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Nuria González nos ha proporcionado un nuevo material realmente interesante sobre educación, el libro de Taylor Gatto “Historia secreta del sistema educativo”, que sirve de complemento perfecto a aquel vídeo que postee en su día, “La educación prohibida“. Debemos ser conscientes de hasta que punto el sistema educativo es el arma perfecta para crear sumisos esclavos, obedientes a las órdenes de sus amos. Se encuentra en la sección de varios.

De nuestros colaboradores habituales, Varín y Mino, “Crímenes Farmacéuticos”, de Sor Teresa Forcades, y “Cómo pagamos las faltas de nuestros antepasados”, de Nina Canault.

También he subido, además de algunos contenidos más, un vídeo que me parece realmente importante. Se trata de una participación del periodista e investigador Andreas Faber-Kaiser hace ya un porrón de años en la radio, hablando sobre Jesús, su conexión con oriente y el control alienígena. Realmente muy recomendable.

Ya sabéis, la URL de la biblioteca es http://goo.gl/RymRj. Ya sabéis también que subo cosas aunque no lo diga, así que no dejéis de visitarla de vez en cuando para descubrir nuevos materiales.

Feliz lectura.

Este es un excelente película sobre “la educación” que, independientemente de las reflexiones que a cada uno nos pueda dar lugar, refleja un problema que ni siquiera es educativo o social, sino cultural y mental. No nos apreciamos a nosotros mismos, no apreciamos a nuestros congéneres, ni siquiera a nuestros hijos… Si no, ¿desde que punto de vista permitiríamos pasar a nuestros descendientes por semejante tortura, más de una década de sus vidas dedicadas a una simple y llana pérdida de tiempo, sin otro objetivo que convertirnos en mansos y dóciles obreros y consumidores? Eso es querernos muy poco a nosotros mismos y a los demás. Significa simplemente que nos odiamos mucho.

No sé si algún día llegará que podamos vislumbrar un futuro sin este tipo de programación mental estatal. Sin embargo, soy optimista: yo no pienso dejar que unos hipotéticos futuros hijos míos pasen por semejante amargura. Es una promesa que les hago desde ya (realmente lo pienso desde hace mucho tiempo). ¿Y tú? ¿Qué vas a hacer?

La falsa conspiranoia

Lamentablemente vivimos en un mundo relativo en el que todo puede relativizarse, y esa es una de formas en que la élite nos manipula. La conspiranoia, al vivir en un medio neutro en el que no hay una diferencia esencial entre lo demostrado y lo demostrable, es un caldo de cultivo ideal para desinformar y manipular a la gente que tiene una creencia (no conocimiento) de que algo va mal y tiene “esperanza” (terrible concepto) de que las cosas pueden cambiar. Una prueba de ello es esto que me acabo de encontrar y que os inserto más abajo. Pero primero quiero hacer una breve explicación de porqué el vídeo es falso, y la verdad, es muy fácil demostrarlo.

El vídeo habla de la teoría del geocentrismo, es decir, aquello que ya se suponía negado de que la Tierra es el centro del Universo (físicamente hablando, claro está). Cuando lo veáis, intentad no suspender vuestra razón y analizad cada palabra. El problema es que si intelectualmente no se tiene una preparación mínima científica es fácil conseguir que los demás piensen lo que nosotros queremos pensar. Precisamente en este vídeo en YouTube han desactivado los comentarios porque es tan fácil de desmontar la teoría que hasta un niño de 11 años podría hacerlo.

