Postura correcta de meditación

Este es un texto inicial, especialmente para la gente que no ha practicado o tiene muy poca experiencia (vamos, lo normal: lo han intentado un par de veces y han pensado que era más entretenido ver los deportes de Cuatro…). La meditación no es un entretenimiento, ni una pérdida de tiempo, pero para verlo en toda su dimensión, primero hay que entender lo que es.

No quiero tampoco dar una definición exhaustiva, porque probablemente no sabría como definirlo exactamente. Pero básicamente podemos decir que la meditación, dicho de una manera muy simple y sencilla, es aprender a no pensar. Mi profesora de yoga me ha enseñado dos cosas sobre todo: hacer las cosas con sensibilidad, no con esfuerzo, y que hay que ver el mundo observando, no pensando. Pensar es considerado, generalmente, una bendición en el mundo en que vivimos. Y no es algo malo. El problema es que pensamos demasiado y cuando no debemos hacerlo. Aunque yo ahora mismo de la impresión de estar reflexionando mucho sobre lo que escribo, no es así. Intento que simplemente las palabras salgan, sin pensar cada una de ellas. Pero es difícil, por supuesto. Yo además he sido, como muchos de vosotros, un racionalista que sólo ha visto el mundo desde el lado izquierdo del cerebro, y la razón y la lógica nos han apartado de un montón de cosas increíbles que no funcionan de esa manera.

Por supuesto, al principio me acerqué a la meditación con resquemor, porque aunque sabía de ello, no sabía como hacerlo. Y claro, lo hacía del modo erróneo: me dedicaba a pensar en cosas, y veía que no llegaba a ningún sitio. Terminaba pensando que todo era una pérdida de tiempo, pero insistí porque sabía que era lo correcto, aunque no sabía hacerlo bien. Mi profesora de yoga me dijo que tenía que intentar, precisamente, NO PENSAR. Ni en cosas buenas ni en cosas malas. Simplemente no pensar. Por supuesto, hay técnicas y formas de hacerlo, y no me quiero meter aquí en eso porque aunque nos pusiéramos a contar formas y maneras de hacerlo, los que no habéis empezado con ello os perderíais más que un pulpo en un garaje, y no es la intención de esta introducción. Eso es algo que hay que practicarlo, hay que verlo por uno mismo.

Para empezar, los puntos fundamentales son la relajación, la respiración y la concentración. Estas son las tres cosas que debemos practicar primero antes de intentar meternos a meditar propiamente dicho. También os voy a hacer una indicaciones sobre la forma idea de ponerse a hacerlo de una forma cómoda.

Lo primero, si vais a meditar en grupo, es la vestimenta. No llevéis vaqueros, ropa ajustada o cualquier otra vestimenta que os pueda limitar o romper la concentración mientra meditáis. Lo ideal es llevar ropa muy suelta, a ser posible de tejidos naturales, pero si no es posible, por lo menos que lleve un cierto porcentaje de tejido natural. Si no tenéis acceso a un kimono (de cualquier arte marcial, pero que sea blanco) o ropa de yoga (generalmente ropa blanca de algodón, lana o lino, aunque es preferible el tejido vegetal), podéis usar un chándal, aunque os recomiendo vivamente usar alguna de las vestimentas anteriores. ¿Por qué ropa blanca? Es el color de la luz, y a estas alturas creo que probablemente ya sabréis que todo, hasta los detalles más insignificantes, influyen y alteran nuestra vida y nuestra percepción. En cuanto a los tejidos, los naturales (especialmente los vegetales) son los más adecuados ya que provienen de la naturaleza, y alteran menos los chakras y nuestra percepción interior. Los chakras, como sabéis, son importantes para esto, y su despertar (el despertar de la kundalini, la serpiente de energía) es básico para poder alcanzar otros estados y niveles de conciencia. También necesitaréis una toalla, a ser posible con las mismas características de la ropa: blanca y de tejido natural, aunque si no es posible, podéis usar alguna otra que no tenga que cumplir necesariamente todas las características. La meditación se puede hacer en el suelo o en una silla, sentados o tumbados. Mi recomendación para los que empiezan es que se empiece tumbado, sobre todo para iniciarse en la relajación y puesta en práctica de la meditación como tal, pero luego pasaríamos a hacerlo sentados en el suelo. Los que tengan problemas de espalda podrán seguir haciéndolo recostados en el suelo o con un cojín que los eleve del suelo, pero los que no, es recomendable que se haga directamente en el suelo.

La relajación es el primer punto importante para practicar la meditación. Si no estamos relajados, si nuestro cuerpo se halla en tensión y bloqueado, no podemos meditar de ninguna forma. Los que llevan tiempo haciéndolo se pueden relajar prácticamente hasta en el metro, pero para el que se inicia en esto puede resultar un poco costoso al principio. Cada uno debe encontrar su propia forma de relajarse de forma eficiente. Existen distintas formas de conseguirlo, pero no deja de ser una experiencia puramente subjetiva y cada individuo lo consigue de forma diferente. Lo veremos en un próximo artículo.

Otro punto fundamental es la respiración. Ahora no me voy a meter mucho con ello porque quiero reservarlo para otro artículo, pero la respiración es un punto esencial y fundamental de la meditación. En realidad, es fundamental para todo en la vida, sólo que no le damos ninguna importancia. En el artículo hablaré de algunas técnicas de respiración pranayama, pero hasta que no las practiquéis no lo veréis en toda su dimensión.

Y por último, la concentración. Esto parece contradictorio con lo que he dicho de no pensar, pero ese es otro error común. Concentrarse no significa pensar, sino recogerse en uno mismo y realizar la auto-contemplación. Concentrarse significa aislarse del mundo exterior y observar dentro de uno mismo. Cuando mi profesora me decía “observar, no pensar”, no se refería sólo al mundo exterior, sino al interior. El mundo interior es extremadamente rico, sólo que no nos paramos ni un momento a observarlo, y cuando nos concentramos, en vez de dedicarnos meramente a la auto-observación, nos dedicamos a pensar en cosas, con lo que estamos derrochando energía inútilmente. Esta es, por supuesto, la parte más difícil para el neófito. Tenemos que paralizar nuestro diálogo interior para dedicarnos simplemente a la mera observación de nuestro espíritu. Desde un punto de vista racional, esto no parece tener sentido, pero precisamente es que no queremos ser racionales cuando meditamos. Debemos despertar nuestro lado intuitivo (femenino) para comenzar a sentir cosas, sin la limitación del pensamiento y la lógica. Y descubriremos un mundo totalmente diferente. Pero es que además, es totalmente imprescindible si queremos alcanzar otros niveles de conciencia superiores, cosa que es imposible si usamos el lado izquierdo de la mente.

Estas han sido unas notas iniciales, especialmente para la gente que no hay practicado o tiene poca experiencia. Invito a los que tienen más experiencia a dejar sus apreciaciones y notas particulares, aunque siempre teniendo en cuenta que algunas personas no tienen porque comprender determinados aspectos más complejos de la cuestión. En otro artículo hablaré de la respiración y las técnicas que se pueden usar, tanto para la relajación como para la concentración.