¡Separad, separad, malditos!

Ocasionalmente hablo con compañeros, amigos y familia de los elementos que configuran el sistema en que vivimos. Les recuerdo hasta que punto nos han condicionado mentalmente para seguir determinadas pautas que interesaban o interesan en un momento dado, y aplicadas de la forma correcta (propaganda), puedes conseguir que millones lo sigan sin pararse a pensar en si lo que están siguiendo es válido o tiene base de algún tipo. Esto mismo pasa con el reciclado, que es lo que paso a comentar.

El reciclado es uno de los grandes mitos modernos junto con el feminismo y las ONG, temas a los que dedicaré sendos artículos más adelante. Me meto con el reciclado el primero porque me está reciente y porque se basa en uno de nuestras preocupaciones básicas: el mundo en que vivimos. Uno de los grandes éxitos del sistema ha sido convencernos de que somos NOSOTROS los que estamos descojonando el medio ambiente y el planeta en general, tirando basuras, no reciclando, etc… A continuación voy a demostrar la falsedad de esta afirmación, pero antes quiero poneros en antecedentes para que os vayáis haciendo idea de como está la cosa. Una de las razones fundamentales de porqué se nos hace creer esto es que el que el ser humano es ombliguista por naturaleza: tenemos la extraña idea de que todo pasa a través de nosotros, y yendo a personalizar en cada uno, creemos que tanto lo bueno como lo malo que pasa en el mundo es culpa nuestra. Sí y no, pero concretamente esto que estoy tratando ahora, va a ser que no. El medio ambiente es un ser vivo en si mismo, un conjunto complejo de procesos que interactúan entre sí y en los que, evidentemente, influenciamos. Pero lo que debemos entender es que lo primero de todo, nosotros no somos los que estamos jodiendo el planeta. Ya lo hacen, y muy bien, otros por nosotros. Desde que surgió la revolución industrial, inevitablemente la contaminación hizo aparición en nuestras vidas para quedarse indefinidamente. La lógica básica del industrialismo y el capitalismo es que hay que avanzar siempre, y para eso la producción no puede parar nunca. Da igual que algo se compre o no: ha de producirse constantemente, y esa producción ha de consumirse o destruirse, para a continuación seguir produciendo, en un círculo vicioso que no termina nunca. Según esta lógica, se producen constantemente materiales que tienen una vida útil (cada vez menor gracias a la obsolescencia programada) que o se tiran (lo antiguo) o se reciclan (lo nuevo), volviendo a generarse un nuevo ciclo que, inexorablemente, seguirá dando vueltas hasta que no de más de si. Así, en un momento dado en el siglo XX, apareció la genial idea de estructurar y sistematizar el reciclado como vía para volver a fabricar productos reaprovechando lo ya existente. La idea parece estupenda, ¿verdad? Pues no lo es tanto, por lo menos para nosotros.

Una de las grandes promesas incumplidas es que reciclando se contamina menos. Hay personas que incluso creen, en sus maravillosos mundos de las piruletas, que incluso no se contamina nada y llegando al extremo del pamplinismo, que se cortan menos árboles por reciclar papel, por ejemplo. Con este último tema me meto luego, pero paso primero a comentar lo de la contaminación. El proceso de producción habitualmente es el siguiente: primero se consiguen las materias primas (se destruye y contamina, pero al menos se hace sólo una vez), se fabrica el producto en cuestión (con la contaminación física, mecánica y química que eso supone), se distribuye (contaminando también, por supuesto), y finalmente se usa (eso también contamina) y cuando llega al final de su vida útil (y en vez de reutilizar para uso propio u otros usos, que es lo que hacían los mayores y que ahora no podemos gracias a que básicamente o lo tiras o no puedes hacer nada con ello) tienes dos opciones: o lo tiras a la basura (que contamina), o lo reciclas. Ahora bien, ¿reciclar contamina? ¡Pues sí! Siguiendo con la explicación anterior, supongamos que reciclamos: separamos, seleccionamos o llevamos a un centro autorizado la pieza; allí, tienen que volver a seleccionar componentes, partes, etc, para separarlos, si no lo has hecho tu antes porque es una de las reglas del buen reciclador: separalo en trocitos para que sea más fácil (para ellos) volver a usarlo. Bien, eso supone contaminación tanto por los procesos mecánicos como químicos que hay que realizar. El papel, por ejemplo, se tiene que convertir en una pasta (se usan procesos mecánicos y químicos), y se tiene que volver a convertir en papel usable (otros procesos mecánicos y químicos más), para ser de nuevo distribuido y usado. En comparación con el papel nuevo recién fabricado, se contamina entre dos y tres veces más, porque el producto tiene que ser reconvertido para poder volver a usarse como papel, cosa que no pasa con el papel. Pero sobre todo, a la industria le has ahorrado el trabajo de seleccionar, separar y realizar el procesamiento previo, con lo que le sale más barato volver a producir el mismo producto (papel o lo que sea)… ¡Pero más caro! El papel reciclado es más caro de media que el nuevo y contamina lo mismo o más que el papel normal. Que no decir de otros productos como los electrónicos o los plásticos. Es decir, que contaminar, no contaminas menos, sino más, y además, es más caro, pero claro, es más chic…

Obsolescencia programada: cómo gastar más para obtener menos...