Se dice entre otras cosas (la mayor parte del vídeo en realidad sólo es una diatriba “nosotros tenemos razón, los demás no” y cansa bastante, pero yendo al meollo…) que no es posible que la Tierra se mueva sobre su eje o sobre cualquier otro eje (el solar, por ejemplo), porque nosotros notaríamos el movimiento. Bien, para desmontar esto no hace falta ni siquiera ir a la física matemática, con la mera experiencia cotidiana vale: si vais montados en un vehículo a una velocidad y aceleración constantes (como se supone que viaja la Tierra), si fuerais con los ojos tapados y no vierais el movimiento del vehículo, no notaríais en ningún momento que el vehículo se mueve. Sólo cuando este acelera o desacelera, notáis un pequeño movimiento que indica que ha cambiado el estado de la aceleración. Esto se nota incluso mejor en un tren. Si habéis viajado en el AVE, por ejemplo, habréis notado que durante el viaje la mayor parte del tiempo no sentís ningún tipo de cambio en vuestro cuerpo, y sólo durante los acelerones y desacelerones sentís el cambio de estado. Esto de hecho puede experimentarse también incluso corriendo o andando, donde si conserváis la aceleración notaréis que de hecho, todo es estacionario y la sensación de estatiticidad es permanente. Esta es una ley física que indica que un cuerpo estacionario en un cuerpo en movimiento lleva la misma velocidad (sea esta cual sea) que el cuerpo contenedor, de forma que dentro del cuerpo contenedor todos los objetos permanecen estacionarios a la misma velocidad que el cuerpo contenedor. Si la aceleración del cuerpo contenedor varía de forma positiva o negativa, los cuerpos contenidos, al estar en estado estacionario, notarán el cambio y se adaptarán a él. Por eso, si la Tierra gira siempre a la misma velocidad, nosotros JAMAS notaremos que se mueve, ni tampoco la atmósfera, como se justifica en el vídeo, ya que la atmósfera es un cuerpo dentro del cuerpo principal (la Tierra no es sólo el cuerpo físico esférico, sino todo lo que lo acompaña) y por tanto se moverá, como nosotros, a la misma velocidad que la Tierra. Esta es la razón por la que cuando sacamos un cuerpo fuera, como un satelite o una estación espacial, ese cuerpo tiene que equipar un corrector de trayectoria, porque si no lo llevara, esa trayectoria quedaría automáticamente desfasada respecto a la rotación de la Tierra. Que a estas alturas haya que explicar esto me parece cuanto menos irrisorio, si no preocupante…

Pero hay más. Se habla también de que la Tierra no se mueve porque, según su “teoría” (por llamarlo de alguna forma), si lanzamos un proyectil desde una dirección a otra, oeste a este, más concretamente, que es la dirección del “supuesto” movimiento de rotación, estos proyectiles deberían sumar velocidad y si lo lanzamos en dirección contraria, deberían restar velocidad. Aquí se usa una ley física muy conocida y de la cual hay vídeos de sobra que permiten comprobarlo, como aquellos en que se lanza una pelota desde un vehículo a velocidad constante y se ve como si se lanza en el mismo sentido de la marcha del vehículo, el proyectil va más deprisa y si se lanza en sentido contrario, va más lento. ¿Por qué? Esta ley física dice que cuando un cuerpo es lanzado desde otro cuerpo, sus velocidades se suman. Si lanzas el proyectil en el mismo sentido de la marcha del vehículo, la velocidad de ambos se sumará. Pero si lo lanzas en dirección contraria, también se sumarán: la velocidad del cuerpo lanzado, al ir en dirección contraria a la del cuerpo lanzador (es decir, en velocidad “negativa” a la del lanzador), deberá ir a más velocidad que el cuerpo lanzador para conseguir resistir y superar la velocidad del lanzador, de manera que se demuestra que si lanzas una pelota con la mano desde un coche en dirección contraria, la pelota parece que no supera más que un par de metros, mientras que si lo haces en dirección contraria, parece ir mucho más lejos. Sólo si pudiéramos lanzar la pelota a más velocidad que el coche podríamos conseguir superar la aceleración de este y por tanto, llegar más lejos (siempre en dirección contraria). Bueno, pues a pesar de usar esta teoría con mucha habilidad, no parecen caer un un detalle: estacionariamente, el cuerpo lanzado parte del lanzador, pero una vez lanzado, ya son dos cuerpos independientes, con lo que el cuerpo lanzado ya no acompaña la velocidad del lanzador, sino que tiene su propia velocidad y es cuando se suman ambas. Mientras el cuerpo el cuerpo lanzado no sea lanzado, irá a la misma velocidad y no notará el movimiento del lanzador. Pero parece ser que hay que saltarse esta regla para creer en su versión: ellos dicen que si tu lanzas un proyectil con un cañón, por ejemplo, debería ir más deprisa de este a oeste que de oeste a este (dirección contraria), y eso no ocurre. ¡Claro que no! Porque el proyectil, así como el cañón… ¡Están dentro de la Tierra! Son objetos que acompañan a la tierra y por tanto SIEMPRE van a lanzar el proyectil a la misma velocidad (esto partiendo de que el movimiento del aire fuera nulo, claro). Podéis hacer la prueba vosotros mismos: en un coche, lanzad una pelota al final del todo y que os la devuelvan; la pelota siempre irá a la misma velocidad dentro del coche, pero la inercia dentro del vehículo es cero. Este experimento que dicen en el vídeo se tendría que haber hecho lanzando el proyectil hacia afuera para ver que ocurre… ¡Oh, wait! ¡Si ya se ha hecho! Cada vez que se lanza un cohete al espacio exterior, el cohete no tiene que gastar tanto combustible porque tenga que superar la gravedad… ¡Si no para vencer la velocidad inercial del planeta! Tiene que conseguir más velocidad que la Tierra para escapar de su velocidad inercial, porque si no, siempre caerá dentro (esta vez sí, por la gravedad).

