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Votar o no votar

falsa-democraciaLos que lleváis tiempo leyendo este blog sabéis que siempre he defendido la abstención. Hasta el momento, con todo lo que tenemos encima, y ante el panorama en que nos vemos inmersos día tras día, con corrupción, latrocinio, cohechos y otras cosas incluso legales, pero totalmente reprobables e inmorales desde muchos puntos de vista, es muy difícil confiar en los que tenemos delante para dirigir nuestros destinos. Lamentablemente, no hay mucho donde elegir. No voy a hacer otra bravata de la abstención aquí porque el blog está repleto de ideas y pensamientos al respecto, por lo que voy a hacer una serie de consideraciones alejándome de mi línea habitual que posiblemente va a molestar más de uno, y ante todo quiero hacer un alegato de coherencia. Sigo defendiendo la abstención, pero en algún momento hay que posicionarse, y estamos en el momento más adecuado que nunca para hacerlo.

Los defensores del voto esgrimen frente a los abstencionistas que inevitablemente, votes o no, seguirá gobernando alguien, quien sea, pues así lo exige la legalidad. Y es totalmente cierto. Lo que no implica que no debas abstenerte, porque la abstención es un mensaje, un mensaje que cuanto más fuerte llega más efecto tiene. Pero sí, inevitablemente seguirá gobernando alguien, aunque sea con unos votos minoritarios respecto al grupo total, porque la oligarquía así lo ha definido, gracias tanto al sistema electoral como al sistema de elección del gobierno, que no es directo, sino que son elegidos por las cortes. Así que realmente, a los efectos prácticos, es cierto: siempre habrá oligarquía gobernándonos, de eso no hay duda. Sigue leyendo

El otro día comentaba lo fácil que era manipularnos para conseguir llevarnos por donde ellos querían, y en efecto, difícil no ha sido:

Aparte de que la redacción de El País cada día es peor (no me refiero al equipo humano, sino a su forma de escribir, y sólo hay que echarle un vistazo a los titulares de la portada), aquí vemos claramente para qué nos han montado la que nos han montado. Más claro el agua. Somos unos jodido conejillos de indias que no hacemos otra cosa que roer y roer mientras experimentan sociológicamente con nosotros a ver qué hacemos y como lo hacemos. Como hasta ahora no habían conseguido nada respecto a intentar convencernos de intervenir, incluso matando gente en el propio continente, ahora ya van a las duras: vamos a meter caña con una oleada de peña (que hasta ahora estaba a buen recaudo, si no en su país, en campos de concentración, a la espera de un momento como este, ignorantes a su vez de que están siendo utilizados para esto) para que estos europeos comodones se sientan incómodos y pidan que hagamos algo de una vez… Y si no lo impedimos, lo harán. Lo triste es que no les cuesta nada. Sigue leyendo

galdosSí, la verdad es que veo como está el patio, vislumbro las majestades y las miserias del contexto que me ha tocado vivir, y, sí, me siento como un Galdós contemporaneo. No pretendo, obviamente, compararme siquiera lejanamente con la que probablemente es una de las 10 plumas más potentes de nuestra historia literaria. Válgame el cielo. Que Mariclío descienda ahora mismo y me fulmine con sus rayos, o su imponente majestad, lo que sea más justificable, que de buen grado lo acepto. Pero uno tiene la sensación, como seguramente la tuvo Don Benito en su momento, de que todo está cambiando, probablemente para peor (como ya preconizaba él), y aún así, como el insigne guerrero de las letras, ser lo suficientemente optimista para pensar que existe un futuro prometedor. No es esperanza, sino consuelo.

Porque ahora mismo vivimos más o menos la misma crisis política, económica y existencial de entonces. Los embravecidos mares de la república, las señoreadas monarquías de medio pelo ya en decadencia, los señores de la casta empujándose unos a otros por aparecer en una foto mal sacada con un Android, y nosotros, cantando y bailando mientras la Iglesia se regodea en su ya perdida sombra lúgubre, y los señoritos de provincias se encaraman a los leones buscando la pleitesía de los grandes señores. Joder, igualito que hace 150 años, más o menos.

