Últimamente, este tema es uno a los que más atención estoy prestando. Y considero que es, dado el mundo que tenemos hoy día, uno de los más relevantes, ya que sin esto sería muy difícil o imposible que existiera el sistema social, económico y cultural de hoy día. El Coltan es para muchos algo totalmente ignorado y para los que saben de qué va toda esta cuestión, se convierte en una especie de asunto inasible e imposible de solucionar, porque, como veremos, es algo imprescindible en nuestras vidas. No es lo único, pero es tan sumamente importante que sin ello yo ahora no estaría escribiendo estas líneas.

El Coltan es un mineral mezcla de columbita (que en si mismo no vale para nada) y tantalio o tantalita, que es lo realmente importante de todo esto. Es un mineral sumamente curioso, ya que su principal característica es que es un superconductor superior. Los cables hechos de tantalio son hasta 100 veces más finos que los de cobre, y estas dos propiedades son las que lo hacen ideal para la construcción de aparatos electrónicos, más concretamente sus circuitos. Esto implica que cualquier móvil, pantalla plana, portatil, reloj digital y aparatos por el estilo tienen tantalio en su interior. Dicho esto, más de uno se preguntará qué importancia tiene todo esto. Pues mucha, señores míos. Mucha.

Después pongo los vídeos del programa de Cuarto Milenio donde Vazquez Figueroa (nada sospechoso de ser pro-sistema, y antes al contrario, muy comprometido con la situación real del mundo) nos hace un excelente resumen, demasiado triste, de lo que supone el Coltan en el mundo. Resulta que más del 70% de todos los recursos del Coltan en el mundo están en un solo sitio: la República Democrática del Congo. Sí, ese sitio del que no sabemos nada pero que lleva años y años de guerras internas, además de afectar igualmente a los países fronterizos, cuyo origen es sólo uno: la lucha por conservar y explotar las reservas de Coltan. Este mineral es tan sumamente valioso que, como con los diamantes de sangre, la gente literalmente muere por extraerlo. Porque además, no se encuentra en minas, como la mayoría de los minerales, sino en la superficie, y usan niños y jóvenes para su extracción. Se estima que varios niños mueren por cada kilo de tantalio puro que se extrae. Es una tragedia de la que los medios no informan porque, claro, las grandes compañías que usan el tantalio para su producción lo impiden, so pena de eliminar cuantiosísimas contrataciones publicitarias en esos medios.

Esto me hace cuestionarme cosas. Llevo ya un tiempo con un cierto “remordimiento” por el uso de los aparatos que utilizo diariamente (soy informático, así que irremediablemente hago uso de los aparatos realizados con coltan). Estos aparatos se han hecho usando un material extraído de forma inmoral y, mientras que los grandes líderes del mundo se reúnen para hablar de auténticas gilipolleces como el cambio climático, el CO2 y otra serie más de mamonadas, cosas tan graves y tristes como estas ni siquiera son debatidas. Hay demasiado en juego y nadie quiere pringarse. Esto, tan importante como los toros, la destrucción de los recursos en el tercer mundo o la violencia contra las personas sea del tipo que sea, ni siquiera es tomado en consideración y nos encontramos con un verdadero agujero ético y moral que tenemos que solucionar de alguna manera. Ese mineral podría extraerse de forma pacífica y normal pero no se quiere. Tenemos que tomar cartas en el asunto y debemos dejar claro que tiene que haber un límite, incluso aunque eso suponga que tengamos que prescindir de cosas que hasta ahora consideramos necesarias. Porque esa es otra: resulta que el coltan es sumamente escaso, y al parecer no hay más vetas en el mundo aparte de las africanas y en algunos sitios más. Cuando se acabe, se acabó todo: lo de las llamaradas solares de la muerte serán pecata minuta al lado de esto. Tan fácil y tan difícil como eso. Así pues, o encontramos alternativas o independientemente de las vidas que acabe costando, ni los aviones podrán volar sin él.

Os dejo con los vídeos para que reflexionéis un poco más sobre ello.