Esto para empezar. De esto se deriva que, claro, teóricamente, si se recicla papel, no deberían cortarse tantos árboles, ¿no? Pues no. No sólo se cortan los mismos árboles sino que se cortan más cada año. El papel reciclado no se usa prácticamente a nivel industrial, y tampoco en los medios impresos, donde ocasionalmente te dicen que usan papel reciclado cuando es claramente falso: la mayor parte del tiempo sólo lo hacen cuando lo anuncian; el resto del tiempo usan un papel de peor calidad que parece reciclado. No van a parar nunca de talar árboles porque hay toda una industria mundial basada en la madera. Las grandes empresas madereras no hacen ellas el trabajo, ellas sólo lo distribuyen y procesan. Generalmente, la madera la cortan leñadores de subcontratas que van a matacaballo (hay un documental en Canal de Historia muy ilustrativo al respecto) que tienen que mantener a sus trabajadores todo el año, y lógicamente, tienen que trabajar todo el año. Es como la electricidad. Incluso cuando hay menos demanda, como por la noche, las generadoras siguen produciendo la misma electricidad que de día. Incluso cuando hacen esos famosos “días de la Tierra”, cuando se apaga la luz unas horas, esos generadores siguen fabricando a pleno rendimiento. El sistema industrial nunca descansa, y por tanto, no sólo no se cortan menos árboles, sino más cada año. Además, también hay que producir muebles y demás industría relacionada. Me hacen gracia esos anuncios que dicen: “con el reciclaje de tantas toneladas de papel hemos salvado no se cuantos miles de árboles…” ¡JA!

Por supuesto, está el tema económico. Teoricamente, se nos dice que los productos reciclados son más caros porque tienen más proceso que los normales, y es cierto. Sólo que no te dicen una cosa bastante importante: mientras que en los productos nuevos, para obtenerlos ha sido necesario un coste económico de algún tipo, para los reciclados no: habéis sido vosotros, pobres incautos, los que habéis hecho el trabajo de procesar, seleccionar y separar los elementos para que ellos, simplemente, vuelvan a usarlos una vez más. Sí, hay que realizar algunos procesos intermedios pero son baratísimos en comparación con los del producto original. Así, estáis teniendo que pagar en el producto reciclado todos los costes marginales que no pagasteis en el producto original. Si el producto reciclado es más caro, dicho de otro modo, es simplemente porque están trasladando los costes que no se pagaron en la creación original al producto reciclado. Y los que compráis reciclado os lo estáis comiendo con patatas con todo el gusto. Dicen que sarna con gusto no pica…

ESO es lo que está destruyendo el planeta, y nosotros se lo permitimos...

¿Cómo, pues, se están aprovechando de nosotros? Primero, fabricando sin parar y sin límite, contaminando y destruyendo el medio ambiente cada segundo sin remordimientos. Segundo, haciéndonos comprar sus productos (en general de pésima calidad para lo que es el estado real del arte en el momento que vivimos, y con una obsolescencia programada que lo único que hace es que tengamos que comprar más y más incesantemente), gastándo las pocas perras que nos dan todos los meses como limosna los bancos en la nómina (porque no es dinero real, es dinero-deuda electrónico que se sacan ellos de la manga), obligándonos a reciclar en vez de tirar (que sólo contamina una vez), resultándoles a ellos muy barato recuperar la inversión inicial realizada y volviendo a sacarle partido con muy bajo coste, pero vendiéndolo otra vez a un precio superior al original “porque ellos lo valen”, volviendo otra vez a obligarnos, “por conciencia medioambiental”, a comprar el mismo material una y otra vez, resultando para ellos cada vez más pingües beneficios. En resumen, que llevan décadas metiéndonosla doblada, y nosotros, con la boquita cerrada, asintiendo con la cabeza, y mientras, destrozando aún más nuestro “amado” planeta. ¿Qué, como os sentís ahora, amantes de la separación manual?

¿Cómo resolver esto? Pues primero, no comprando cosas inútiles para empezar. Si no lo compras no tienes que reciclarlo. Pero para seguir, si compras algo, intenta reutilizarlo todo lo posible, reparándolo y corrigiendo problemas en la medida de lo posible. Por ejemplo, si te compras un móvil y después de un tiempo lo cambias por otro mejor (por favor, haz eso sólo si es estrictamente necesario), no tires el viejo: quítale la batería y guárdalo. Puedes regalárselo más tarde a un joven familiar o a alguien que lo necesite, o incluso, reutilizarlo si tu nuevo y flamante móvil te deja tirado, cosa que pasa habitualmente. Si se te ha roto y no tiene salvación, guarda lo que puedas llegar a reutilizar de alguna manera y, por favor, ¡no recicles! Tíralo. Es que al planeta le vas a librar de tener que seguir sufriendo contaminación una y otra vez por todos los componentes que forman parte de ese objeto. Sólo si se trata de un objeto o sustancia peligrosos (como las pilas), es conveniente dejarlo en un sitio seguro. Pero por lo demás, no le estaréis haciendo ningún favor a la Tierra reciclando: sólo se lo estaréis haciendo al enemigo, al Sistema, y el sólo os lo agradecerá con más gasto y con desprecio. Si amáis a vuestro planeta, aunque resulte extraño (la programación mental ha funcionado perfectamente estos años), por favor, no recicléis. Incluso mejor: no compréis cosas que no necesitáis. Lo mismo conseguimos que dejen de fabricar iPhones con sustancias altamente peligrosas

PD: Y no me he metido con el ecologismo, eso lo dejo para otra oportunidad, porque vale para mega-post…