Mirad este vídeo de policías húngaros persiguiendo refugiados sirios, sobre todo al final, porque no tiene desperdicio alguno:

La escena en general en si es bastante triste, pero ver a la desgraciada de la fulana de la cámara poner, literalmente, la zancadilla a un hombre con un niño (o niña, no se ve bien) para lograr una escena aún más dramática y accidentada es, cuanto menos, trágico. Su compañero, no sólo debe estar acostumbrado sino que no se inmuta y graba todo con “profesionalidad” para lograr las mejores tomas posibles. Por suerte otro cámara lo graba todo y queda para la posteridad.

Lo más terrible de esto es que es fácil que a esa tía la asciendan por esto. No la amonestarán, ni la criticarán, y por supuesto no la despedirán. Seguramente conseguirá un puesto de producción porque, literalmente, es capaz de cualquier cosa para conseguir la imagen más terrible y sucia que pueda. Pero eso es casi lo de menos. Lo peor es que un ser humano le haga eso a otro ser humano y quede impune. Claro que, por lo que llevo teorizando por mi cuenta desde hace un tiempo y que iré exponiendo poco a poco aquí, creo firmemente que gente así no puede ser llamada “seres humanos“. De forma realista. No lo son. Un ser humano no haría eso. Un ser humano incluso se interpondría entre los refugiados y los policías con la esperanza de al menos tocarle las narices al agente de turno, sin que se note mucho. De ser humano a vete a saber qué: que te pudras.

Actualización: vaya, ya sea por imagen o por humanidad, han despedido a la pajarraca esta de verdad, a lo largo de la noche… Al menos te queda la cosa de que el karma funciona y le han dado “la patada” a ella…