Fíjense en esta fotografía, tomada por mi en una calle principal de Zaragoza hace poco:

A priori, uno se pregunta que hace una puerta así en medio de una calle muy concurrida de una gran ciudad, como si fuera un portal más de la rua. Esta pregunta ya de por si tiene su intríngulis, pero me gustaría ir algo más allá… Se avisa claramente de que tras esa puerta existe algún dispositivo que contiene o canaliza gas, lo que no tiene nada de extraño, pero… ¿Es necesario que te avise de que tengas cuidado de entrar con una llama? Esto tiene más miga de lo que parece a simple vista…

Porque, en términos generales, ¿no es absurdo considerar que cualquiera, en una calle céntrica de Zaragoza, va a ir con una llama por la calle, va a entrar en un sitio donde hay gas y por tanto va a ponerse en peligro esa misma persona y las de la calle, e incluso las del mismo edificio donde radica la puerta? Es más, incluso aunque reduzcamos “llama” a un mechero: ¿quien en su sano juicio entraría con un mechero encendido o siquiera un cigarrillo a un lugar donde (y en plan total “gato de Schrödinger”) no sabes si puede existir una mínima fuga que pueda dar lugar a una explosión. Y los niños de 6 años no van ni con llamas, ni con mecheros ni cigarrillos, así que… ¿Realmente es necesaria una advertencia tan sumamente redundante y que a cualquier adulto, no ya con cultura, sino con sentido común, le dará risa floja? Pues parece que si, vistas las circunstancias.

Esta otra, que no es mía, refleja hasta que punto podemos considerar que podamos combinar una pastilla para nuestro fiel amigo con… ¿Alcohol? ¿Quién da alcohol a su perro? Esto casi seguro de que la respuesta a esa pregunta puede ser positiva, pero aún así, a cualquier ser humano normal le parecería absurdo dar una cerveza o ron a su mascota (y los animalicos no saben plimplar por cuenta propia…). Y lo de la maquinaria peligrosa, jeje…

Todos sabemos de advertencias estúpidas que hemos visto o nos han dicho en algún momento de nuestras vidas, pero claro, para mi eso es un indicativo de que fallan cosas… Yo no lo he visto personalmente, pero hace años me indicaron que en la Giralda de Sevilla, para subir hasta arriba del monumento, ponían indicaciones al estilo “por aquí”… ¡En una rampa que sólo va hacia arriba! (al parecer, no tiene escaleras para poder subir a caballo hasta la cúspide). Al parecer esas indicaciones se pusieron para los giris, porque al parecer no sabían si subían o bajaban… Esto, por supuesto es un rumor y me gustaría saber si alguien puede confirmarlo o desmentirlo.

Lo terrible de todo esto es que al parecer, las empresas han terminado poniendo este tipo de advertencias absurdas porque incluso han llegado a ser querelladas por las mismas razones por las que ponen esas advertencias… Lo que da a entender el grado de adormilamiento y estupidez de muchos de nuestros congéneres. Cualquier adulto capaz de hacer las cosas que se indican en estas etiquetas no puede se catalogado de tal. Su edad mental está por debajo de la física y sin duda necesita tutela judicial. Y aún así, se le permite tener hijos, trabajo, conducir… ¿Qué se resolvería con educar adecuadamente a la población? ¡Claro! Pero interesa tener a ciudadanos estúpidos y básicamente “zombies”. Es triste pero así es.

La necesidad o no de estas indicaciones está fuera de toda duda para la mayoría de nosotros (como aquello de no meter un microondas en la bañera mientras te duchas), aunque otras te hacen dudar de el mundo en que vivimos (en un estado americano, las embarazadas no pueden tocar los cables de una determinada empresa, pero sólo ellas, si pudiendo cualquier otra persona…). Para terminar este simple repaso por el mundo extraño en el que vivimos, os dejo con este otro caso, más simpático e hilarante que otra cosa, de una empresa estadounidense que vende un producto en Francia: