Uno de los problemas con el dinero es que, a pesar de ser algo tan consustancial a nuestra sociedad moderna, casi ningún miembro de dicha sociedad entiende lo que realmente es. Lo más curioso de todo es que nos creemos que realmente entendemos lo que es y lo que significa, pero bueno, los hechos son pertinaces: la actual crisis ha demostrado (y sigue demostrando) que realmente la peña no comprende el funcionamiento de todo esto. Y sí, es un problema, como veremos, del que tampoco se libran los que se puedan auto-considerar “despiertos” porque aunque creen saber más que los “dormidos”, al final esa posible ventaja se pierde en el hecho de que se ve al dinero como algo negativo, malo per se, y eso es un serio problema para comprender lo que realmente es.

No voy, por supuesto, a recitar los consabidos recursos de repasar la historia del dinero y tal y cual, porque para eso hay mogollón de documentación y vídeos en la red. Me quiero centrar en lo que realmente significa el dinero, eso que parece ser que la mayoría no comprende. Tenemos que comprender en todo caso unos principios básicos sin los cuales es difícil que podamos continuar:

  • El dinero no existe: esto sorprenderá a la mayoría, pero así es. Incluso el que tenemos en la mano, no es real. Esto lo vamos a entender a continuación.
  • Dado que el dinero no existe, no tiene valor per se: como consecuencia de lo anterior, asignarle valor al dinero es absurdo.  El valor del dinero es arbitrario, y por tanto, usarlo como sistema de cambio no tiene sentido alguno.
  • No es el dinero lo que te hace rico: la mayoría cree también que eres rico por tener mucho dinero. Eso es una falsedad igualmente. De hecho, las personas más ricas del mundo apenas manejan dinero y casi toda su fortuna son números en un ordenador. La riqueza no se mide por cuanto tienes, sino por como lo usas.
  • El dinero no esclaviza: otra falsedad en la que cae la mayoría es en pensar que el dinero esclaviza a la gente. Como consecuencia de todo lo anterior, eso no es posible porque ni existe ni tiene valor ni te ata a la riqueza. El dinero esclaviza a aquellos que sienten la necesidad imperiosa de tenerlo, es decir, cuando se es pobre. Esto también lo entenderemos a continuación.
  • El dinero no es la base del sistema económico: con todo lo dicho, por último, es evidente que podemos comprender que realmente el dinero no puede servir como base del sistema económico. No existe, no tiene valor y no te hace más rico cuanto más tienes. La base del sistema económico es el intercambio de bienes y servicios. El que eso se haga con dinero o no es lo de menos, y eso los ricos lo entienden muy bien. Por eso son capitalistas, y nosotros no.

Todo esto ya le habrá rechinado a prácticamente todo el que lo haya leído, tal es el condicionamiento mental al que estamos sometidos. Pero si hemos sobrevivido al shock inicial, podremos continuar con la explicación que sacará a más de uno de dudas. Comencemos por lo básico: el dinero no existe.

¿Por qué digo esto? Bueno, es sencillo: incluso si admitimos que el dinero físico es real (por ser material, básicamente), el resto no lo es: son números de ordenador, son datos en enormes servidores que, como es lógico, no se pueden usar para ir a comprar a la panadería. A resultas de esto, más del 90% de todo el dinero del mundo no existe. Así, tal y como suena. El sistema capitalista ha generado tal cantidad de dinero falso que la mayor parte del mismo simplemente son bits de ordenador. Pero volviendo al dinero físico, este tampoco existe, en el sentido de que como tal, su valor depende de la arbitrariedad de quien le asigna ese valor, generalmente el estado. Es el estado quien dice que ese dinero tiene valor, porque si mañana dice que todo el dinero que tenemos en los bolsillos no vale nada, no podremos usarlo para comprar bienes y servicios. En definitiva, ese dinero no tendrá valor y por lo tanto, no existirá como tal dinero válido. Esto nos lleva al concepto de valor. Cuando el dinero estaba apoyado en el oro o la plata, ese dinero tenía un valor apoyado en algo material que tenía valor en si mismo. Es decir, un billete tenía el valor de un fragmento (minúsculo) de un lingote de oro. Después de la 2ª guerra mundial, el dinero paso a ser “fiat”, es decir, de fiar, porque el estado decía que tenía valor, pero no apoyado en divisas de oro o plata, sino en un valor arbitrario (por ejemplo, 100 euros), de forma que tu te tienes que creer que esos 100 euros valen eso, pero mañana llega el presi de turno y dice: ahora los billetes de 100 euros valen 90, o 110, y entonces podremos comprar menos o mas con ellos dependiendo de las circunstancias. Algunos dirán que eso es la inflación o la deflación. Falso. He dicho presi por decir algo, pero sustituir presi por banquero y entonces lo entenderéis mejor. Las crisis inflacionarias y deflacionarias las generan los bancos, por medio de los estados (o sin ellos, últimamente), con lo que el hipotético valor del dinero pasar a ser el que nos permiten tener: quitando y poniendo dinero en el mercado, creamos crisis o bonanza, como se ha visto en estos últimos años. Al final, nuestro dinero no vale nada, porque el que tenemos puede simplemente no valer un carajo mañana. Es papel con tinta, simplemente.

