Con este artículo comienzo una serie de documentos orientados a explicar, de una forma clara, llana y sencilla, mis conocimientos espirituales, que como es lógico en alguien como yo que todavía está comenzando la andadura, son escasos y en ocasiones incorrectos (requiere de todos vosotros que si hay algo que corregir, no dude nadie en hacerlo sin dudarlo un momento). Lo que pretendo básicamente es recopilar, con el tiempo, todo este conocimiento para que quede impreso en la tinta electrónica de las pantallas internautas. Me doy cuenta de que es tal vez la mejor y única manera que tenemos que extender este conocimiento, y tal vez le ayude a alguien a empezar o avanzar en el camino.

Pero para ello, y dado que estos documentos van a tener una temática enormemente esotérica, he tomado la determinación de realizar una pequeña iniciación al esoterismo propiamente dicho. Este término, tan incomprendido a lo largo de los siglos, es de vital importancia para los que siguen el camino espiritual. Su propio significado ha terminado siendo tan esotérico como la propia palabra, y eso es algo que al menos voy a intentar remediar desde esta humilde tribuna. Espero tener éxito en la empresa.

Esotérico significa, sin ambages, “oculto” o “escondido”. Pero no oculto porque está escondido: está oculto porque lo han escondido. Esto parece una distinción nimia, pero no lo es: algo puede estar escondido porque accidentalmente ha quedado fuera de la vista (como en un alud), o puede estar oculto porque alguien lo ha escondido, y es precisamente esa intencionalidad lo que quiero aclarar y explicar adecuadamente. Lo que generalmente llamamos esotérico es en realidad conocimiento antiguo que se ha ocultado de nuestra vista de forma intencional para que no podamos hacer uso de esa información ni la podamos comprender. Se entiende así que la mayoría crea que se trata de algo oscuro y negativo: se ha influenciado a la humanidad para que así lo crea durante siglos, y claro, de esos trigos tenemos estas pajas.

Con la expresión “esotérico” se ha ocultado tanto lo espiritual como lo que en realidad es un poco más mundano. De hecho, el término ha degenerado tanto que ahora, algo simplemente extraño o raro es esotérico, una manipulación más de la lengua a la que cada día más nos tienen acostumbrados. Pero claro, este término también tiene una dualidad, como casi todo en esta vida: existe la paradoja de que cuando conoces algo esotérico, por arte de magia (otro término incomprendido del que me gustaría hablar en otro “archivo”)… ¡Deja de serlo! Obviamente, porque en el momento en que es conocido, deja de estar oculto, y por lo tanto, de ser esotérico. Así, cosas que yo hace un par de años creía que eran magia, ahora las aplico a mi vida diaria de forma habitual. Han dejado de ser ocultas para quedar a plena luz del día. Y vosotros también podéis hacerlo, porque estos conocimientos no son para unos pocos ni son para que los manejen algunos elegidos (bueno, eso es lo que pretenden ellos): pueden ser ejercitados por cualquiera de forma normal, como quien conduce o come un bocata. Esto, así dicho, puede parecer burdo, pero no es así: cuando incluimos estos conocimientos a nuestra vida diaria se convierten en algo tan normal y habitual como comer o dormir. Lo que antes creíamos mágico o sobrenatural, se convierte en el pan nuestro de cada día.

De lo que voy a hablar en estos “archivos” es de cosas netamente esotéricas en prácticamente el 100% de los casos. Pero voy a intentar hacerlo de forma comprensible, escalonada, para que a nadie le pille a desmano. Voy a intentar razonarlo (porque se puede) de la mejor manera posible, pero el lector también tiene que hacer un esfuerzo por comprenderlo, y sobre todo, no sólo por razonarlo, sino también por intuir aquellas cosas que se escapan de la lógica racional. Si no, será tiempo perdido. Espero que puedan aprovechar este conocimiento tanto como yo lo hago y espero hacerlo.