La clásica imagen de la dieta... Y qué no pensar precisamente sobre una dieta

No se alarmen: no estoy dispuesto a pasar el mal trago de ponerme a dieta, primero porque no creo en ello, y segundo porque, afortunadamente, no me hace falta… (Algún día desvelaré tamaño secreto, jues, jues, jues…).

Revisando el siguiente artículo, uno se pregunta como puede estar tan loco el mundo:

Jean-Michel Cohen: “La dieta Dukan puede causar la muerte súbita”

Entono el mea culpa: sólo a mi se me ocurrió realizar la infame “dieta del Dr. Atkins” (cuantas estupideces contiene esta frase), pero en mi descargo diré que eran otros tiempos y estaba más dormido cual oso hibernante… ¿Resultados? Que yo pudiera apreciar, adelgazamiento con efecto rebote inmediato (como todas las dietas, por otro lado, lo que ya denota que muy válidas no son), estreñimiento, nerviosismo casi crónico (mucho mejor ahora), problemas importantes para dormir (también por suerte ya pasados) y algunos otros que me guardo bajo la manga para los momentos de intimidad… Y estos son los apreciables a simple vista que yo pudiera asociar directamente con la dieta, sin más cambios en mi vida y mi comportamiento. Si la dieta Dukan esta semejante como he podido leer, pues otra basura exactamente lo mismo que, os ruego, no realicéis bajo ningún concepto…

Pero la cuestión que quiero comentar es otra. El término dieta en si mismo es usado falazmente de forma continua sin miramientos. Una dieta es un modo de alimentación mantenido en el tiempo. No puede interpretarse como dieta algo que sólo se hace durante una semana o un año. Cada persona es diferente y tiene una dieta diferente, porque sus necesidades energéticas (que por otro lado, el alimento no cubre por si mismo, pero de esto ya hablaremos…) y vitales son distintas, por lo que aplicar el mismo tipo de contenido alimenticio y de la misma forma a diferentes personas ya es un elemento que debemos juzgar anómalo de estas “dietas”, y que nos indica que, básicamente, lo que hacen es usar los mismos procedimientos lógicos que la medicina que la élite nos ha impuesto, basada en el momentum (es decir, en casos concretos en momentos concretos y para elementos concretos), generalizando los diagnósticos y por tanto aplicando las mismas medidas (lo que es muy económico, pero poco eficiente para el paciente) a todo el mundo pase lo que pase. Obviamente, esto genera una distorsión que termina provocando problemas de diverso tipo en el paciente. En ese sentido, es evidente la programación mental a la que nos someten cuando alguien dice “me ha ido muy bien tal dieta”, cuando en realidad la ha usado un mes, después la ha abandonado, y después ha vuelto a coger los kilos, pero eso sí, después de haber adelgazado lo suficiente como para ponerse ese vestido o ir al a playa en plan cachas… Y después sufren una serie de trastornos o efectos secundarios que, como no existe relación aparentemente causal con la dieta, no se asocian, y por tanto, simplemente es que “es mala suerte que tenga insomnio”, y se lo achacamos a los niños, cuando antes teníamos niños también pero no teníamos insomnio…

En general, casi todas las dolencias y enfermedades tienen un origen metabólico. Sobre este tema quiero meterme en otro artículo con más profundidad, pero lo cierto es que prácticamente todo lo que nos afecta físicamente de una forma directa ha tenido un origen nutricional, que ha afectado a nuestro cuerpo de alguna forma (naturalmente no meto aquí las cuestiones psicológicas, que afectan a nuestro cuerpo energético y por tanto al físico). Nuestro cuerpo físico es pura química, y… ¿Cuál es la forma en que cambiamos esa química, introduciendo elementos exteriores? Precisamente: con la comida y la bebida. Eso lo sabe la élite y por eso ha puesto a nuestra disposición, con toda la buena voluntad, todo un super-conjunto de basura química en forma aparente de alimento cuyo objetivo es cambiar nuestra química y jodernos la vida con distintas dolencias y enfermedades. En lo referente a estas dietas, que siempre van de productos naturales, en apariencia te dicen que debes quitarte de consumir productos de comida rápida o cualquier cosa que no sea natural. Hasta ahí bien, pero hay un problema: excepto las dietas hipercalóricas como Atkins o Dukan, el resto son hipocalóricas, y con un fuerte descenso de proteínas que hay que suplir de alguna forma, y que generalmente suele hacerse por medio de preparados o “batidos” energéticos que en realidad son pura basura sacada poco menos que del petróleo… Así que esas supuestas dietas “naturales” nos están obligando a consumir productos basura, jodiéndonos hagamos lo que hagamos la vida.

