we-the-peopleNOSOTROS, EL PUEBLO de los Estados Unidos, a fin de formar una Unión más perfecta, establecer Justicia, asegurar la tranquilidad interior, proveer para la defensa común, promover el bienestar general y asegurar para nosotros y para nuestra posteridad los beneficios de la Libertad, establecemos y sancionamos esta Constitución para los Estados Unidos de América.

Este es el preámbulo de la Constitución de los USA (no son como aquí, que tenemos que ponerles el año que se escribió porque hemos tenido 300 y hay que diferenciarlas). Lo realmente destacable es lo que aparece en mayúsculas. Es un detalle fundamental: indicaba que era EL PUEBLO quien establecía y sancionaba la Constitución. Que diferencia con la nuestra, que tiene casi 200 años más:

La Nación española, deseando establecer la justicia, la libertad y la seguridad y promover el bien de cuantos la integran, en uso de su soberanía, proclama su voluntad de:

– Garantizar la convivencia democrática dentro de la Constitución y de las leyes conforme a un orden económico y social justo.
– Consolidar un Estado de Derecho que asegure el imperio de la ley como expresión de la voluntad popular.
– Proteger a todos los españoles y pueblos de España en el ejercicio de los derechos humanos, sus culturas y tradiciones, lenguas e instituciones.
– Promover el progreso de la cultura y de la economía para asegurar a todos una digna calidad de vida.
– Establecer una sociedad democrática y avanzada
– Colaborar en el fortalecimiento de unas relaciones pacíficas y de eficaz cooperación entre todos los pueblos de la Tierra.

En consecuencia, las Cortes aprueban y el pueblo español ratifica la siguiente.

¿Qué? ¿Flipante, verdad? Como dos gotas de agua, vamos… Empezamos nada menos con “La Nación española”, una entidad abstracta e inexistente que representa al Estado, no al pueblo, es quien proclama, nada menos, su voluntad, y para rematar el preámbulo, dice que “las Cortes APRUEBAN y el pueblo español RATIFICA”, es decir, que nos han impuesto esto porque ellos lo valen y nosotros, como mucho, decimos que vale, aceptamos barco. Basura hasta decir basta. Y si nos ponemos a analizar el contenido de esas líneas que siguen al párrafo inicial, ya es para echarse a llorar. No se puede casi pasar de línea sin tener que aclarar las inexactitudes, o directamente incumplimientos, de cada cosa que se dice, ya nada más empezar el texto en si. Acojonante.

No apoyo el régimen estadounidense, uno de los más corruptos y maltrechos del planeta, pero una cosa es indudable, para todo el que haya estudiado política: su sistema político y legal es, doscientos y pico años más tarde, uno de lo mejores que se han desarrollado hasta la época. Otra cosa es que lo hayan desvirtuando e incumplido por su divina voluntad hasta la saciedad. ¿Qué tenemos que hacer ahora, NOSOTROS, EL PUEBLO?