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“Las pretendidas democracias de todos los tiempos han sido confabulaciones de profesionales para aprovecharse de las masas y excluir a los hombres eminentes… La premisa de su mentira fue la existencia de un “pueblo” capaz de asumir la soberanía del Estado. No hay tal: las masas de pobres e ignorantes no han tenido, hasta hoy, aptitud para gobernarse: cambiaron de pastores.” (El hombre mediocre, José Ingenieros)

Mientras no seamos capaces de entender que en los tiempos actuales ningún movimiento de masas que no interese al poder llegará jamás a prosperar, no seremos capaces de entender nada. Hoy en día, el poder cuenta con herramientas más que suficientes para convertir un movimiento minoritario en un movimiento de masas favorable a sus objetivos, o, si se diera el caso, para desmontar de la noche a la mañana un movimiento de masas que pudiera ser contrario a sus intereses. La televisión, la radio, la prensa o internet son algunas de las armas que el poder utiliza para tales fines (1).

vía Conspiración Abierta: La consulta soberanista catalana: estrategia de la tensión al servicio del Nuevo Orden Mundial..

Apología de la violencia

Os traigo un vídeo que os ruego que veáis íntegramente para ver hasta que punto los voceros del sistema están haciendo bien su trabajo (sic). Pablo Iglesias no es alguien con quien comulgue ideológicamente (ya he dicho varias veces que no tengo ideología política) pero exceptuando sus soflamas de izquierdas, cuando habla del estado actual del sistema simplemente es de quitarse el sombrero. Y habla bien el jodido, eso hay que reconocérselo. En este caso, vemos un caso flagrante de estupidez mediática y de como estos impresentables como Isabel Durán se meten en un jardín del que luego no saben como salir. Y es que comparar un tartazo en la cara a la presidenta de Navarra (Dios mío, se le manchó la ropa a la buena mujer) con dejar tuerta a una joven que simplemente pasaba por una manifestación con una pelota de goma, y que gane el tartazo (lo otro está permitido porque el Estado tiene derecho a usar la fuerza), y que el tartazo salga por 5 años de cárcel y el pelotazo de rositas, no es más que la demostración de que algo va muy mal en este país. Muy mal. Se llama fascismo.

Hay que decirlo más

Esto ocurre diariamente en todas las ciudades, pero no por ello debemos callarnos y no denunciarlo. Si alguien monta un alboroto, un escándalo públicamente visible y molesto o se produce un altercado de diversa consideración, es lógico que las fuerzas de seguridad (del Estado, no del pueblo) actúen, porque están obligados. Que una persona esté sentada en el suelo, quieta, en silencio, sin molestar a nadie requiera de tres agentes judiciales (vulgarmente llamados “policías nacionales” y un furgón es, cuanto menos, e incluso sólo visto desde el punto de vista meramente funcional e interesado, una solemne estupidez y derroche de medios. Esta es la escena que he visto hace apenas hora y media en el centro de Zaragoza, en la plaza de Aragón, que además lleva levantada por otra feliz y estúpida idea de nuestro (ya hace mucho tiempo dejó de ser “excelentísimo”) alcalde Belloch.

No puede ser que porque alguien esté simplemente pidiendo en la calle (calle principal, sí, pero una calle al fin y al cabo, como si es de barrio) de forma totalmente anónima y pacífica y se necesite que tres miembros de las fuerzas de seguridad se personen con un vehículo de grandes dimensiones simplemente para exigirle que se mueva porque no puede estar ahí. ¿A quién molesta ese señor? A mi no, y creo yo que a la mayoría de los que pasábamos como transeúntes por esa esquina, tampoco. A lo mejor alguien pensó que era una molestia estética, un problema ciudadano que no deberíamos de tener que ver en el centro de una señora ciudad. Y yo digo que cuando se hace algo así, se está mutilando a la ciudad. Porque uno de sus miembros no puede estar en la calle sin molestar a otros por el mero hecho de ser alguien desaliñado, tal vez algo sucio y que “molesta” pidiendo a otros caridad. Y muy probablemente tanto los agentes como quien dio la voz de alarma ante semejante desfachatez son de esos “cristianos piadosos”. Pero claro, no hay que ensuciar la calle con basura.

Sólo quería desquitarme un poco. Este es un pequeño detalle (un tanto desproporcionado para mi, pero un detalle en todo caso), que si sigue aumentando vamos a tener que tomar una determinación la comunidad civil, no sólo al respecto de los desamparados, sino de todos los ciudadanos en general. Porque llegaremos al límite y en ese momento habrá que tomar partido, por un lado u otro, y será duro, muy duro.