Pero aún queda otra. Veréis (en la mitad del vídeo “interesante”, porque el resto es paja pseudo-religiosa-filosófica) que esgrimen (esta se la peor demostración que he visto nunca) que la Tierra está quieta y que todo lo demás se mueve a su alrededor porque si hacéis un típico efecto fotográfico de cámara fija con el obturador abierto durante un tiempo de exposición, se ve como las estrellas tienen una trayectoria circular alrededor nuestro, dejando una estela. Estos vídeos, de los que se repite varias veces el mismo, sólo demuestra una cosa: que algo se mueve. Pero no podemos saber, de forma racional, qué es lo que se mueve: si la Tierra o las estrellas. De hecho,  intuitivamente, esto sólo demuestra que las estrellas están fijas y la Tierra se mueve. ¿Por qué? Porque la punta de la estela siempre parte del mismo punto, y permanece fija en ese punto durante toda la exposición, lo que demuestra que es un elemento estacionario con respecto al objeto que se mueve. Si fuera al revés, la punta de la estela (como en los con-trails de lo aviones a reacción) se movería junto con el objeto a cierta distancia. Pero no es así. Sólo con esto, la prueba ya no vale para nada, pero además, podemos decir otra cosa: el eje en el que se ve que se mueven las estrellas no es la estrella polar (semejante barbaridad), que ni siquiera está situada en el eje terrestre, sino el propio eje de la Tierra, que genera ese movimiento vorticial que se ve en el vídeo. En fin, lamentable…

