Quería, de forma muy sencilla y rápida, expresar hasta que punto estoy asqueado con los medios de comunicación. Cada día demuestran ser la peor morralla posible, y afortunadamente no veo televisión más allá de material enlatado, pero sigo un canal de Youtube que creo que es francamente interesante desde el punto de vista periodístico, la hemeroteca del buitre, y que sube recortes de los medios masivos donde se ve, no ya sólo sus errores de bulto (innumerables) sino las idas de pinza y desmanes que cometen semejantes esperpentos públicos.

Y hay algo que se está haciendo especialmente cansino: la constante y machachona referencia al nazismo. Llevamos una temporada (por lo que parece larga) en que se ha puesto de moda acusarse unos a otros de nazis, fascistas y poco menos que de ser doppelgangers de Hitler & c0., como máxima expresión de la maldad (hablando por ejemplo de gilipolleces del calibre de si Cayo Lara podría ser presidente del gobierno, por poner el caso más tonto que he visto hasta el momento). El nivel de desinformación y estupidez periodística está llegando a niveles tales que uno se pregunta se realmente estamos antes un medio de comunicación o directamente del charco más infecto de la piara de cerdos que son. Sí, son palabras fuertes, pero es el sentimiento que te invade cuando ves que, en público y en programas de máxima audiencia, esta gente se dedica a expresarse de formas que ni una persona con fuertes problemas mentales haría en ningún momento. Hasta este punto de estupidez hemos llegado en la televisión. Porque ni siquiera es un caso aislado. Las acusaciones en un debate político llegando a acusar a otros de repartir coca entre los empleados y chorradas de ese calibre (sean ciertas o no, si es verdad se denuncia en un juzgado, no en la TV) son el pan nuestro de cada día en la caja estúpida.

Hasta este punto hemos llegado. Y lo cierto es que no deja de ser culpa nuestra, que hemos dado pábilo a semejante estrechez de miras y una estulticia que da vergüenza siquiera pensar en ello. Que personas teóricamente maduras y responsables se comporten, no ya como quinceañeras salidorras, sino como auténticos seres demoniacos e infernales lanzándose mutuamente improperios como ninguna persona normal y educada haría (ellos que luego tienen tantas carreras, aunque debe ser al bar de la esquina porque si es así, significa que nuestro sistema educativo está definitivamente finiquitado), es francamente desalentador y te dan gana de huir de este país. Así es amigos, este es el país que hemos permitido, donde quieren que nos odiemos unos a otros. Las reclamaciones, a Juancar.