Siguiendo con esta lógica, podemos pasar al siguiente punto. Probablemente una de las mayores afirmaciones a este respecto y de las más polémicas es que el dinero no te hace rico. Esto choca con la mentalidad puramente materialista que tenemos del dinero. Pensamos que el dinero es un fin, pero antes al contrario, no sólo no es un fin en si mismo, sino que como tal sólo sirve para alcanzar objetivos. Los “ricos” no ven el dinero como algo imprescindible, no lo consideran una finalidad vital como el resto de los mortales. Por eso ellos son ricos y nosotros pobres. Para ellos, el dinero sirve para conseguir otras cosas, para financiar sus negocios, para obtener beneficios de otros tipos en otros medios, y para “jugar” con él, en el sentido de que para ellos el dinero es algo que les permite producir otras cosas. No son un mero objeto de intercambio, sino que para el rico, el dinero produce más dinero. El dinero trabaja para ellos. Alguno podrá decir que es una perspectiva simplista que no vale al currito de la calle. Nada más lejos de la verdad. Una falacia respecto a los ricos es que consideramos que muchos de ellos lo han conseguido por herencias o golpes de suerte. En absoluto. Evidentemente, algunos si han recibido herencias, e incluso es posible que más de uno y de dos haya logrado sus primeros dineros gracias a la fortuna. Pero lo que diferencia a un rico de un pobre es que el rico no piensa en el dinero como algo necesario para vivir, sino para lograr sus objetivos a largo plazo. En ese sentido, tenemos el ejemplo de la comunidad china. La mayoría de los chinos mayores de edad tienen al menos un negocio propio, y muchos tienen varios, llegando al orden de entre 5 y 10 en casos abundantes… Esto choca con la mentalidad apesebrada del españolito medio, pero es una realidad. Además, cumplen con sus deberes con hacienda puntualmente y no cejan en su empeño nunca. Si tienen que cerrar un negocio lo cierran, pero para abrir otro en mejores condiciones. Y es porque ellos no ven en el dinero una necesidad vital. Pueden vivir literalmente años sin cambiarse de ropa, durmiendo en un catre y pagando lo mínimo para su manutención. Pero muchos de ellos logran después de ese periodo sus propios negocios y en muchas ocasiones consiguen convertirse en nuevos ricos (aunque ricos al fin y al cabo). Mientras, aquí no parecemos avanzar en absoluto, y es lógico: la mayoría de los españoles siguen teniendo mentalidad de obrero: cobrar todos los meses sí o sí, teniendo como únicos avances algún ascenso de vez en cuando o un cambio laboral que con suerte mejore un poco las condiciones laborales. Lo que no terminamos de entender es que mientras sigamos pensando en términos de escasez, seguiremos teniendo escasez. Es evidente que si sólo piensas en llevarte tu sueldo cada mes, llegando a lo justo para pagar la hipoteca, el coche, la comida, las cosas de los niños y demás, como es lógico, lo único que has hecho es sobrevivir, y estarás permanentemente arañando la superficie intentando sobrevivir día tras día, sin lograr más que migajas. Mientras, miramos con desdén a esos “pobres chinos” que viven 12 en un piso de 60 metros y que no se cambian de ropa ni para dormir, que trabajan domingos o hasta las 12 de la noche, etc… Pero la próxima vez que veáis a un chino por la calle, recordad que puede ser el siguiente tendero al lado de vuestra casa, o un vendedor de casas o el propietario de 7 restaurantes chinos en vuestra ciudad. No olvideis nunca que ellos no viven para ganarse la vida: viven para conseguir ser empresarios de futuro, que les garantice una vez digna y cómoda, y una herencia de futuro para sus hijos. Ellos tienen un pensamiento cultural que dice que trabajar toda la vida para otros es indigno. Eso debería hacernos reflexionar…