Como conclusión, simplemente decir que este vídeo es basura. El problema, como siempre, es que la mayoría de los que lo ven no tienen unos conocimientos físicos básicos suficientes para comprender los procesos que ocurren durante el movimiento (que se aprenden más o menos en los últimos cursos de primaria o EGB como en mis tiempos) y por tanto, colar este tipo de argumentos falaces es sencillísimo. Me he decidido a escribir el artículo en cuanto lo he visto porque sinceramente, me parece una demostración demasiado chabacana de como intentan desinformarnos de cosas tan importantes haciéndonos creer que es en nombre de nuestra liberación como seres humanos. Hay ahí fuera muchas cosas que son mentira, ya lo sabemos, y que tenemos que aprender a entender qué ha pasado de verdad, pero esta no es una de ellas. Es evidente que no podemos demostrar ni que la Tierra se mueve ni que no se mueve, desde nuestra perspectiva subjetiva terrestre, pero desde que tenemos satélites en el exterior sabemos que la teoría heliocéntrica es correcta, y negar esto es retroceder siglos en un mínimo conocimiento de nuestro entorno. Pero una cosa que me ha llamado realmente la atención es que niegan el heliocentrismo porque nos hace “insignificantes”… Parece ser que no sólo hay que demostrar que la Tierra es el centro del Universo sino que además eso demuestra que somos más importantes… ¡Cuanto cristiano radical hay por el mundo! Nosotros somos igual de importantes seamos el centro del Universo o no (de hecho, en realidad lo somos, porque el Universo es infinito al menos por lo que sabemos, y por tanto, todos y cada uno de nosotros somos el centro del Universo), pero parece ser que en la eterna lucha dualista bien-mal, hay que dejarlo muy, muy clarito… Os dejo con el vídeo para que paséis un rato entretenido descubriendo estas y otras falacias…

Hace unos días comenté que me metería más a saco con el tema de la educación y quisiera compartir unos pensamientos alrededor de un tema tan relevante. Una de las razones por las que aborrezco la educación es porque es uno de los elementos más importantes que ha modelado el mundo en que vivimos hoy día. Tan importante es que los gobiernos lo cuidan con mimo y primor aunque muchas veces nos parezca lo contrario. A continuación voy a explicar porqué, pero fundamentalmente tenemos que entender que la educación es, sobre todo, manipulación y condicionamiento mental y social. Los sistemas educativos modernos son básicamente una forma de hacer tabla rasa con la población: todos iguales empezando por lo que sabemos o creemos saber. El que destaca es inmediatamente expulsado, no literalmente, claro, pero si es excluido, ninguneado, menospreciado. Así, todo aquel que se atreve a destacar simplemente es alienado a no hacerlo, y por eso tenemos la sociedad de mediocres que tenemos hoy en día. Pero vamos a lo básico, esto es: empecemos por el principio.

La manipulación en la educación comenzó bien temprano, con el cristianismo. La Iglesia hizo sus mejores esfuerzos por inculcar de todas las formas posibles sus doctrinas a la gente, y qué mejor que empezar desde los más pequeños. Cuando nadie quería educar a sus hijos, y cuando no había costumbre de ello, ellos ya ponían sus escuelas. Las escuelas católicas más famosas que existen son las jesuitas, que de eso habría que hablar largo y tendido. Desde el inicio de la edad media los clérigos han “enseñado” al populacho, sobre todo las cosas de la caridad cristiana, que nunca está de más, y los preceptos de la Santa Madre Iglesia. Luego los gobernantes civiles se dieron cuenta del potencial que tenía esa forma de condicionar las mentes juveniles y en la ilustración, los masones comenzaron a inculcar la idea de que había que obligar a que todos los mozos y mozas tuvieran que ir a la escuela obligatoriamente hasta cierta edad. Incluso a finales del siglo XIX y principios del XX, había muchas comunidades locales que se oponían a semejantes abusos de autoridad por parte del estado. Pero al final ellos también terminaron cediendo, y llegamos al momento actual, donde la crisis educativa ha avanzado tanto y llegado a niveles tan profundos que cada año que pasa, lo que entendemos por educación está cada día más depauperado. Pero esto no es porque sí. Hay razones, de peso, para que todo vaya cada vez peor.