Por eso, más allá de recomendaros la lectura de las obras de don Benito, os diría que estoy con una duda existencial como hacía mucho que no tenía. ¿Y sí, por chanzas del destino, me viera empujado a describir de forma tal vez soez y menos digna de lo deseado los calambres históricos de las postrimerías de la burrocracia de toreros y melindres que nos ha tocado vivir? Tengo mucho que decir todavía, que no tiempo precisamente, sobre mis preciados temas espirituales, pero… ¿Cómo voy a resistir a convertirme en un Tito Livio de mi tiempo, ver subir y caer a tantos que quiere encaramarse en lo más alto de lo más bajo, y describir con mis propios dedos como pasa la Historia ante nuestros ojos, para que quede algo, porque la cruel hemeroteca es demasiado justiciera y revocadera para nosotros? O en un Galdós cualquiera, por ejemplo…

Dura encrucijada es esta… Pero elevado es el objetivo, y muy difícil de alcanzar… Que la Señora me guíe por estos angostos caminos de incertidumbre, que perdido me hallo mientras encuentro luz con la que escribir…

corrupciónLamentó estar tan ausente por aquí en los últimos tiempos, aunque lamentablemente las obligaciones no permiten otra cosa. Pero eso como cualquier otra cosa tiene la sencilla solución de intentar conseguir alcanzar nuevas metas (y de paso, escribir algo más!).

¿Hasta dónde puede soportar una sociedad el latrocinio constante, no ya sólo de la cosa pública, cosa ya de por sí suficientemente grave, sino de su identidad como pueblo, su esencia, en base a generar una calidad nauseabunda en todos nosotros, o al menos en los que se dejan, que por desgracia son la mayoría. Esta claro que en nuestro caso el aguante que puede tener una sociedad es realmente alucinante, desde cualquier punto de vista. No hemos sido, al menos en los últimos 100 años, lo que se dice un pueblo muy combativo. De hecho, se podría decir que bastante estúpido y pusilánime, hasta puntos indescriptibles en realidad. Esto es muy evidente, ya que a pesar del evidente cachondeo en que se ha convertido la vida pública de este país, no sólo no hacemos nada al respecto (ni siquiera la bendita abstención, para lo que tampoco se requiere de mucho esfuerzo), sino que, no nos engañemos, muchos “ciudadanos” consideran que, si fuera posible, ellos harían lo mismo. Es lamentable, pero lo cierto es que ya ni siquiera te sorprende. Sigue leyendo

We the people

we-the-peopleNOSOTROS, EL PUEBLO de los Estados Unidos, a fin de formar una Unión más perfecta, establecer Justicia, asegurar la tranquilidad interior, proveer para la defensa común, promover el bienestar general y asegurar para nosotros y para nuestra posteridad los beneficios de la Libertad, establecemos y sancionamos esta Constitución para los Estados Unidos de América.

Este es el preámbulo de la Constitución de los USA (no son como aquí, que tenemos que ponerles el año que se escribió porque hemos tenido 300 y hay que diferenciarlas). Lo realmente destacable es lo que aparece en mayúsculas. Es un detalle fundamental: indicaba que era EL PUEBLO quien establecía y sancionaba la Constitución. Que diferencia con la nuestra, que tiene casi 200 años más:

La Nación española, deseando establecer la justicia, la libertad y la seguridad y promover el bien de cuantos la integran, en uso de su soberanía, proclama su voluntad de:

– Garantizar la convivencia democrática dentro de la Constitución y de las leyes conforme a un orden económico y social justo.
– Consolidar un Estado de Derecho que asegure el imperio de la ley como expresión de la voluntad popular.
– Proteger a todos los españoles y pueblos de España en el ejercicio de los derechos humanos, sus culturas y tradiciones, lenguas e instituciones.
– Promover el progreso de la cultura y de la economía para asegurar a todos una digna calidad de vida.
– Establecer una sociedad democrática y avanzada
– Colaborar en el fortalecimiento de unas relaciones pacíficas y de eficaz cooperación entre todos los pueblos de la Tierra.

En consecuencia, las Cortes aprueban y el pueblo español ratifica la siguiente.

¿Qué? ¿Flipante, verdad? Como dos gotas de agua, vamos… Empezamos nada menos con “La Nación española”, una entidad abstracta e inexistente que representa al Estado, no al pueblo, es quien proclama, nada menos, su voluntad, y para rematar el preámbulo, dice que “las Cortes APRUEBAN y el pueblo español RATIFICA”, es decir, que nos han impuesto esto porque ellos lo valen y nosotros, como mucho, decimos que vale, aceptamos barco. Basura hasta decir basta. Y si nos ponemos a analizar el contenido de esas líneas que siguen al párrafo inicial, ya es para echarse a llorar. No se puede casi pasar de línea sin tener que aclarar las inexactitudes, o directamente incumplimientos, de cada cosa que se dice, ya nada más empezar el texto en si. Acojonante.

No apoyo el régimen estadounidense, uno de los más corruptos y maltrechos del planeta, pero una cosa es indudable, para todo el que haya estudiado política: su sistema político y legal es, doscientos y pico años más tarde, uno de lo mejores que se han desarrollado hasta la época. Otra cosa es que lo hayan desvirtuando e incumplido por su divina voluntad hasta la saciedad. ¿Qué tenemos que hacer ahora, NOSOTROS, EL PUEBLO?