El siguiente punto de la lista es la esclavitud del dinero, pero creo que con lo dicho hasta ahora la explicación es sencilla: pensamos en el dinero como algo esclavo porque nuestra visión de él es de necesidad. Pensamos que tener más nos permite vivir mejor, y viceversa. Y cuando tenemos poco, sólo queremos tener más y más, pero eso lo único que hace es generar sentimientos negativos dentro que nos impiden avanzar en nuestros objetivos. Sí, es posible que alguno se haya dado cuenta de lo que estoy hablando: la ley de atracción, o como lo llaman por ahí, el secreto (no me gusta nada llamarlo así, pero bueno…). No quiero meterme con esta cuestión ahora porque tengo reservado un artículo de los Archivos Secretos para este tema próximamente, pero básicamente esto consiste en lo siguiente: aquello que desees (no en términos volitivos, sino en términos energéticos, vitales), será lo que conseguirás. Aunque no me gusta llamarlo “secreto” en realidad es lo que ha terminado siendo, porque… Sí, así es: es lo que usan los ricos para serlo. Ni más ni menos. Ahí está “el secreto” de su riqueza (al menos la material). Para ellos el dinero es indiferente: el dinero es sólo un medio para conseguir sus objetivos, y lo usan de esa manera. La mayoría de los mortales (pobres, claro), sólo tienen como afán sobrevivir. Alguno podría argüir que eso es falso, pero nada más lejos de la verdad: incluso aquellos que creen tener aspiraciones, sólo tienen esperanzas, sueños, y eso sólo no vale. Para que la ley de atracción funcione hay que sentir esas aspiraciones en cada momento de tu vida: te tienes que convertir en tu aspiración. Eso requiere un gran control mental y fuerza de voluntad, y desgraciadamente desde pequeños se nos enseña para funcionar de forma totalmente diferente (lo que es lógico: a los poderosos no les interesa que todos nosotros nos hagamos poderosos también, claro), y habiendo logrado eso, te conviertes en dueño de ti mismo y tu destino, con lo que no eres controlable, y es más, tu controlas tu destino. Ese es el secreto de los ricos y poderosos. Ni más ni menos. Ejercitarlo, claro, requiere de voluntad y auto-afirmación, y de conocer los entresijos esotéricos que intervienen en toda esta cuestión. Bien es cierto que mucha gente lo lleva a cabo sin tener idea de que lo está haciendo, porque su predisposición natural es esa. Pero los demás podemos aprenderlo, ejercitarlo y llevar a cabo nuestras inquietudes. Esas inquietudes no tienen porque ser hacerte rico, sino que puede ser conseguir pareja, elevarte profesionalmente en lo que más te gusta hacer o conseguir la plenitud en diversos ámbitos de tu vida. Pero lo cierto es que es posible hacerlo en todo lo que sintamos hacer, como puedo atestiguar personalmente. Para el rico, el dinero no es esclavo porque simplemente no es una finalidad, es sólo la forma que tiene de lograr otros objetivos que marca en su vida. No son pocos los casos de ricos que han perdido su fortuna en un mal golpe de la vida y en pocos años volvían a estar en al brecha. Solemos achacarlo, pobres de nosotros, a sus contactos anteriores y a oscuros designios. Nada más lejos de la verdad. Estas son lecciones importantes que debemos aprender.