Al sistema, por supuesto, no le interesa que nosotros seamos inteligentes y libre pensadores (lo que se consigue cuando la persona se interesa por una o varias materias intelectuales), sino justamente todo lo contrario. Pero a nadie se le escapa que esto no tiene ningún sentido: no parece lógico que quieran que seamos unos cerdos ignorantes y que al mismo tiempo se nos obligue durante casi toda nuestra vida infantil y juvenil a cursar unos estudios donde estamos obligados a aprender un montón de materias diferentes, la mayoría de las cuales no nos interesan en absoluto. Pero no tiene nada de ilógico. Si lo ven desde la perspectiva correcta, desde los 5 o 6 años hasta los 17 estamos obligados a estudiar permanentemente (estudiar, no aprender), memorizar sin procesar e introducir ideas y conceptos sin relación alguna entre si de manera que, cuando llegamos a la edad adecuada para elegir lo que queremos hacer… ¡La mayoría simplemente no sabe por donde tirar! El objetivo del sistema educativo no es que nosotros nos convirtamos en ciudadanos inteligentes y cultos, sino en máquinas de trabajar. La inmensa mayoría de nosotros pertenecemos a clases medias-bajas. Las clases altas, como siempre, se pueden permitir pagar buenos colegios, profesores y posibilidades para sus retoños, con lo que se aseguran de que no terminarán poniendo tuercas en una cadena de montaje de la Ford, por decir algo. Pero los demás no tenemos muchas opciones: o disentimos y nos convertimos en “disidentes”, aprendiendo por nuestra cuenta y culturizándonos por los medios a nuestro alcance, o simplemente terminamos siendo pobres obreros que o están en la fábrica o la obra, o están en el bar tomando unas cañas o viendo Sálvame Deluxe. Vaya por delante que no es una crítica a la clase obrera, a la que tengo tanto respeto como a cualquier otro grupo humano. Pero no nos engañemos: es lo que vivimos cotidianamente hoy día y negarlo sólo es signo de ignorancia o desidia. En cualquier caso, estamos jodidos. Lo expresa meridianamente claro y sin fisuras George Carlin en este fragmento:

La prueba más evidente del condicionamiento mental que sufrimos hoy día en la educación es la asignatura de “Educación para la ciudadanía”. Lo más sorprendente de todo es que casi nadie se ha mirado el temario, y los que lo han hecho han alucinado: simbología, masonería, nuevo orden mundial… Y clasismo, tanto social como racial. Por cierto, atentos a esta noticia:

Logias de la masonería recomiendan a sus iniciados un libro sobre laicismo del formador de la Fundación Cives, que redactó el currículum de Educación para la Ciudadanía

Os dejo también una galería con varios fragmentos del libro de Vicens Vives:

(Cogidos prestados del blog Putas Paranoias)

Se puede criticar esta posición diciendo que es una crítica a los socialistas… No, es una crítica a la masonería illuminati y al socialismo fabiano, que son quienes gobiernan el mundo en los últimos cincuenta años al menos… Educación para la Ciudadanía no es una asignatura para enseñarnos a ser buenos ciudadanos (¿es que hace falta enseñar eso?), sino para introducir en la mente de los más pequeños las ideas necesarias para la llegada del nuevo orden mundial que ya preconizó George Bush padre en 1989, concomitántemente con la caída del muro de Berlín… Fallo que no fue fallo, todo sea dicho de paso. Es sólo un paso más en la forma que tiene el sistema de programar a nuestros hijos para que obedezcan las órdenes sin rechistar, y que el día de mañana no les parezcan extrañas las cosas que han de venir y lo que ha de pasar. Quieren a su vez desarraigarnos, que nos olvidemos de nuestros orígenes y pasemos al siguiente nivel de desconexión con la realidad y la naturaleza: el transhumanismo. Así, los niños actuales nacen y crecen con la idea de robots humanizados, seres de otros planetas y la posibilidad nada lejana de que podamos prácticamente vivir en un mundo virtual. Series como Caprica tienen de hecho su base argumental en esta idea, y en cada caso se sigue avanzando en una agenda que no es sólo política o económica, sino también mental. Ahora mismo, los niños están totalmente perdidos. No tienen valores de ningún tipo (excepto que sus padres los intenten amarrar con fuerza, cosa que cada vez pasa menos), son cada vez más violentos y contrarios a normal ética o moral alguna. Sólo viven para su ídolos y fanatismos, así que se puede decir que los de mi generación (los que tenemos entre 30 y 40 años) hemos sido bastante afortunados, aunque nosotros tampoco nos libramos: somos una generación tapón, que se encuentra entre la generación indecisa y amargada de nuestros padres y la perdida de nuestros hijos. Precisamente fueron nuestros padres los que comenzaron el abandono de los valores básicos más fundamentales, y su comunicación a nuestra generación. Eso ha hecho que hoy día la mayoría de los padres prefieran simplemente poner a sus hijos delante de la TV y la consola (solos) mientras ellos toman cafés con las amigas o copas con los colegas, o a cenar mientras sistemáticamente dejan a los pequeños con sus abuelos, que son nuestros padres, y que precisamente son los que comenzaron el hastío y el abandono. Así, se espera que los niños sean educados en las escuelas y los colegios, cuando esa nunca ha sido ni será su función. Si alguna vez las instituciones educativas ejercieron una función formadora, eso se perdió hace mucho tiempo (de hecho, ya en nuestros tiempos el hastío de los profesores era patente, como por ejemplo una profesora que fumaba mientras nos daba clase en bachillerato). Es obvio que la mayoría de los enseñantes ya hace tiempo que perdieron su vocación si la tenían, y ahora se limitan prácticamente a hacer de perros guardianos de una jauría que tiene que estar ocupada (sin quererlo en muchos casos) un buen montón de horas semanales simplemente porque el sistema lo quiere.

