Así reza una canción del grupo japonés retro-pop-friki por excelencia, Pizzicato Five. Un mensaje al futuro que debería hacernos reflexionar sobre nuestro presente. Como ya comentamos anteriormente, nosotros, como seres espirituales, tenemos libre albedrío, y esa libertad sólo puede ejercerse con responsabilidad. ¿Cómo podemos nosotros hacer y deshacer ahora cosas que afectarán sin lugar a dudas al futuro del resto de nuestra especie (y de las demás especies, claro)? Sé que el comportamiento humano es egoísta porque al fin y al cabo es parte de nuestra naturaleza espiritual incontrolada, pero… Incluso desde el punto de vista egoísta: ¿es lógico que hagamos según que cosas o que, lo que es peor, las permitamos?

En términos generales, es obvio y evidente que ninguno de nosotros provocamos directamente la contaminación del aire y los mares, no provocamos accidentes nucleares ni somos los que generamos crisis tras crisis que nos llevará hacia un Nuevo Orden Mundial. Pero lo permitimos. Es típica la escena de teleserie donde un personaje, normalmente mancillado por alguna situación previa, reprende, generalmente a un mayor que él, acerca de una situación del pasado que ha generado un malestar de algún tipo en el presente. Todos lo hemos visto, aunque como suele pasar con estas series, no es algo que habitualmente ocurra en el mundo real. Sin embargo, eso es lo mismo que nuestros nietos podrían hacer dentro de… ¿40 años?, cuando se encuentren el agujero putrefacto de mierda hedionda que les vamos a dejar. Pero es que por mero egoísmo, nosotros mismos no deberíamos permitírnoslo en el presente. Estamos tan sumidos en el sueño tecnológico insustancial que cuando despertemos, nos encontraremos un mundo baldío, un lugar donde no se podrá vivir en el que quedaremos aquellos que no podamos escapar a una estación espacial o a la luna. Una futura guerra, de hecho, nos podría sumir en una retrocesión a la edad media de consecuencias impredecibles, porque a decir verdad, y dada la manipulación que ha sufrido la historia, ni siquiera podemos estar seguros de como era la edad media… Esto, que parece tan pesimista (lo es un tanto), no es más que una lectura a corto plazo de lo que nos espera. Pero pensamos: nos vamos a morir, ¿qué más da? Que los que vienen se apañen. Seguimos trayendo al mundo a nuevos espíritus (y no tan nuevos) que no tienen ni puñetera idea de como lidiar con todo esto. Y lo cierto es que hasta hace nada nuestros antepasados luchaban porque nosotros pudiéramos tener aquello de la libertad y la prosperidad… ¿Hasta que punto nos hemos vuelto tan indolentes que no podemos siquiera continuar esa lucha? ¿Cuantos iPhone hacen falta que terminemos siendo unos descerebrados integrales?

Lo único que quiero transmitir es que tenemos la responsabilidad, ya no sólo con nosotros (cada uno puede hacer de su capa un sayo), sino con el futuro. No podemos ser tan sumamente egoístas de traer a este mundo a nuevos seres por el mero hecho de traerlos y luego no preocuparnos por su bienestar futuro. Sí, parece que con darles de comer, vestirles y darles un techo ya está todo hecho, pero creo que cuando tengan 50 años y vean la basura que han heredado, no estarán tan de acuerdo con nosotros, nos lo echarán en cara y con toda la razón del mundo. Si no empezamos a hacer como nuestros antepasados, a hacer lo que debamos por preservar un futuro adecuado para los que vienen, tendremos que sufrir un karma que no nos abandonará por mucho, mucho tiempo. Incluso si no consideras “esas cosas espirituales”, ¿vas a dejar que esto pase? ¿Tan inhumano eres?

(Por cierto, he mencionado la vuelta a la edad media, aunque seguramente no será tan “violento”, porque es evidente que aunque muchas cosas que damos por hechas puedan desaparecer por bastante tiempo, tenemos un conocimiento y posibilidades que antes no existían, así que no seamos tan negativos… Además, en si mismo tampoco sería tan malo: parece que por no tener televisión o teléfono es el fin del mundo, y sinceramente, todos viviríamos un poco más mejor, más felices y sanos, que al fin y al cabo es lo que importa).