maoríes.) Tampoco considero válidas legalmente las promesas bíblicas hechas por Dios de que la tierra de Canaán pertenecería para siempre a los hijos de Israel. (Sobre todo, porque la Biblia fue escrita por los hijos de Israel.)

Asimov siempre dio lecciones de humanidad y sabiduría que son sin duda del nivel de Ghandi o Einstein. No sólo creo una literatura de ficción y educativa soberbias, sino que era un hombre de los pies a la cabeza, hecho y derecho, como dicen por ahí. Mucho tienen que aprender por ahí pretendidos líderes y estúpidos que nos gobiernan. Os dejo con una intervención suya totalmente esclarecedora:

(Por cierto, Asimov no murió de SIDA como dicen por ahí, sino de problemas coronarios graves de los que incluso tuvieron que operarle más de una vez. No os dejéis engañar por las mentiras, y menos por una enfermedad FALSA).