Yo he sido de los que siempre ha puesto a caer de un burro al establishment eclesiástico (y sin meterme en temas ocultos, que tienen cadáveres en el armario para aburrir…) y a la religión en si misma. Los que seguís este blog desde siempre lo sabéis. No me satisface que este señor venga aquí casi una semana a hacer la tourné con dinero de todos y para decir la misma sarta de chorradas de siempre. Pero…

Siempre hay un pero, ¿verdad? Sí, hay un pero. El pero es que a pesar de los pesares y nos pongamos como nos pongamos, es el lider religioso de millones de personas en todo el mundo, entre ellos, unos cuantos aquí en nuestro país. Siempre he defendido la secularización, pero desde el respeto a las ideas de los demás y su fuero interno. Justo lo que las fuerzas de izquierda fabiana no han hecho en esta ocasión. Es curioso que no hace mucho este señor hubiera estado por aquí y que en esa ocasión, como otras, casi no se oyeran críticas excepto de los más acérrimos y denodados izquierdistas. Pero he descubierto con pesar y cierta preocupación que lo de esta vez ha sido diferente. A pesar de que en realidad el que este señor haya venido o no no ha cambiado nada y no ha sido muy diferente de otras veces, las redes sociales han echado chispas. Facebook no tanto porque es el botellón de la red, pero Twitter y Google+ echaban humo. Los agentes del izquierdismo radical han echado los restos de formas que no podía sospechar. Si dicen que para el JMJ había incluso contratado community managers para la promoción (válgame el cielo!), en el caso de la oposición atea y laicista, la cosa no ha sido menos. Todos los blogs y columnas dirigidos por gente filo-comunista ha hecho horas extras para echar pestes de unas formas increíbles. Pero que nadie se eche las manos a la cabeza: como os podéis suponer, estaba todo preparado.

Que cosas, otros años no existía el factor perro-flauta. Así es, amigos y amigas lectores. El 15M & company se han encargado de hacer los restos del trabajo. Tienen a gente trabajando grauitamente, de forma voluntaria, para emitir por toda la red los mensajes adecuados y convenientes para el caso. Ha sido una estrategia brillante y aleccionadora, sin duda. Porque a mi me ha enseñado algo: vamos a persistir en esto durante mucho tiempo. Tienen que hacer vivir el 15M como sea, a pesar de que no tiene apoyo popular, de que casi nadie les escucha y que tienen que terminar abandonando las plazas porque la gente, como es lógico, tiene una vida y no está para hacer el idiota más de una semana seguida. Porque, y ahora viene lo bueno, me gustará ver como sobrevive el movimiento ahora que acaban las vacaciones. Lo del JMJ, como tantas otras cosas, han sido el curioso resultado de un trabajo en equipo donde todo el mundo, hasta el perro, han tenido su papel. Pero (otro) esto no es lo que más me preocupa.

Me preocupa que durante unos días, una panda de energúmenos haya enfrentado a unos españoles contra otros. Salvando las distancias, eso es lo que pasó ya sabéis cuando. Personas que una mañana se saludaban afables, una semana más tarde se acusaban estúpidamente y un mes después se pegaban tiros en una trinchera. Vivimos, amigos y amigas, en un novedoso y cada vez más continuado estado de la crispación (ya sabéis, lo que le interesaba a Zapas), de forma que, en comandita con el resto del mundo, todos nos enervémos para que ellos puedan construir a gusto su New World Order. Las noticias se amontonan, y si el otro día hablábamos del microchip, ahora sabemos que Inglaterra está al borde del colapso, y nosotros a punto de ser intervenidos. El verano viene bien para que las cosas no se sepan, pero los que no vemos la tele ni leemos los periódicos sabemos lo que pasa. Estamos al tanto. Os estamos vigilando.

Organizadores del 15M y chorradas semejantes: sabemos quienes sois y vuestros objetivos. Y mientras podamos, no vamos a dejar que el resto de la gente siga ignorante de vuestros propósitos. Puede que no nos crean, pero no importa: nuestra misión es informar, no convencer. Creemos en la capacidad de la gente de despertar y vamos a tomar cartas en el asunto. Poco a poco, vamos haciendo nuestro trabajo. Sibilinamente, de forma sigilosa, mientras vosotros vociferáis y dais por saco. No vamos a dejar que destruyais este país como pretendéis. Y que os quede clara una cosa: el Papa se ha ido, pero hay aquí millones de personas que tienen su palabra como consigna. Si eso no os acojona, nada puede hacerlo, no creéis?