El afable Dr. Atkins...

Y claro, por no hablar de todo el negocio que se ha hecho alrededor. Supuestos nutricionistas (Atkins, por ejemplo, ni siquiera lo era, pues ejercía como cardiologo) nos han hecho creer que tenían la varita mágica para convertirnos en sílfides y hacernos felices, no sin esfuerzo, eso sí. Para empezar, comprando sus libros y los productos que ellos te recomiendan. Aquí quiero hacer una puntualización que siempre hago: nos dejamos guiar por la autoridad hasta el punto en que, como borreguillos, hacemos lo que nos dicen sin rechistar, creyendo además que en todo caso, esa “autoridad” (cuando en muchos casos ni siquiera lo es) tiene toda la razón del mundo y por tanto es factible el seguidismo. Todo se confabula en este asunto para dejarnos aún más anclados al sistema de forma que repitamos, una y otra vez, la misma o distintas dietas para intentar lograr un resultado que nunca llegará, porque incluso aunque logremos adelgazar momentáneamente, volveremos a coger peso enseguida (porque la dinámica de este tipo de procesos sólo funciona específicamente para conseguir un bajón de peso momentáneo, y de hecho así te lo avisan siempre), dejando atrás efectos secundarios y un sujeto con la auto-estima por los suelos porque no ha conseguido su objetivo de belleza. Seguirá con su vida “normal” y sólo cuando quiera volver a conseguirlo volverá a hacerlo. Aún no sabemos los efectos a largo plazo de los “consejos” de estas “autoridades” porque esta moda no tiene más de 30 años, pero cuando los que los están practicando sean ancianos, comenzaremos a ver una legión de personas con una cantidad de problemas psico-somáticos que, por supuesto, no podremos asociar a las dietas porque es algo que pasó hace mucho tiempo… La medicina moderna siempre asocia los problemas y enfermedades con “momentos” puntuales en el tiempo y el espacio y, claro está, algo que se hizo hace 30 años no puede haber afectado a tener una dolencia crónica en el momento presente… Yo he tenido la suerte o desgracia de percatarme de esos efectos negativos que he ido como buenamente he podido ir mitigando a lo largo de los últimos años, especialmente desde que desperté, pero muchas personas no tienen esa “suerte” y seguirán arrastrando estos problemas eternamente hasta su final, que precisamente gracias a esta basura de dietas, será largo y doloroso…

La única dieta que funciona es esta: una que tu te elaboras contigo mismo, especialmente para ti, con productos únicamente naturales, a ser posible vegetales en su mayoría, preparados por ti mismo y con un consumo reducido o nulo de productos elaborados, con una comprobación muy taxativa de ingredientes, aprendizaje de la respiración y consumo abundante de agua (no líquidos como torticeramente dicen por ahí, sólo agua, valiendo también infusiones), además de paseos diarios y vibración de amor constante. Esta es la única dieta que funciona, de forma permanente. Pero no para adelgazar: adelgazar es sólo un efecto secundario de tener buena salud. Esta dieta funciona para ser feliz, saludable y en sintonía con todos y con todo. Naturalmente hay muchos “trucos” en todo esto que me gustaría ir exponiendo, ya que además no son fáciles de conseguir ni dentro ni fuera de Internet. La sabiduría nutricional es bastante complicada de conseguir excepto si bebes de la fuentes adecuadas. En ese sentido os recomiendo conseguir todo el material que podáis del Dr. Capo, una eminencia en la materia ya desde principios del siglo XX. Os dejo un enlace con compatibilidades alimenticias que son reglas naturistas de alimentación basadas en las experiencias de muchos años de “prueba y error”:

http://www.casapia.com/dietetica-herbolario/los-alimentos/tabla-de-alimentos-compatibles-segun-el-dr.-capo.html

Que lo disfrutéis.