Reír por no llorar

Teniendo en cuenta a los sospechosos habituales y el juego de gato y ratón… Esto sí que fue una demostración de un false flag ¡en toda la cara!

Gutiérrez Mellado enfrentando a Tejero

"¡Todos al suelo!"

Suárez sólo ante el peligro

Vídeo con la grabación completa (documento histórico invaluable).

¿Qué nos importa?

True story...

Generalmente no leo ni veo/escucho noticias. Sé que el 80% mínimo son burdas mentiras estúpidas. No merecen mi atención. Me dicen a menudo que no estoy conectado con la realidad. Con esa realidad, sinceramente, no quiero estar conectado. Hay realidades en este mundo mucho más interesantes a las que atender y, por supuesto, está la mía propia, por otro lado, la que a mi más me importa.

Todo esto lo digo por todas estas mamonadas de duques, reyes, fundaciones, corruptelas… ¿Qué nos importa? A ver, recapitulemos: ¿qué son esa gente para nosotros? Nada. Ni me dan de comer ni me proporcionan ninguna satisfacción. Son morralla a la que mantenemos por esa estúpida idea de que necesitamos líderes. Y en el caso de Juancar al menos es el titular, pero… ¿Todo el resto? Porqué debería estar preocupado por lo que le pase al yernísimo o a cualquier otro… Ellos no se preocupan por nosotros, no les debemos nada. Además, aunque no lo parezca, esto beneficia al Borbón (odiosa dinastía donde las haya) ya que le permite sacar pecho y, además, los que acusan al yerno han tenido la suficiente pericia para no vincular de ninguna forma a Juancar en todo esto… No son listos ni nada…

Y esto es extensible a la clase política. Cada día es más evidente que han roto el contrato social hace años, ¿por qué deberíamos seguir obedeciendo? Cada día está más claro que la sociedad, como conjunto de ciudadanos vive una vida y el Estado vive otra, y el sistema en general a sus más altos niveles… Esto se va a seguir acentuando y cada vez vamos a obedecer menos normas y reglas, que por otro lado son estúpidas y totalmente arbitrarias.

Seamos conscientes, seamos independientes. No necesitamos líderes, podemos vivir y desarrollarnos de forma libre sin que nos dirijan. Y por favor: apagad la tele y la radio, y tirad el periódico. Vuestra mente y vuestro espíritu os lo agradecerán.

Simplemente quiero dejaros este enlace de referencia para lo que me parece un excelente artículo general sobre el funcionamiento del sistema y sus ramificaciones e implicaciones para nosotros:

El enfrentamiento entre opuestos cómo garantía de supervivencia del sistema patriarcal-autoritario.

Me ha recordado al artículo sobre la democracia de hace unos meses en este blog, donde con un carácter más “educativo” intenté delinear las trazas generales del funcionamiento democrático del sistema y como este régimen de cosas actúa en contra nuestra, imponiendo de forma sistémica el conflicto desde su interior de cara a conseguir el efecto “adormilante” que tan bien le ha resultado hasta ahora. No es lectura ligera, pero creo que puede ayudar a más de uno a comprender el estado de cosas actual.

Elija como quiere ser cocinado

La mentira como verdad

Siempre repito al que me quiere escuchar una cosa que aprendí hace bastante tiempo: “la mejor manera de ocultar algo es ponerlo a la vista de todo el mundo”. Esto, que parece un contrasentido, es una verdad real y certera.

La élite tiene una forma peculiar de comportarse que los que tenemos la mente entrenada agradecemos porque ayuda a comprender sus movimientos. Debido a su personalidad feudal, esta gente tiende a comunicar sus movimientos (en los tiempos antiguos, los movimientos de tropas eran tan lentas que excepto que fueras un general excepcional, era imposible que no viesen tus estrategias de lejos). Entre ellos se comunican sus acciones, y lo lógico es que para evitar que se descubran sus planes ocultaran la información de forma sofisticada, de manera que la mayoría no fuera capaz de darse cuenta y sólo quien debe recibir el mensaje lo reciba. Esto es cierto en términos concretos: de persona a persona es evidente que la mejor estrategia es usar mensajes codificados y una comunicación personal. Pero, ¿qué haces cuando tienes que comunicar algo a una generalidad, sobre todo cuando no sabes quienes son, donde están, etc…? Para eso, la élite está usando los falsimedia para comunicar sus pensamientos, ideas y planes. ¿Por qué? Porque tienen muchos sirvientes entre nosotros no-localizados, de manera que la recepción de estos mensajes se hace más eficiente por la televisión, prensa, radio, etc…

