(C) Martín Favelis (http://www.martinfavelis.com/)

  • Se mata animales: razón ya de por si suficiente; las otras son por si por algún motivo alguno de los lectores no termina de comprender que matar seres vivos sin razón es en si mismo algo horrible
  • Se festeja la muerte de animales: esto ya dice poco de sus seguidores y de su visión de la vida y la existencia, basada en la sangre, la muerte y la destrucción como forma primaria de comprender el mundo.
  • Es única: ser único en si no es malo, pero… ¿Nadie se ha preguntado porqué esta “manifestación cultural” es única en el mundo? ¿Nadie se ha percatado de que muy probablemente la práctica totalidad de sociedades humanas decidió en un momento dado de su historia que matar inútilmente seres vivos era como mínimo estúpido y perverso?
  • Cada vez menos relevante: prácticamente sólo España, México y Francia admiten la corrida en sentido tradicional, con la muerte del animal. Portugal por ejemplo, aquí al lado, lo tiene prohibido. Cada vez menos personas van a las corridas porque, seamos francos, cada vez entendemos menos como eso puede ser algo divertido o edificante.
  • Se mercadea con la muerte de animales: supone un negocio multimillonario en el que desde el nacimiento del animal en la dehesa hasta su muerte en la plaza, toda su vida es la de simple cacho de carne que inevitablemente va a terminar con su fin de forma violenta, antes o después, como novillo o como adulto. Afortunadamente, cada vez menos personas están dispuestas a pagar por ver sufrir a otros seres.
  • Se hace sufrir al animal durante toda su vida: primero como novillo, donde ya directamente se les puede matar en el entrenamiento de los “futuros matadores” o bien en la plaza, pasando por supuesto por múltiples festejos que lamentablemente aún persisten en nuestro país, como San Fermines, tal vez el más famoso, donde se les estresa y hace sufrir innecesariamente para que un montón de borrachos se jueguen la vida haciendo el imbécil. Y los que no están borrachos lo hacen por afición, lo que es peor porque al menos los borrachos no son conscientes de la estupidez que están cometiendo.
  • Enseñanza a los niños de que hacer sufrir a los animales y darles muerte es bueno: así, es lógico que luego encontremos los comportamientos que nos encontramos en la sociedad en muchas personas, que son incapaces no ya de respetar a los animales, sino al resto de individuos y seres vivos.
  • Engañamos a los extrajeros: la gente de fuera piensa que la tauromaquia es un bello arte donde el torero se enfrenta a la muerte a manos de un animal salvaje, con la “única ayuda” de una muleta y una espada frente a los cuernos del animal, que pueden desgarrarlo y terminar con su vida. A decir verdad, lo que los extrajeros no saben es que ese animal, de salvaje no tiene nada. Ha sido cuidado y preparado para ese momento, distingue perfectamente a su cuidadores y hasta que es preparado para la lidia, es dócil y relativamente seguro estar a su lado. Tampoco saben que antes de la lidia, se les estresa constantemente, no se les deja dormir durante toda la noche previa y se les recorta los cuernos, para engañar al toro cuando embiste y que no resulten tan dañinos ni puedan alcanzar al torero. Durante la corrida en si, se le cansa y hiere repetidamente por cerca de unas 10 personas, entre el torero, rejoneadores, asistentes, etc., de manera que cuando se llega al tercio final, el animal está tan cansado y herido que prácticamente, excepto que por mera auto-defensa consiga sacar fuerzas de flaqueza y contra-atacar (cosa lógica si eres agredido, todos lo haríamos), tiene que rendirse y dejarse matar porque es la única opción que tiene. Al final, ni es bello, ni es un arte, y tenemos la poca vergüenza de llamarlo así.
  • Destaca lo más bajo y vil que hay en nosotros: denota que no hemos evolucionado como sociedad desde los tiempos de Roma, donde se hacían básicamente estas mismas cosas para divertimento de un pueblo que usaba el Circo como única manera de evadirse de los problemas, el hambre y la pobreza. Ya los intelectuales españoles se escandalizaban en el siglo XVIII con el famoso “pan y toros” (panem et circenses latino), y al menos la cada vez menor acogida de estos eventos indica que estamos de alguna forma evolucionando a una forma más humana y ética de existencia, lo que de todas formas es algo que nos debe aliviar a todas las personas de bien. Resulta paradójico e hipócrita que pongamos el grito en el cielo por la ablación de mujeres en África y otros países, pero esto nos de igual. Tan mala es una cosa como la otra.
  • Es un ultraje: yo, como cada vez más personas, me siento ultrajado como español por la mera existencia de algo como esto. España es muchas cosas, sin duda, pero también es un gran país, un lugar hermoso para vivir y estar, con su cosas más o menos mejores, pero como en todos sitios. La sóla presencia de este tipo de actos en el país debería ser considerado, como mínimo, algo denigrante para los españoles, para nuestra cultura y sentido de la vida, humano y brillante. Es este tipo de cosas las que hacen que hoy día España siga siendo un país de baja estima, tanto interna como externa, y que no seamos considerados, como deberíamos, como parte del primer mundo, moderno y civilizado, y se nos siga viendo como un país de segunda, donde los hombres van vestidos de luces y las mujeres tienen bigote. Luchemos también por elevar a España al sitio donde le corresponde, eliminando esta terrible tradición de nuestra Historia.

(Gracias a jinquer por la aclaración del recorte de los cuernos).