Y para muestra, este artículo:

http://es.sott.net/articles/show/1919-Enterrando-la-Hipotesis-Vegetariana

Partir ya del hecho que desde hace tiempo se ha demostrado como incierto, que es el hecho de que los humanos somos omnívoros, da como resultado que el resto del artículo es igualmente una falacia. No, amigos míos, no somos omnívoros. Aunque a nosotros no nos lo parezca, no estamos capacitados para comer cualquier cosa como durante mucho tiempo se nos ha hecho creer. Comemos carnes y pescados principalmente por su gusto, pero nada más. Aunque los orígenes del hombre están hoy puestos en duda más que nunca, nuestro pasado primate nos delata, y que sepamos, los primates son crudívoros (es decir, vegetarianos que no procesan alimento alguno), con la excepción de algunas subespecies de chimpancés, precisamente los más violentos. Nuestro metabolismo no está bien preparado para procesar carnes y pescados, y como digo, sólo lo hacemos por el gusto culinario, nada más. Los vegetales son los únicos alimentos que no causan daño alguno al ser humano (aunque por supuesto hay que comerlos de forma correcta, ya que no se puede juntar cualquier alimento con cualquier alimento porque sí). En el mundo moderno es normal sentirse mal después de una comida, de manera que hemos institucionalizado el uso de “ayudantes” estomacales e intestinales de forma que sin ellos no podemos pasar, cuando ni tendríamos necesidad de ellos ni de dolores si comiéramos bien. Evidentemente está la cuestión moral sobre no comer animales, pero por esa regla de tres tampoco podríamos comer vegetales, que son seres vivos al fin y al cabo. Ya no se trata de una cuestión moral, si no de salud. Comer carnes y pescados, grasas saturadas, quesos duros y otra gran cantidad de productos artificiales (por supuesto, los procesados están descartados, como las latas de conserva, pizzas, hamburguesas y demás mandanga). Yo aún no soy completamente vegetariano, pero estoy avanzando en ese sentido, y os puedo asegurar que los beneficios para la salud son inmediatos. Desde que como mucha menos carne y otros productos animales tengo menos dolores, estoy más activo y despierto, y enfermo menos. Esto no es una panacea, ya que hay que combinarlo con otras actividades como ejercicio (es más conveniente el yoga), una actitud espiritual y mental sanas y tener ganas de vivir, pero evidentemente, lo que somos empieza por lo que comemos, y si comemos otros animales, el resultado son toxinas, envenenamiento de la sangre, fermentaciones y otros males que provocan las enfermedades modernas: cáncer, enfermedades cardiovasculares, etc… Ah, y ser vegetariano no significa ser idiota. En lo único que estoy de acuerdo con el artículo es en que se han sustituido las carnes por azucares y harinas blancas, que son las que realmente causan los problemas. A lo que no apunta el artículo es que todo ello combinado provoca los problemas. Ser vegetariano no significa que se deban consumir azúcares y harinas blancas a mansalva. Todo lo contrario. No son productos naturales, y por lo tanto son perjudiciales. Esta afirmación puede ser radical, pero es lo cierto: prácticamente nada creado por el hombre nutricionalmente hablando es bueno, para la desgracia de todos nosotros que hasta ahora estábamos en la ignorancia. La regla es: no comer nada que no sea vegetal ni crudo. Si quieres comer algo cocinado, cocínalo tú mismo con productos naturales, y sobre todo que no sean fritos. Las patatas fritas están mucho mejor (tanto desde el punto de vista saludable como del sabor) sin dejar que se frían del todo, sino con una consistencia blanda y sabrosa, como la hacen las madres que fríen patatas cortándolas a mano. Aún así, no es bueno comer muchos fritos.

En fin, no quiero alargarme más en esta ocasión. Pero por favor, no caigamos en la falacia de creer que podemos comer cualquier cosa porque eso, simplemente, no es cierto. Seamos inteligentes, y para ello, comamos también de forma inteligente.