En un futuro próximo tengo intención de escribir un artículo demoledor sobre la educación, pero todavía no es el momento… Sin embargo, quiero abrir boca con este artículo de ayer:

La OCDE consiera caro e inútil repetir curso

¿Y sabéis qué? Que encima tienen razón. No sólo es inútil para el alumno (no para todos, pero sí para la inmensa mayoría, ya que el que repite generalmente no tiene intención de estudiar en la repetición), sino que también supone un coste marginal ya que cuando no se avanza, la tardanza en incorporarse al puesto de trabajo es mayor, y supone un esfuerzo añadido al ya realizado hasta ese momento. Desde el punto de vista económico, ciertamente no compensa.

Pero claro, aquí entramos en la eterna pregunta: ¿la educación debe ser algo rentable o no? Claro está, desde el punto de vista del sistema, todo debe ser rentable. Y ya sin meternos al tema de repetir curso, cosa que en los 80 funcionaba porque la forma de enseñar era otra, pero ahora, que ni siquiera se les exige… Para las personas que piensan que la educación es algo necesario para ser persona y ciudadano, los emplazo al próximo artículo, donde no dejaré títere con cabeza, pero… ¿Cuál es el verdadero problema?

Hay un problema, ciertamente, y no es la repetición de curso, absentismo o cualquier otro “problema” que en realidad no son más que derivaciones del problema principal: no hay que educar, hay que enseñar. A los profesores antes se les llamaba “enseñantes”, es decir, personas que enseñaban a otras. Enseñar consiste en mostrar a otros algo, introducirles en determinada materia y mostrarles como conocerla, usarla, etc… Ahora sólo se “educa”, es decir, se imponen criterios y visiones vitales, además de conocimientos que deben ser aprendidos de memoria y que en su inmensa mayoría no sirven para nada a la inmensa mayoría de la gente. Sin embargo, se nos ha vendido la educación tan bien que la consideramos indispensable, cuando en realidad no sólo sobra sino que no es necesaria en absoluto.

¿Pero que está diciendo este mastuerzo?, dirá alguno… Ahora no puedo meterme con ello, pero dejaré dicho que el verdadero aprendizaje viene de uno mismo, no de fuera. No vale de nada que unas personas teóricamente sabias en determinados temas (lo que al final no es cierto) me digan un montón de cosas que, siendo que la mayoría son falsas para empezar y para seguir el resto probablemente no me van a servir para nada, ¿donde está la ventaja de “educarme”? Lo que deberían hacer esas personas es comprender cuales son mis habilidades y potenciarlas al máximo. Yo he tenido la suerte de percatarme por mi mismo de cuales son esas habilidades, pero la mayoría del resto de la gente no ha tenido esa posibilidad, ni la orientación para conseguirlo. Si desde pequeños se nos hicieran ver nuestras maestrías y habilidades, podríamos conseguir, por nosotros mismos, ser genios en lo que hiciéramos, y en lo que quisiéramos realmente hacer, sean una o varias cosas. Pero no es lo que se pretende. Se pretende que seamos borricos, que no pensemos por nosotros mismos ni alcancemos nuestro máximo potencial porque… ¿Quién iría a montar bujías si no? Que dilema, ¿verdad?