Las religiones no son un camino espiritual

Me suelo encontrar a menudo con preguntas de aparentemente difícil respuesta y que generalmente suelen depender de usar nuestro pensamiento racional y lógico de una forma adecuada y correcta. La pregunta que enuncio en el título es una de ellas. ¿Es posible una espiritualidad religiosa? La respuesta corta es que no. La larga viene a continuación.

Es relativamente habitual encontrar en la web páginas de personas religiosas que dicen hablar de espiritualidad. Para el individuo poco informado, terminan siendo ampliamente decepcionantes porque tras la lectura, uno no se ha encontrado más que referencias constantes a Dios, Cristo, la Virgen y el rosario de la aurora… Curiosamente, no hay casi páginas de espiritualidad judía, hindú (este es un caso aparte que comentaré luego), mahometana o de otras religiones mayoritarias o minoritarias. La inmensa mayoría son cristianas. Uno podrá decir que es la religión más importante del planeta en estos momentos, pero con toda probabilidad ese no es el problema. Tengo una perspectiva ligeramente distinta del asunto.

¿A qué nos referimos con espiritualidad? ¿Cuál es el significado de esto? Creo que si el lector ha echado un vistazo por los artículos más profundos del blog, conocerá mi opinión al respecto: independientemente de otras cosas a mayores, la espiritualidad básicamente consiste en el auto-conocimiento del YO como entidad energética integrada en el Cosmos, de forma ajena a cualquier tipo de influencia exterior que pueda condicionar su desarrollo y evolución espiritual. Es decir, no existe un Dios fuera de nosotros, porque nosotros somos Dios y al mismo tiempo Dios es nosotros. No es que Dios esté en todas partes. Si entendemos al Cosmos como una realidad holográfica, entendemos que todo es todo simultáneamente. No hay diferencia entre el Cosmos (Dios para entendernos mejor) y nosotros. Por eso, buscar a un supuesto Dios fuera de nosotros es, para la persona espiritual, un completo contrasentido.

De aquí podemos derivar de forma sencilla que hablar de espiritualidad religiosa es una desfachatez evidente. Estas páginas que comentaba antes hablan de la espiritualidad en un sentido meramente abstracto: es la búsqueda de Dios (la búsqueda de algo externo a nosotros que nos salve) lo que llaman espiritualidad, y con ello, simplemente nos alejan de ese auto-conocimiento que nos es tan necesario, no ya sólo hoy día, que también, sino desde que nacemos hasta que morimos. Se nos habla de la espiritualidad como la consecución del ser humano en Cristo, de forma que el humano sólo tiene sentido en su realización personal en esa persecución y obediencia a los mandatos religiosos. Pero de lo que no se dan cuenta es de que eso es justamente todo lo contrario a la espiritualidad: una lógica de pensamiento donde el salvador eres TU mismo y donde la verdad está, exclusivamente, dentro de ti. Por eso es imposible que religión y espiritualidad puedan convivir en un mismo plano de pensamiento. Son, sin más, puramente contrarias.

Hay religiones, como la hindú, que están basadas en las mismas premisas pero que se han desarrollado de formas diferentes. Son sobre todo orientales, pero se han desarrollado religiones semejantes por todo el mundo. En estas religiones hay dioses (de hecho, muchos), pero muchas de sus enseñanzas están basadas en conceptos más avanzados que las desarrolladas exotéricamente por el cristianismo, el judaísmo o el islam, religiones que han desarraigado espiritualmente a sus seguidores. El auto-conocimiento, el desarrollo de las energías interiores y el conocimiento de otros planos, la integración con lo que somos y el resto de la creación, etc…, son elementos básicos de estas religiones, aunque lógicamente, para los “iniciados” o seguidores avanzados. Los creyentes “de a pie” están en muchos casos en las mismas condiciones que los cristianos de todo el mundo, hundidos en la miseria del desconocimiento y el rito. El budismo, sin ser inicialmente una religión, fue convertida en tal para que sus seguidores no consiguieran la evolución espiritual efectiva. Así de potente es crear una religión. Religión significa estar unido a una entidad superior y exterior a nosotros. Romper esos lazos y desarrollar el Dios interior (que el mismo Dios cósmico) es desarrollar la espiritualidad propia, sin más reglas que las del Cosmos y las de la autosuperación espiritual.

¿Las religiones tienen enseñanzas espirituales superiores? Claro que sí, pero ocultas detrás del rito y la adoración de otras entidades. Toda la enseñanza espiritual religiosa está plasmada tras sus escritos fundamentales, pero forma de símbolos y conceptos entre líneas, para que los no iniciados no sepan entenderlas. Una de las peores cosas que se puede hacer es interpretar literalmente las escrituras religiosas, porque no es en ese sentido que se escribieron. Cuando nos acerquemos a los evangelios, por ejemplo, debemos hacerlo pensando en que lo que se cuenta en ellos no es literal ni histórico, sino un compendio de señales, símbolos, mitos esotéricos y verdades (algo tergiversadas por las distintas manipulaciones, sobre todo en los primeros siglos), que si interpretamos a la luz de nuestro auto-conocimiento, se mostrarán tal cual son: pequeños pedazos de información espiritual relevante que podemos apropiarnos para hacer crecer nuestra visión del “puzzle” espiritual. Lo mismo con el resto de escritos religiosos relevantes de cualquier religión. Pero debemos huir como de la peste de la interpretación literal y de los ritos, que son los mecanismos con los que se nos ata a una visión de la espiritualidad basada en la relación con otras entidades que, por mucho que los ateos se empecinen, existen y están con nosotros. Son a esas entidades a las que las religiones “nos atan” (re-ligare) para su propio desarrollo, no para el nuestro.

Es fácil ver cual es mi conclusión. Al igual que somos lo que comemos, también somos lo que creemos. Si creemos ser unos súbitos de otras entidades a las que llamamos “dioses”, es lo que seremos. Si creemos ser nosotros mismos Dios con Dios, es lo que seremos. No podemos ser amo y esclavo al mismo tiempo, ni pastor y oveja a la vez. ¿Se han preguntado porque en el cristianismo hay tantos pasajes en los que los creyentes son meras reses que deben ser dirigidas y mantenidas por un “pastor”? Si crees ser una oveja, es lo que serás. Aquellos que crean ser corderos, serán sacrificados como tales. Como dijo aquel, “la verdad os hará libres”, pero está claro que no se puede ser libre si se es un cordero, ¿verdad? ¿O a lo mejor lo que quiso decir es eso mismo, que no debemos ser corderos? Pensadlo.