largeHace mucho que no vengo por el blog, es verdad, y no sé cuanto me durará esta racha, porque esto de ser alguien tan ocupado, la verdad, a veces da bastante por saco… No es sólo curro, si no que escribo en otros sitios, pero sólo aquí tengo, como es lógico, la libertad de escribir lo que a mi me da la gana, que es algo que está bien y mola mogollón…🙂

Tengo muchas cosas en la cabeza. Evidentemente, como todos sabemos, las cosas están convulsas, no sólo en España, sino en todos sitios, pero por la parte que me toca, me ocupo del tema nacional que por eso lo tengo aquí al lado. No se trata tanto de hacer la crítica de marras, que eso ya lo hace mucha gente en modo “salón” en las redes sociales. Tengo acumulado mucho. Tengo para dar y vender. Y va a recibir todo el mundo. Porque, sinceramente os digo, ya estoy bastante harto de todo y de casi todos, y será que como sumo años, me vuelvo cada vez más intolerante a la idiotez, pero tal vez por eso, por algún punto tengo que dejar escapar vapor para no explotar de forma estúpida, que es fácil que termine pasando porque, seamos claros: esto cada día es más mierdoso.

Los que seguimos las enseñanzas espirituales estamos atosigados por todos lados, y mantener nuestro “lado zen” a veces no es que sea difícil, sino casi imposible. Ya no son sólo los medios y las autoridades: ya muchos de los que tienes al lado son de un impertinente que empalaga. La peña tiene tal cacao mental en estos momentos que es como si fueran como pollo sin cabeza, y como no tienen ni idea de lo que está pasando, simplemente se dedican a golpearse unos a otros sin saber porqué. Esto lo vemos simplemente saliendo a la calle, así que no os digo lo que es en redes sociales, medios, blogs, foros, etc… Vamos, que ya lo habréis notado así que no abundo en ello.

Vivimos una realidad actualmente que es, en sus fundamentos más profundos, virtual. Y no, no estoy hablando de una matrix holográfica ni nada por el estilo; es algo mucho menos espiritualmente trascendente. Pero no es de ahora. Llevamos viviendo esta realidad virtual desde hace siglos, si no milenios. Quiero, si la fortuna y el tiempo me lo permiten, meterme con un tema al que llevo meses dándole vueltas y que creo que es profundamente fundamental para entender nuestra existencia como país: que llevamos ya mucho tiempo viviendo una especie de realidad inventada, una mentira, falacia o impostura, como queráis decirlo, que proviene desde la época clásica y que ha hecho que este país sea tan estúpido y mezquino, y la triste situación que vive el que podría serán gran país si no fuera por tanta estupidez que nos rodea, y que nosotros toleramos. Esa realidad impuesta proviene, fundamentalmente, de otra virtualidad más global que, como en otros puntos de Europa, fue impuesta sin que nosotros nos diéramos cuenta, o más bien, nuestros antepasados. El cristianismo, y más concretamente, el catolicismo.

He tocado este tema otras veces pero mis iluminaciones a ratos me han llevado por otro derroteros últimamente. Los que hayan seguido este blog conocen mi animadversión por cualquier forma religiosa. Soy bastante tolerante en general con las distintas formas religiosas siempre y cuando no sean violentas, pero no son más que otra forma de engaño masivo que lleva durando muchos siglos. Aquí incluyo, lógicamente, todas aquellas “revisiones” de religiones como la New Age en todas sus formas, colores y tamaños. Pero es probable que no haya habido ninguna tan dañina en los últimos 2000 años como la cristiana, desde su concepción en el Concilio de Nicea, donde se establecieron sus bases fundamentales (trinitarismo, divinidad de Jesús, etc…), desoyendo completamente a los gnósticos y dando lugar a las primeras escisiones, muy lógicas por otro lado, como el arrianismo y otras que, como indicaré más adelante y en otros artículos, serán fundamentales para apuntalar el poder del cristianismo al ser exterminadas, precisamente, por esta última. Nunca una religión ha sido durante tanto tiempo tan violenta y sumamente agresiva y prosélita. Y las consecuencias las vivimos ahora.

mentira

¿Qué tiene que ver todo esto con España? Mucho. Porque los grandes males y desgracias de este país provienen, fundamentalmente, de esa agresiva violencia a la que nos hemos visto sometidos ineludiblemente durante casi 2.000 años. Todos los cambios históricos, políticos, sociales, culturales, económicos y de otras índoles han estado basados o altamente influenciados por el poder omnímodo de la jerarquía y la doctrina refractaria del cristianismo. Doctrina que, no lo olvidemos, es a su vez una falacia del verdadero cristianismo, y que como falacia que es, no ha hecho otra cosa que crear y fundamentar nuevas falacias de forma constante y persistente (generalmente, para mantener un mentira debes ir creando otras a medida que te van pillando en renuncios, de tal manera que la red de mentiras puede ser increíblemente tupida).. Porque yo afirmo que toda la historia que conocemos de nuestro país ha sido tergiversada por culpa de los intereses de la jerarquía católica, tanto desde el punto de vista cultural como social, empezando por el idioma, siguiendo por la política y terminando en la misma religión.

Porque sostengo, y probaré en sucesivos artículos, que la “reconquista” no fue más que una guerra civil entre “trinitarios” (católicos) y “unitarios” (arrianos). Que los “musulmanes” no eran árabes, sino arrianos islamizados. Que el castellano, así como el resto de lenguas romances, no proviene del latín (falacia impuesta por la jerarquía católica para imponer su poder cultural sobre las masas), sino que son idiomas previos basados en el íbero. Que nuestro pueblo proviene, muy probablemente, del norte de África (¡y el vasco también!) y que España siempre tuvo que ser un estado federal, como era antes de la llegada del infame Felipe V de Anjou (nuestro primer Borbón). El problema es que hay tantas cosas mal en nuestra compresión de la historia del país que da la sensación de que hay que reescribirla entera. Esta gran impostura ha venido muy bien a la Iglesia, pero también a los intelectuales, los políticos y los reyes. Y sí, tenemos que ser revisionistas. Tenemos que revisarlo todo porque está todo mal. Y si no lo hacemos, seguiremos viviendo esta mentira permanente, generando en nosotros esta infamia cultural a la que llaman España. Y esto también afecta a nuestros hermanos del otro lado del océano, ya que les impusimos nuestra cultura, ya de por si falaz, haciendo que sus vidas también vivan total o parcialmente esa “matrix” cultural que llamamos “hispanidad” (y que deberá ser “ispanidad”, de no haber sido por la latinización anteriormente indicada).

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Tenemos mucho trabajo que hacer. Este no es, probablemente, el trabajo fundamental de un ser espiritual. Pero hay que hacerlo, porque mientras estemos aquí, tenemos la obligación de seguir el camino que nuestras misiones nos orienten. El mío, ahora mismo, puede ser este, entre otros. Si puedo colaborar de alguna forma en mejorar nuestro entendimiento de la realidad para mejorar nuestro entendimiento de nosotros mismos, tenemos no sólo obligación de hacerlo, sino que es la única forma de seguir ese camino que nos marcamos antes de comenzar a andar.