Sí, ahora dirá alguno: ya salió el paranoico. Voy a demostraros una verdad inalterable: estamos rodeados de traidores. Tal vez lo que voy a decir moleste a mucha gente, pero como voy a demostrar, es cierto. Y si alguien se molesta (la verdad siempre molesta), tal vez debería pensar en cambiar de rumbo en su vida. Con esto que voy a decir no quiero crear disonancias ni digresiones en el tejido colectivo, sino que precisamente quiero mostrar una realidad con la esperanza de que las personas involucradas reaccionen y cambien su rumbo. Ciertamente, estamos rodeados de traidores a la comunidad humana. Gente que trabaja para el sistema a tiempo completo, todo el año, durante casi toda su vida. A algunos de ellos los llamamos funcionarios. Son personas que decidieron en un momento de su vida dedicar su tiempo laboral a trabajar para el sistema. Que nadie se equivoque: nadie que trabaje para el sistema es aliado de la humanidad, del pueblo. El sistema no existe para beneficiar al individuo, para darle felicidad y prosperidad, para cuidar de él y elevarlo personal, intelectual y espiritualmente. El sistema, en su encarnación en el Estado, sólo existe para controlar al rebaño. Somos esclavos, reses que la élite usa para mantenerse en el poder y generarles beneficios. Los esclavos deben ser controlados por capataces y empleados que cuiden de que todo funcione según dicta el sistema y que nadie se desmande. Eso, básicamente, es un funcionario. Muchas personas que trabajan para el Estado no saben nada de los planes del sistema. Simplemente están ahí porque saben que es un trabajo de por vida que peor que mejor les va a permitir sustentar a su familia y vivir hasta el fin de sus días. En realidad, no es más que otra forma de esclavitud, sólo que en este caso, el esclavo es consciente de ello y, bajando la cabeza, acepta su destino hasta el fin de sus días (recordemos que un funcionario no deja de serlo nunca aunque pida una baja permanente, ya que puede optar por volver a entrar cuando quiera). Estas personas, por supuesto, no son conscientes de que su función es controlar el rebaño (son los perros del pastor), y de hecho creen en general que lo que hacen es para servicio del “ciudadano” (concepto que hoy día ya no significa nada), por el bien de todos. Ellos viven la “ilusión” (la “matrix”) de forma más estúpida todavía que los no funcionarios. Pero también hay funcionarios que no sólo saben cual es su función, sino que aceptan esa función y la realizan a sabiendas de que están perjudicando a todos. Y no son pocos. Al contrario de lo que mucha gente cree, son una cantidad enorme de personas las que actúan con un mayor o menor grado de conocimiento de los planes de la élite y el sistema. Pueden ser directivos de empresas públicas, comisarios (o incluso agentes de calle), agentes de la seguridad social o de los servicios sociales, investigadores del fisco, etc. Son los menos, sin duda, pero en realidad son muchos miles. Estas personas reciben los mensajes y en mayor o menor medida los saben interpretar. La televisión no es usada sólo para atontar al personal. También envía mensajes “cifrados” en forma de noticias, eventos y personajes que sirven de medio de transmisión de la información que recibe todo el mundo pero que sólo unos pocos saben interpretar.

Un ejemplo de esto es la inminente agresión a Libia. El país está totalmente cerrado, pero sin embargo a nosotros se nos dice que es una masacre constante. No hay imágenes, vídeo, y sólo hay testimonios de personas específicas que dicen los mismo invariablemente, casi con los mismos términos. La idea es que la población crea que es un pandemónium que es necesario intervenir para que no haya una guerra civil, por lo menos (recordemos que Libia era, hasta ahora, uno de los países más desarrollados y con mayor nivel de vida de África, debido principalmente a que no se vendieron a las petroleras; sí, es posible que Gadaffi sea un dictador, pero como sabemos, el motivo de la posible invasión no es ese). Pero quien tiene la mente entrenada (sea pro-sistema o anti-sistema), sabe que con una probabilidad cercana al 100%, lo que se nos cuenta es mentira, y que la idea es predisponer al público occidental para que vea bien una nueva invasión tipo Irak por el petróleo, fundamentalmente. Sabemos que lo pasado en Túnez y Egipto ha sido todo una farsa muy hábilmente montada, precisamente para preparar algo como esto y la futura y no muy lejana invasión de Irán. Así, los que tienen que ponerse las pilas están preparados para lo que pueda ocurrir, tanto a nivel de falsimedia (programar mentalmente a la población), como tomar medidas tendentes a minimizar los efectos de esa invasión (económicos y financieros sobre todo). La élite nos dice cosas constantemente, pero tenemos que saber leer entre líneas lo que nos dicen para no equivocarnos. Nos oculta cosas diciéndonoslas a la cara. Empecemos a leer sus mensajes, más que nada porque puede ser crucial para nuestra supervivencia.

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