Forma correcta de respirar con los canales (en este ejemplo, usando Píngala)

Tras el artículo anterior referido a la respiración, me gustaría profundizar un poco más con algunos ejercicios y una introducción (muy básica) al Pranayama. Aprender a respirar es el primer paso: ahora hay que profundizar un poco más en algunos aspectos, sobre todo a la hora de interiorizar la respiración y convertirla en un mecanismo de relajación y concentración.

Lo primero es practicar algunos ejercicios de respiración profunda. Vamos a aprender a llevar “tiempos” de respiración. Cuando se respira, generalmente lo hacemos de forma “libre”, es decir, inspiramos y espiramos sin percatarnos, sin llevar un conteo y sin forzar. Pero aunque eso está bien para captar prana, no es lo único que podemos hacer con nuestro aire. Podemos “temporizar” la respiración para de esta manera marcar tiempos y conseguir una mayor concentración, que al fin y al cabo es lo que buscamos para poder meditar como es debido. Así que primero vamos a hacer los siguientes ejercicios, muy sencillos:

* Inspiramos durante X segundos (los contamos), y después espiramos durante la misma cantidad de segundos. Esto es lo que se llama relación 1 a 1. Realizando este ejercicio varias veces, conseguimos iniciar una relajación/concentración básica con la que empezar. Este ejercicio hay que realizarlo varias veces (al principio más veces, porque costará más, y después menos, para conseguir el mismo efecto), hasta que consigamos la sensación de relajación que andamos buscando.
* Inspiramos durante X segundos, y después espiramos durante el doble de segundos. Esta es una relación 1 a 2. No podemos invertir la relación, porque no es lo mismo dedicar un tiempo a inspirar y otro a espirar. La espiración supone un tiempo de trabajo donde estamos expulsando el aire viciado y sin prana útil (si estamos respirando bien, claro), con lo que controlar este paso es fundamental. Realizamos el ejercicio varias veces para alcanzar un estado de concentración más profundo.

Tras realizar estos dos ejercicios simples (al menos unas 5 veces cada uno), pasamos a los siguientes, que requieren más control mental:

* Inspiramos durante un número de segundos, retenemos la inspiración el mismo número de segundos y espiramos otra vez el mismo número de segundos. La retención nos ayuda a la concentración, ya que tenemos que realizar un esfuerzo consciente para retener el aire. Esta retención nos permite involucrarnos con nuestro yo interior: en esos segundos que retenemos, además de concentrarnos en la cuenta, debemos mirar introspectivamente dentro de nosotros mismos, y, con los ojos cerrados, sentir nuestro cuerpo desde dentro. Así, podemos sentir los latidos del corazón, la circulación sanguinea, y también como circula la energía alrededor de nuestros pulmones. Tras el conteo, espiramos relajadamente, con tranquilidad.
* Inspiramos durante X segundos, retenemos el mismo tiempo, expulsamos usando la relación de tiempo de la inspiración y ahora, haciendo un esfuerzo consciente, retenemos los mismos segundos con los pulmones vacíos. En este caso, el esfuerzo es mayor ya que a pulmones vacíos, al necesitarse prana, el cuerpo nos lo pide con urgencia, pero debemos aguantar. Tras terminar el conteo, dejamos entrar libremente el aire, pero sin fuerza, sin presión, dejando que entre con soltura. Esta retención es más esotérica que la anterior, porque en ese momento estamos luchando por vivir (aunque sea controladamente), ya que nos falta el prana, y notamos como el cuerpo lo requiere. Podemos interiorizar aún más con nuestro sistema parasimpático, el que hace que funcionen todas las cosas dentro del cuerpo sin que nos percatemos, como la misma respiración.

¿Cómo calculamos el número de segundos? Cada uno a su ritmo: algunos no pasarán de 5, otros llegarán incluso a 15, pero en cualquier caso, debemos usar las relaciones tal y como os indico, aunque por supuesto hay variaciones, incluso en las retenciones (podemos aplicar relaciones 1/2/1 en la primera retención, por ejemplo). A medida que cojáis experiencia, notaréis que aguantais más y que os cuesta menos cada vez.