Por último, quiero hacer referencia al dinero como método mercantil. La mayoría cree que la economía se basa en el dinero, y eso no es cierto. La economía se basa en el comercio (el intercambio de bienes y servicios) ya que lo que es escaso en un sitio puede ser suplido con lo que procede de otros sitios (comercio), completando esa falta. El dinero es meramente un proceso de intercambio. En puridad, es algo abstracto que usamos para no tener que estar calculando cuantas gallinas cuesta un caballo, por decir algo. Pero lo hemos convertido en un concepto con entidad propia, como si estuviera vivo, y eso proviene de la esclavitud de la escasez a la que nos someten desde los poderes superiores. Es cierto que hoy día todo se produce por un intercambio de dinero y eso, hablando en abstracto, no está mal. El problema es que, como hemos dicho antes, el dinero no tiene valor per se, es un valor arbitrario que por si mismo no puede representar el auténtico valor de las cosas. Dicho esto, alguno habrá notado una afirmación previa que se aplica a este caso: el 90% de la riqueza mundial son números en un ordenador. Prácticamente todo lo que se hace a nivel mundial son eso, números en un disco duro. Como también habrá notado el avispado lector, ese dinero es el que manejan los poderosos, no el de la calle. Prácticamente los ricos no manejan dinero metálico: la mayor parte de sus transacciones se realizan con tarjeta de crédito y ese es el motivo por el que quieren que nosotros no manejemos dinero metálico: porque así pueden controlar totalmente su flujo y terminar de controlar nuestra existencia por medio del cash flow. Pero también se hace evidente que, claro está, es ese dinero falso el que sirve para controlar y gestionar el mundo. De lo que quiero que se percate el amable lector es de que ese dinero al que probablemente da tanta importancia no es vital en absoluto. El lector debe tener presentes sus propias aspiraciones y circunstancias, sus necesidades y deseos, y perseguirlos. Más de uno me dirá que lo veo muy fácil, pero yo replico que son ellos los que lo ven difícil. Es como estos casos de suicidios por la crisis: es una forma realmente estúpida de morir. Estas personas han terminado sus vidas porque ni por un momento se han planteado posibilidades alternativas. Están tan sumamente ligados a los prejuicios inculcados por la cultura y la sociedad que cuando les ha faltado lo que realmente les importaba (el dinero, no la familia, los amigos, las propias auto-satisfacciones), han creído que sus vidas ya no tenían sentido. Insisto, es una forma realmente estúpida de morir, con todos mis respetos a los que lo hayan sufrido.

Quiero terminar con unas palabras dirigidas a esa inmensa mayoría de ciudadanos que creen que dependen del dinero. El dinero es lo que os ata a la matrix. No podemos, en última instancia, si queremos vivir en sociedad, prescindir de él, pero no es una cuestión de tener más o menos, sino de qué se quiere conseguir. Hace tiempo escuché a un millonario decir que el era rico porque quería, porque sentía dentro de sus cachas cada céntimo que tenía. Pero no de una forma avariciosa o morbosa. Decía que el secreto del éxito está en sentir ese éxito en cada célula de tu ser como si fuera lo único importante de tu vida. Es decir, sentir que tienes ese estatus que quieres alcanzar como si ya lo tuvieras. Básicamente, estaba haciendo una descripción somera de la ley de atracción. Cuando se desea realmente algo, y sólo ese algo, todo lo necesario para conseguirlo se reúne a nuestro alrededor para lograr el objetivo. Así de raro (para nuestra mentalidad) funciona el Cosmos. Si lo que necesitamos es dinero, este vendrá. Naturalmente, debemos aprender a aprovechar las oportunidades que constantemente el Cosmos nos pone delante, y ser activos y dinámicos en nuestra existencia vital. Porque por mucho que nos lo pongan delante, si no lo vemos no conseguiremos nada. Y sobre todo, debemos ser positivos y optimistas. El optimismo es vital en esto, porque si queremos conseguir algo pero estamos pensando todo el tiempo en que no tenemos el dinero para conseguirlo, simplemente no lo conseguiremos, porque el mensaje que estamos enviando al Cosmos es que no tengo dinero y por tanto, lo que éste nos devolverá es dificultades para conseguir los objetivos. El Cosmos responde a nuestros sentimientos y emociones, y si nosotros nos alimentamos de emociones negativas, esto es lo que en última instancia conseguiremos.