¿Recordáis esta imagen chunga? Que tiempos...

Es lo que yo me pregunto: ¿Qué está pasando? Primero montan una redada al más puro estilo Miami Vice a la SGAE, detienen a la cúpula, pollo mediático y político montado al canto… Después tres cuartos de lo mismo en Alemania, después se insinúa que el gobierno va a eliminar el canon… En serio, ¿Alguien me puede decir qué está pasando?

Porque desde hace unos seis años, el sistema estaba apoyando y extendiendo la influencia de las organizaciones de gestión de derechos intelectuales como la espuma. La aprobación del canon así lo demostraba y todo parecía ir de perillas. Llegamos ahora y de repente, sin comerlo ni beberlo, se zampan a los acólitos a los que tantas satisfacciones había dado el propio sistema. ¿Se ha cansado el padre de sus revoltosos pequeñuelos? ¿Ya no sirven para sus fines?

Porque recordemos que la concesión de una plusvalía tan increíble como el canon digital tenía como misión fundamental, aparte de enriquecer a unos pocos, la de generar descontento, estrés en el público y malestar general. Eso forma parte de la política de conflicto del sistema, así que podemos aceptar que esto sea así. El problema viene del hecho de que eso estaba funcionando bien. Es decir: ese clima ya se ha alcanzado pero de alguna forma la gente ya se había acostumbrado al hecho en si. Recordemos que, al menos en este nuestro querido país, la gente se acostumbra a todo, incluso a lo malo, a una velocidad que marea. ¿Tal vez era necesario un revulsivo (la gatopardista máxima de que “todo tiene que cambiar para que todo siga igual”) para poder avanzar en el plan? Por supuesto, nadie va a hacer ascos a que destruyan todo eso, o al menos lo dejen con las piernas partidas, porque va a ser un alivio, pero esto tiene otras consecuencias importantes.

Que, por un lado, sea una decisión electoralista. Está claro que, como amigos de la SGAE, el gobierno tenía que estar al tanto de todo lo que pasaba dentro. Así que en un momento dado, decidir intervenir la organización era una cuestión de oportunidad, no de esfuerzo. El gobierno sabe perfectamente todo lo que pasa dentro a pesar de la poca transparencia de la SGAE porque al fin y al cabo, son parte del sistema y están correlacionados. Ahora han decidido que hay que renovar ciertas partes de la agenda para que ésta avance, pero el sentido de esta renovación puede tener un significado puramente electoralista. Aunque Zapatero ya está agotado y no vale para las próximas elecciones, el PSOE quiere seguir en el poder, y para eso tiene que hacer concesiones, otorgar dádivas a los votantes, porque se da cuenta de que con una simple cara “bonita” (ups…) ya no vale (de todas formas, no la tienen, así que…). Es un paso lógico, aunque paradójico, ya que ellos fueron los adalides del canon en cuanto llegaron al poder hace 7 años… Aunque por suerte o por desgracia, ya estamos acostumbrados a que los socialistas no sean lo que se dice coherentes…

Pero además, hay otra opción. Como decía la frase que he mencionado antes, para que las cosas sigan igual hay que cambiar ciertas cosas. La SGAE, claramente, estaba muy depauperada y su influencia era mínima a estas alturas. Su imagen está por los suelos y ni siquiera el 90% de los artistas se sienten representados por ella. Había que reformar la cúpula, lavar su imagen, pero por supuesto, no hay que dejar de cobrar. Eso nunca. Así que el movimiento del sistema puede ser en realidad muy simple: eliminar el canon pero pasar su cobro a los presupuestos del estado. Así, nos nos dará la sensación de estar pagándolo pero lo estaremos pagando. Yo soy de los que llevo 10 años pensando que los artistas deberían vivir exclusivamente de su trabajo directo, es decir: conciertos, actuaciones musicales, entrevistas, trabajos directos para otros artistas, etc…, y no de los réditos de una obra pasada. Es como si yo vendiera mis programas a la gente y luego quisiera que me estuvieran pagando por él todo los años un X hasta que me muriera. Lógicamente, me dirían que me fuera a tomar por saco. ¿Por qué esto no es igual? No tiene el más mínimo sentido, pero eso es lo que ocurre. No voy a discutir aquí sobre la propiedad intelectual, auténtica rémora de la sociedad moderna, pero para mi, este movimiento va en esta dirección: hay que seguir cobrando pero cambiando la forma de hacerlo. En realidad es sencillo, y además, como la mayoría no se va a coscar, les va a dar rédito electoral. Muy brillante, por supuesto, si les dejamos hacerlo. Debemos denunciar cualquier movimiento que siga suponiendo un robo al patrimonio de los ciudadanos. Que sepan que no les vamos a dejar hacer lo que les de la gana cuando quieran.