Os remito una referencia a Google+ que quiero reseñar y comentar a continuación, sobre la posibilidad de que terminemos fabricando sistemas tan inteligentes como nosotros:

Cuando la Singularidad nos alcance

El artículo hace referencia a otro artículo de blog, pero lo que me interesa resaltar es ante todo el hecho de que este tipo de conversaciones no se tienen, ni de lejos, en Facebook… Suelo comentar que la aparición de Google+ generará dos clases de redes: la interesante y la fiestera. De momento yo me quedo en Google+ de largo…

La cuestión es la siguiente… Se habla de la posibilidad de crear inteligencia artificial tan buena que sea indistinguible de la nuestra. Yo comento que eso es imposible, por unas razones, y otros comentan la misma imposibilidad por otras distintas o parecidas. La cuestión es que, al final, lo que nos hace inteligentes no es nuestra capacidad de cálculo, memoria o raciocinio (es decir, una inteligencia puramente cerebral), sino que nuestra inteligencia está más allá de lo puramente físico. Nosotros, lo creáis o no, tenemos dos inteligencias: la racional y la intuitiva. Una se maneja en el cerebro izquierdo y la otra en el derecho. Con una hacemos operaciones matemáticas, construimos edificios y programamos. Con la otra creamos arte, nos damos cuenta de nuestros errores y somos capaces de anticiparnos a hechos que no han ocurrido. Sin embargo, los racionalistas materialistas nos quieren convencer de que sólo usemos el lado izquierdo de nuestro cerebro, que según ellos es más guay y mola cantidubi. El problema es que si dejamos de usar nuestro cerebro derecho (como de hecho ocurre en un número muy significativo de veces), simplemente somos la mitad de inteligentes, ya que son esas dos inteligencias las que crean a la gente con habilidades, inventiva y capacidades superiores. En relación a las máquinas, ellas nunca tendrán intuición, por mucho que se quiera. Porque la intuición no proviene de la razón y los cálculos (por muy finos que queramos hacer esos cálculos), si no de algo que está más allá de nuestra percepción racional y por tanto es inasequible según los materialistas. Pero no es inasequible. Sólo hay que practicarla. La imaginación, las emociones y sentimientos, los sueños y tantas y tantas más cosas provienen de esa inteligencia, y sin embargo, continuamente se nos dice que no la usemos. Nos quieren convertir en máquinas. Por eso yo defiendo la idea de que nunca podremos construir máquinas tan inteligentes como nosotros. Muy listas sí, sin duda, incluso con la habilidad de copiar emociones y emular sentimientos. Pero no serán capaces de ninguna forma de tener nuestra genialidad, que proviene del Cosmos inteligente, del que somos parte y esencia. Usad vuestra inteligencia. Pero toda, no sólo una parte…