Esto ocurre diariamente en todas las ciudades, pero no por ello debemos callarnos y no denunciarlo. Si alguien monta un alboroto, un escándalo públicamente visible y molesto o se produce un altercado de diversa consideración, es lógico que las fuerzas de seguridad (del Estado, no del pueblo) actúen, porque están obligados. Que una persona esté sentada en el suelo, quieta, en silencio, sin molestar a nadie requiera de tres agentes judiciales (vulgarmente llamados “policías nacionales” y un furgón es, cuanto menos, e incluso sólo visto desde el punto de vista meramente funcional e interesado, una solemne estupidez y derroche de medios. Esta es la escena que he visto hace apenas hora y media en el centro de Zaragoza, en la plaza de Aragón, que además lleva levantada por otra feliz y estúpida idea de nuestro (ya hace mucho tiempo dejó de ser “excelentísimo”) alcalde Belloch.

No puede ser que porque alguien esté simplemente pidiendo en la calle (calle principal, sí, pero una calle al fin y al cabo, como si es de barrio) de forma totalmente anónima y pacífica y se necesite que tres miembros de las fuerzas de seguridad se personen con un vehículo de grandes dimensiones simplemente para exigirle que se mueva porque no puede estar ahí. ¿A quién molesta ese señor? A mi no, y creo yo que a la mayoría de los que pasábamos como transeúntes por esa esquina, tampoco. A lo mejor alguien pensó que era una molestia estética, un problema ciudadano que no deberíamos de tener que ver en el centro de una señora ciudad. Y yo digo que cuando se hace algo así, se está mutilando a la ciudad. Porque uno de sus miembros no puede estar en la calle sin molestar a otros por el mero hecho de ser alguien desaliñado, tal vez algo sucio y que “molesta” pidiendo a otros caridad. Y muy probablemente tanto los agentes como quien dio la voz de alarma ante semejante desfachatez son de esos “cristianos piadosos”. Pero claro, no hay que ensuciar la calle con basura.

Sólo quería desquitarme un poco. Este es un pequeño detalle (un tanto desproporcionado para mi, pero un detalle en todo caso), que si sigue aumentando vamos a tener que tomar una determinación la comunidad civil, no sólo al respecto de los desamparados, sino de todos los ciudadanos en general. Porque llegaremos al límite y en ese momento habrá que tomar partido, por un lado u otro, y será duro, muy duro.