Nos encontramos en un mundo basado en inexactitudes que lamentablemente hemos tenido que aguantar y creer sin rechistar. El ejemplo más evidente son las pirámides. A nadie que se pare a pensar un poco en ello se le escapa que un pueblo supuestamente atrasado como el egipcio, que no contaba (según la historia oficial) con más que cuerdas de cáñamo y útiles de cobre y bronce (muy maleables y blandos) pudieran construir semejantes monstruos de la naturaleza… Pero es un suma y sigue continuo. Nadie nos dice que los cristianos destruyeron la Biblioteca de Alejandría por la extraordinaria base de conocimientos esotéricos y científicos que contenía y que eran un peligro para la supremacía religiosa de Roma (de hecho, los romanos ya estuvieron a punto de destruir la Biblioteca en la época de Julio César, aunque al final no lo lograron del todo). Cómo tampoco sabemos que pasó en la peste negra, sólo que es bien sabido por los expertos que no pudo ser de ninguna forma transmitida por animales, sino por el aire… Todas esas cosas no se nos cuentan, entre otras muchas, porque no sólo no se quiere que seamos cultos: no se quiere que sepamos la verdad de nuestra historia y nuestro pasado. Así, se nos enseña un montón de mierda basura intelectualoide que por supuesto, debemos completar con la mal llamada “ciencia”. Ah, que bien se lo debía pasar Newton con sus experimentos de alquimia, o Franklin con sus orgías sangrientas en Londres mientras negociaba con Francia la entrada en la guerra de secesión… Sí, esos grandes hombres eran, además de científicos, grandes masones e illuminatis. Es su ciencia y sus inventos lo que nos ha llegado, y así, tenemos un mundo atemorizado por virus que no existen y repletos de guerras donde la “ciencia” ayuda a crear nuevas, mejores y más portentosas armas. Y nosotros seguimos aprendiendo en el colegio que las células simplemente consumen los nutrientes por diversión, por disipar energía, mientras nos ocultan que podríamos vivir sin comer ni beber, o como curarnos a nosotros mismos… ¡Con agua! No somos más que malditos esclavos y, cuando nos queramos dar cuenta de ello (los que no lo han hecho, la mayoría), ya será demasiado tarde…