Una ayuda para realizar estos ejercicios es usar los brazos. Al levantarlos (o en horizontal, al estirarlos detrás de la cabeza), ayudáis a que la parte costal y alta se expandan más y entre más aire, aparte de que os sorprenderéis de escuchar sonidos nunca oídos antes al expandir el tórax… Después dejais caer las manos por delante del rostro despacio, sin prisa. Conseguiréis una mayor relajación de esta manera. Otro truco en las retenciones es imaginar que expandís o contraeis el abdomen y el torax (al inspirar y espirar respectivamente). Este truco os permitirá aguantar más de lo que esperaríais sin usarlo.

Y ahora pasamos a unos ejercicios pranayama básicos que os ayudarán cuando estéis consiguiendo la concentración para la meditación. el pranayama son una serie de procedimientos respiratorios para la adquisición de todo el prana posible y para aprender a respirar lo más correctamente posible, además de alcanzar mayores estadios de concentración. Propiamente dicho, se trata de yoga respiratorio.

El primero consiste en la respiración alterna. Sobre todo al principio, será bueno que os ayudéis con la ayuda de la mano derecha. Poned vuestra mano derecha delante de la nariz y taparos los dos orificios nasales. Después, abris el derecho, y inspirais profundamente por él. Después lo tapais y abris el izquierdo, espirando a través de él. Este ejercicio hay que hacerlo al menos cinco veces, y después cambiamos, a la inversa: espiramos con el izquierdo y espiramos con el derecho. Durante este ejercicio, tenéis que prestar especial atención al recorrido que realiza la respiración desde que entra, hasta que llena los pulmones, hasta que sale de ellos y del orificio contrario. Seguid con la mente el recorrido, y las sensaciones que vivís al notar su paso. Este ejercicio se suele combinar con los chakras, pero eso requiere una explicación más profunda para otro artículo. Como información añadida, sabed que cada lado de la nariz representa un nadi, es decir, un canal energético (semejantes a los meridianos chinos). El orificio izquierdo representa a ida (la energía femenina) y el derecho a píngala (la energía masculina). Las respiraciones en todo caso deben realizarse sin ruido, como dijimos.

El segundo es el Kapalabhati, que es muy sencillo y que, como notaréis al practicarlo, os llenará de energía. Cuando andéis faltos de energía en un momento dado, podéis hacer Kapalabhati, y os recuperaréis casi al momento (tal es el poder del prana o energía vital). Consiste simplemente en respiraciones rítimicas y sucesivas. Comenzáis a pulmones vacíos. Llenais el abdomen, y llegando a un cierto punto (puede ser distinto para cada uno), lo espirais forzadamente, en un golpe de abdomen hacia dentro, sacando todo el aire que podáis fuera. Después, hay que volver a recoger aire rápidamente, y volvemos a hacer la misma operación, espirando rápido y fuerte. Esto lo hacemos durante al menos 15 repeticiones al principio, pero a medida que nos vayamos acostumbrando, llegaremos a 25, 35, etc… Notaréis como brota la energía en vuestro interior. Si eso se combina con la contracción del chakra Muladhara (el básico, situado bajo el perineo), la obtención de energía es aún mayor. Se puede también contraer el chakra Visuddha (el de la garganta), evitáis que la energía escape, obteniendo un mayor rendimiento.

Estos son algunos ejercicios básicos que se pueden realizar de forma sencilla. A medida que se coje experiencia con ellos, se va profundizando en la relajación y la concentración, y cuanto más profundas son, más aprovecharemos la meditación para alcanzar otros estados de conciencia superiores. Esto, por supuesto, requiere tiempo y dedicación, pero los resultados son increíbles. Recordad siempre que en el mundo espiritual no hay teorías, sólo práctica.