English: Book "The Social Contract" ...

“El Contrato Social” por Jacques Rousseau. (Créditos foto: Wikipedia)

Llevo ya varios artículos hablando sobre el tema del sistema y la sociedad, y en todos ellos he expresado mi convicción de que estamos en un momento crítico en el que necesariamente todo se está derrumbando. Pues ese momento ha termionado por llegar. La nueva ley de seguridad ciudadana ha puesto la puntilla sobre lo que ya eran hechos fácticos en otros ámbitos como la educación o la sanidad: el estado está definitivamente delegando todas sus funciones principales en la grandes corporaciones y las empresas amigas, privatizando todos los aspectos del mismo estado y la sociedad.

Este no es un discurso socialista, es, de hecho, el discurso de un convencido de las sociedades libres y de la capacidad de los ciudadanos de gobernarnos. La derecha tiende a definir el discurso de la defensa de lo público como de izquierdas, cuando este discurso es de hecho el más liberal posible. El contrato social, ahora roto, es la base de la democracia (la de verdad, no esta gilipollez a la que llaman así), y su quebranto destruye la base sobre la que se sustenta nuestra sociedad. Ahora os explico porqué. Sigue leyendo

¿Pudo el rey organizar el 23-F?

Si votas, no te quejes

democraciaMe cansa leer en todos sitios, especialmente en los medios de la progresía, que hace falta una segunda transición… Algo que devuelva la democracia al país… Atajo de idiotas… Ahora explicaré porque pienso que no, pero… ¡Es que este país no necesita nada de esto! Necesita que lo rehagan, que lo reconstruyan de cero. Porque el cáncer están en las células, no en el cuerpo. Así ha sido siempre y así será si no hacemos algo antes…

Para los de fuera de España y que no entiendan el término “transición” en el contexto de este país, les diré que es una palabra mágica que cuando la dices aquí, es poco más o menos como si dijeras “abracadabra”, y todo está bien. Incluso para explicar lo malo. Cuando se critican cosas actuales y se refieren al proceso constituyente del 77-78, siempre se termina justificando en que “en la transición a la democracia se tuvieron que tomar decisiones díficiles”. ¡Una mierda! Se tomaron decisiones que beneficiaban a la creación de la casta política y la situación actual existente. Punto pelota. Cualquiera que analice con cierta profundidad, conociendo a los protagonistas y las situaciones, entenderá perfectamente lo que estoy diciendo. Que se lo digan a Carrillo. Sigue leyendo

– La autoridad. La obediencia es la muerte. Cada instante en que el hombre se somete a una voluntad extraña es un instante arrancado a su propia vida (Alexandra David-Néel)

– Ser gobernado es ser observado, inspeccionado, espiado, dirigido, regimentado, numerado, regulado, registrado, adoctrinado, controlado, revisado, estimado, valuado, censurado, ordenado… Por criaturas que no tienen ni el DERECHO ni la SABIDURÍA ni la VIRTUD para hacerlo. (Pierre J. Proudhon)

– Ellos mandan hoy… ¡Porque TÚ obedeces! (Albert Camus)

– La anarquía no es desorden, sino ORDEN, pero es el orden que nace NO del ejercicio del poder (esto es, NO de la amenaza, la fuerza y la violencia), sino del ejercicio de la libertad, la igualdad y la fraternidad (Piotr Kropotkin)

– Las revoluciones fracasan porque, una vez triunfan, los hombres dejan todo en manos del nuevo gobierno “revolucionario”, en lugar de hacerlo ellos mismos (Ricardo Flores Magón).

– Ejercer el poder corrompe; someterse al poder degrada (Mikhail Bakunin)

– No pertenecemos a ningún partido porque ningún partido puede encarnar nuestra meta final (Herbert Read)

– Los anarquistas somos liberales, pero más liberales que los liberales; y somos socialistas, pero más socialistas que los socialistas (Nicolas Walter)

– Los grandes son grandes porque estamos de rodillas, ¡levantémonos! (Max Stirner)

– El dinero es una nueva forma de esclavitud, que sólo se distingue de la antigua por el hecho de que es impersonal, de que no existe una relación humana entre amo y esclavo (Leon Tolstoi)

– ¿La obediencia es una virtud? La obediencia en las sociedades modernas es un vicio repugnante más que una virtud cristiana. Todas las atrocidades de la guerra son consecuencia directa de alguien que obedeció en lugar de pensar (Alex Comfort)

(Por supuesto, el vídeo no es mío, pero lo he querido transcribir por su interés y relevancia).

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