Por supuesto tenemos razones para indignarnos, pero no sólo por lo mal que nos lo hacen pasar. Somos esclavos, y somos usados simplemente como mano de obra barata que además, está enseñada y educada para gastar lo poco que ganamos… En ellos. Ellos nos pagan y nosotros les compramos. Así, el círculo vicioso se completa y no tiene fin. Las personas que simplemente no han destacado simplemente viven una vida de zombis, de casa al trabajo, del trabajo a casa, de casa al bar, del bar a casa y vuelta a empezar… No tienen vida. No saben lo que es vivir porque les quitaron el espíritu de pequeños… ¿Vamos a dejar que sigan haciéndolo sin más, vida tras vida? Mientras les dejemos, el mundo será el que es y no cambiará. Si queremos cambiar algo, primero debemos cambiarnos a nosotros mismos. La revolución comienza en el interior. Sé el cambio que quieres ver en el mundo.

Educación: Preliminares

En un futuro próximo tengo intención de escribir un artículo demoledor sobre la educación, pero todavía no es el momento… Sin embargo, quiero abrir boca con este artículo de ayer:

La OCDE consiera caro e inútil repetir curso

¿Y sabéis qué? Que encima tienen razón. No sólo es inútil para el alumno (no para todos, pero sí para la inmensa mayoría, ya que el que repite generalmente no tiene intención de estudiar en la repetición), sino que también supone un coste marginal ya que cuando no se avanza, la tardanza en incorporarse al puesto de trabajo es mayor, y supone un esfuerzo añadido al ya realizado hasta ese momento. Desde el punto de vista económico, ciertamente no compensa.

Pero claro, aquí entramos en la eterna pregunta: ¿la educación debe ser algo rentable o no? Claro está, desde el punto de vista del sistema, todo debe ser rentable. Y ya sin meternos al tema de repetir curso, cosa que en los 80 funcionaba porque la forma de enseñar era otra, pero ahora, que ni siquiera se les exige… Para las personas que piensan que la educación es algo necesario para ser persona y ciudadano, los emplazo al próximo artículo, donde no dejaré títere con cabeza, pero… ¿Cuál es el verdadero problema?

Hay un problema, ciertamente, y no es la repetición de curso, absentismo o cualquier otro “problema” que en realidad no son más que derivaciones del problema principal: no hay que educar, hay que enseñar. A los profesores antes se les llamaba “enseñantes”, es decir, personas que enseñaban a otras. Enseñar consiste en mostrar a otros algo, introducirles en determinada materia y mostrarles como conocerla, usarla, etc… Ahora sólo se “educa”, es decir, se imponen criterios y visiones vitales, además de conocimientos que deben ser aprendidos de memoria y que en su inmensa mayoría no sirven para nada a la inmensa mayoría de la gente. Sin embargo, se nos ha vendido la educación tan bien que la consideramos indispensable, cuando en realidad no sólo sobra sino que no es necesaria en absoluto.

¿Pero que está diciendo este mastuerzo?, dirá alguno… Ahora no puedo meterme con ello, pero dejaré dicho que el verdadero aprendizaje viene de uno mismo, no de fuera. No vale de nada que unas personas teóricamente sabias en determinados temas (lo que al final no es cierto) me digan un montón de cosas que, siendo que la mayoría son falsas para empezar y para seguir el resto probablemente no me van a servir para nada, ¿donde está la ventaja de “educarme”? Lo que deberían hacer esas personas es comprender cuales son mis habilidades y potenciarlas al máximo. Yo he tenido la suerte de percatarme por mi mismo de cuales son esas habilidades, pero la mayoría del resto de la gente no ha tenido esa posibilidad, ni la orientación para conseguirlo. Si desde pequeños se nos hicieran ver nuestras maestrías y habilidades, podríamos conseguir, por nosotros mismos, ser genios en lo que hiciéramos, y en lo que quisiéramos realmente hacer, sean una o varias cosas. Pero no es lo que se pretende. Se pretende que seamos borricos, que no pensemos por nosotros mismos ni alcancemos nuestro máximo potencial porque… ¿Quién iría a montar bujías si no? Que dilema, ¿verdad?

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