corrupciónLamentó estar tan ausente por aquí en los últimos tiempos, aunque lamentablemente las obligaciones no permiten otra cosa. Pero eso como cualquier otra cosa tiene la sencilla solución de intentar conseguir alcanzar nuevas metas (y de paso, escribir algo más!).

¿Hasta dónde puede soportar una sociedad el latrocinio constante, no ya sólo de la cosa pública, cosa ya de por sí suficientemente grave, sino de su identidad como pueblo, su esencia, en base a generar una calidad nauseabunda en todos nosotros, o al menos en los que se dejan, que por desgracia son la mayoría. Esta claro que en nuestro caso el aguante que puede tener una sociedad es realmente alucinante, desde cualquier punto de vista. No hemos sido, al menos en los últimos 100 años, lo que se dice un pueblo muy combativo. De hecho, se podría decir que bastante estúpido y pusilánime, hasta puntos indescriptibles en realidad. Esto es muy evidente, ya que a pesar del evidente cachondeo en que se ha convertido la vida pública de este país, no sólo no hacemos nada al respecto (ni siquiera la bendita abstención, para lo que tampoco se requiere de mucho esfuerzo), sino que, no nos engañemos, muchos “ciudadanos” consideran que, si fuera posible, ellos harían lo mismo. Es lamentable, pero lo cierto es que ya ni siquiera te sorprende.

corrupcion-forgesNo hace falta tener un doctorado en cosmotrónica para darse cuenta de que llevan años riéndose de nosotros, literalmente. Y lo de ahora no es más que el punto de ebullición de una sopa que lleva al fuego casi 40 años, en esta desgracia que llaman “democracia”. Ahora resulta mucho más evidente, claro, y hasta cualquier suspenso de la ESO puede percatarse de ello sin mucho esfuerzo. Es un día sí y otro también que nos encontramos con el hecho de que nos dejan a la altura del betún (y eso que si nos comparamos con los estadounidenses casi no podemos quejarnos… Mucho…) y nosotros simplemente miramos impasibles lo que pasa a nuestro alrededor, porque si, nos podemos quejar todo lo que queramos, pero lo cierto es que putada tras putada ahí seguimos, inermes, sin reacción alguna por nuestra parte. En cualquier país de nuestro entorno, aparte de protestas masivas diarias de forma multitudinaria, usarían una herramienta (la única que nos permiten) para regular la situación, y que se llama echar a los que están y poner a otros. Pero no nos equivoquemos: no se trata de echar a un lado para poner al otro, porque por mucho que no queramos verlo, son todos la misma m****a. Sólo se diferencian en el color y el collar, pero es como elegir siempre al mismo gato que se disfraza de otro diferente. No ver esto a estas alturas de la vida es como mínimo, no inocente, sino directamente estúpido. Todos tenemos derecho a equivocarnos… Pero tantas veces de seguido ya roza la idiotez más profunda. Pero es evidente que no nos importa mucho ser idiotas, por lo que parece.

populismo-demagogia-corrupcionYa he apoyado varias veces la abstención en este blog. No me voy a repetir mucho porque sobran los argumentos. Hay que crear un nuevo proceso constituyente, porque el actual es simplemente invalido. El estado ya rompió el contrato social hace años, y nosotros no estamos obligados a cumplirlo, ya que si nos obligan, ya no vivimos ni siquiera en una supuesta democracia (aunque creo que eso ya les importa poco). Tampoco tenemos que engañarnos mucho en ese sentido, el régimen actual no es más que una extensión de la dictadura anterior con una aparente forma de sistema de libertados (el gatopardismo en plena acción), y no se puede engañar a todo el mundo todo el tiempo, porque en algún momento el engaño queda manifiesto en su propia insensatez, y en algún momento la mayoría se tiene que dar cuenta. Es cierto que como pueblo nunca tuvimos la oportunidad de poder desarrollarnos libremente como nuestros vecinos del norte, y nos dedicamos a copiar torpemente lo que veíamos fuera. Empezando porque no pudimos tener libertad religiosa hasta hace dos días como quien dice, y que no se nos permitió salir nunca de la Edad Media (sí, seguimos en la Edad Media, aunque no lo creáis), y que como país somos un chiste desde los tiempos de Carlos I, que ni era emperador de ningún imperio ni que niño muerto, por muchas mentiras que nos hayan contado, sumado todo ello y nuestra capacidad innata para ser odiosos, ha creado lo que tenemos hoy día. Duro, sí, pero la verdad. El que no lo quiera ver está en su derecho, pero que se vaya con la música a otra parte porque lo que va a ver aquí le va a dar ardor de estómago.

19-octubre-07blog